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Elfreda Allaway

5 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Elfreda Allaway

La Resurrección de Ximena

La Resurrección de Ximena

5.0

Era la nonagésima novena vez que moría por Sebastián. El chirrido ensordecedor de los neumáticos, el giro descontrolado y el impacto brutal me arrojaron contra el muro, mientras su amante, Valentina, observaba paralizada. Sentí mis huesos romperse y mi aliento huir, pero al ver el alivio en sus ojos por la seguridad de "su luz de luna", supe que no había preocupación por mí. Una vez más, mi sangre manchó el asfalto bajo el sol inclemente, y él, sin pensarlo dos veces, me empujó frente a ella. Cuando desperté en la camioneta, Sebastián, con su desprecio habitual, me exigió disculpas por asustar a Valentina y a "su bebé" que venía en camino, un vientre apenas visible que era su arma. Me ordenó no manchar la camioneta con mi sangre, y al llegar a la mansión, el mayordomo me bañó a presión para no ensuciar las alfombras, mientras Valentina me ofrecía un mango, sabiendo mi alergia mortal. Me pregunté por qué seguía viviendo este infierno, por qué mi cuerpo se negaba a la muerte definitiva. El ciclo de noventa y nueve muertes y resurrecciones, cada una más dolorosa, me había dejado al borde del abismo. Tomé el mango, buscando la muerte número cien, la liberación, pero él, en un acto de furia posesiva, me hizo vomitar, gritando: "¡Tu vida me pertenece!". Mi frustración llegó al límite, pero en sus palabras sobre diseccionarme en un laboratorio para proteger "el bebé de Valentina", encontré una extraña esperanza. Este era el camino.

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Promesas Rotas, Destinos Sellados

Promesas Rotas, Destinos Sellados

5.0

Conducía mi sedán negro por la avenida principal, un día cualquiera, deseando llegar a casa y abrazar a mi amada Sofía, mi mundo, mi razón de ser desde que dejé los cuadriláteros. Pero entonces, un Porsche amarillo chillón, imprudente y agresivo, apareció por mi retrovisor, pegándose a mi parachoques trasero, como una declaración de guerra absurda. Intenté ignorarlo, pero el conductor, un jovencito insolente, me cerró el paso una y otra vez, riéndose y levantando el dedo medio, como si mi paciencia fuera su juguete. El corazón me latía con furia, la humillación pública era insoportable, pero me repetía a mí mismo: "Por Sofía, Ricardo, por Sofía, mantén la calma y no armes un escándalo." Fue entonces cuando la vi: la pequeña figura de un halcón de plata colgando del espejo retrovisor del Porsche, una réplica exacta del amuleto que le regalé a Sofía el mes pasado, el mismo auto que le compré a ella hace dos meses. Una mentira. Todo era una vil mentira. El frío de la traición me caló hasta los huesos. No era un desconocido. Era él. Mateo. Mi esposa. El dolor era indescriptible, pero la rabia se transformó en una calma helada, una determinación inquebrantable. Él no sabía con quién se había metido. Ya no me detendría. Pisé el acelerador de mi sedán, antes silencioso, y el rugido de mi máquina, como un halcón que recupera su presa, anunció el impacto. El sonido del metal retorciéndose fue brutal, un acordeón de fibra de carbono destrozado, mientras mi auto, apenas con un rasguño, permanecía intacto. Bajé del auto, el corazón aún me martilleaba en el pecho, no por la adrenalina, sino por un dolor oscuro, por la verdad que acababa de chocarme de frente. "¡¿Estás pendejo o qué?! ¡¿Sabes cuánto cuesta este coche, imbécil?!" Mateo, pálido y aturdido, me gritaba, exigiendo, amenazando con destruirme. Pero yo ya no veía a un simple arrogante. Veía al hombre que se acostaba con mi esposa. Veía el coche que yo le regalé a ella, ahora en sus manos, como un trofeo de nuestra traición. Veía el amuleto, el símbolo de nuestro amor, profanado y usado para burlarse de mí. Una calma aterradora me invadió. No iba a hacer nada. Aún. Quería ver hasta dónde llegaba la madriguera del conejo. Quería saber toda la verdad. Y, por su rostro, supe que no tendría que esperar mucho.

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Un Salto de Mi Amor

Un Salto de Mi Amor

5.0

Me miré al espejo y vi a una extraña, una mujer demacrada consumida por la enfermedad terminal que pronto acabaría conmigo. Mi esposo, Julián, no estaba para consolarme; su voz fría al teléfono me rechazó, justificando su ausencia por "estar ocupado" . Pero las voces que escuché al entrar en nuestra sala me helaron la sangre: besos, risas, y la visión de Julián en el sofá con otra mujer. No era una cualquiera, era Valeria, mi propia prima, riendo mientras me ofrecía mi "nuevo lugar": el cuarto de servicio. Me humilló públicamente, tirando billetes a mis pies como si fuera una sirvienta, y me obligó a arrodillarme frente a todos para disculparme por una mentira de ella. ¿Cómo pude amar a este monstruo que destruyó mi vida y mis sueños, que me culpó por su pasado, todo mientras yo agonizaba en silencio por él? Valeria descubrió mi secreto, mi cáncer terminal, y me dio una opción cruel: morir en silencio para liberar a Julián de la culpa, o ella revelaría la verdad, condenándolo a un remordimiento eterno. Elegí salvarlo de la culpa, pero al final, ambos fuimos víctimas de nuestras decisiones y terminamos dándonos cuenta después de la muerte, de que estábamos atados. Pero de alguna forma inexplicable, he regresado... he vuelto a la preparatoria, al día en que lo conocí por primera vez, con la oportunidad de cambiar nuestro trágico destino.

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No Necesito Familias que Me dañan

No Necesito Familias que Me dañan

5.0

Iván Castillo, enólogo de origen humilde, vivía una existencia desoladora en la suntuosa finca de los Ramírez. Su esposa, Lina, y su hija, Luciana, solo tenían ojos para Máximo Salazar, ignorándolo olímpicamente como si fuera un don nadie. La indiferencia se convirtió en puñalada cuando, tras un accidente de Luciana, Lina lo humilló públicamente, presentándose con Máximo como la familia perfecta. Pero el golpe mortal llegó con la noticia del fallecimiento de su anciana madre, Elena, su único pilar en la vida. Lina y Luciana se negaron fríamente a asistir al funeral, dejándolo solo con su dolor. Lo que siguió superó todo límite: a su regreso, descubrió que Máximo, con la aprobación de Lina y el aplauso de Luciana, se había devorado las empanadas caseras de su madre, el último recuerdo tangible que tenía de ella. ¿Cómo era posible tal crueldad? ¿Cómo podía la mujer que amó, la hija que protegió, pisotear con tanta saña la memoria de su madre? La visión de las cajas vacías y la fría trivialización de Lina. En un instante, el dolor se transformó en una claridad helada: la sumisión había terminado. Mirándola a los ojos, Iván pronunció las palabras que cambiarían su destino para siempre: "Quiero el divorcio. Ya no las quiero, ni a ti ni a Luciana."

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El ultimo baile

El ultimo baile

5.0

Soy Sofía Vargas, una bailaora de flamenco en Santiago, y hasta hace poco, mi vida era una delicada coreografía de secretos. Para mi familia en Valparaíso, la dulce estudiante de arte; para Alejandro Montoya, el enigmático heredero de viñedos, su amante secreta, cautiva en un romance furtivo y apasionado. Creí en cada palabra, en cada caricia, en el amor que prometían sus ojos oscuros. Hasta que la música de mi vida se detuvo abruptamente. Oculta, escuché la voz de Alejandro jactándose con sus amigos: "Esa Sofía es tan ingenua, se traga todo." "La tengo justo donde quiero... En la Gala Anual del Vino, cuando le den el premio a ese imbécil de Mateo Vargas, voy a filtrar unas cositas de su primita." En ese instante, mi alma se fracturó. Fui solo una pieza en su cruel juego de venganza. Cada momento que compartimos, cada supuesto acto de protección contra peligros fabricados, se reveló como una mentira metódicamente orquestada. Mi corazón, mis sueños, mi dignidad: todo fue usado y corrompido por él. Incluso su prometida, Isabella, apareció en escena, intentando comprar mi silencio y agrediéndome, confirmando la magnitud de esta farsa, mientras un "accidente" de coche demostraba su perversa frialdad. La humillación ardía como fuego en mis venas. ¿Cómo pude ser tan ciega, tan vulnerable, tan estúpidamente ingenua? La náusea y la rabia me ahogaban. Mi vida en Santiago, antes un lienzo de posibilidades, ahora era un campo de batalla de traiciones. Pero no sería la víctima. Una chispa de fuego, más ardiente que su engaño, se encendió en mí. Con la fecha de la Gala acercándose, mi misión era clara: destruir sus planes antes de que él destruyera mi vida. ¿Lograría borrar cada prueba incriminatoria y escapar de él, o caería en el abismo de la humillación pública que Alejandro había diseñado con tanto esmero?

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Justicia en El Infierno

Justicia en El Infierno

5.0

Mi nombre es Sofía Romero, y esta es la historia de mi muerte. El día que San Miguel cayó, el cielo no lloró, se rompió en un aullido silencioso. Mi pueblo no buscó respuestas en los cielos, me buscaron a mí. Me culparon de todo: la plaga, la sequía, la invasión bárbara que nos destruyó. En la plaza pública, ante los ojos de todos, mi propio hermano, el Príncipe Carlos, y mi prometido, Diego Mendoza, me sentenciaron. No bastó con matarme. Para apaciguar a la multitud, me desollaron viva. Sentí el frío del acero separando la piel de mis músculos, escuché los gritos, una mezcla de horror y alivio. Con mis huesos, construyeron la Lámpara de las Almas; con mi piel, faroles. Ahora estoy aquí, en el inframundo, un lugar gris y sin fin. Mi alma, un retazo, es arrastrada ante el Juez. Las almas de mi pueblo susurran y me señalan. "¡Castigo eterno para la traidora!" "¡Que arda para siempre!" Los gritos más fuertes vienen de Carlos y Diego. "Hermana, si es que alguna vez puedo llamarte así, nos traicionaste a todos," me dice Carlos, su rostro lleno de odio. "Cada vida perdida pesa sobre tu conciencia, Sofía," añade Diego, "tu castigo apenas comienza." Pero el Juez del Inframundo golpea su mazo. "El Espejo del Pasado revelará la verdad," su voz retumba. Un espejo de plata líquida aparece. Muestra el palacio de San Miguel, hace muchos años. Una niña flaca, yo, volviendo a casa con mi hermano. "Sofía, mi pequeña hermana, te encontré," dice Carlos, abrazándome, "Nunca más dejaré que nada te pase, te protegeré siempre." ¿Protección? ¡Qué fácil es hablar de protección cuando eres el verdugo! En la siguiente imagen, una trampa de la supuesta "dulce" Aurora Vargas, a quien Diego defendió, me obliga a humillarme ante el Príncipe Bárbaro. ¿Valió la paz lograda con tanta humillación? La verdad es un veneno que todos temen. Pero yo no, yo la mostraré.

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Mi Venganza Nace del Amor Roto

Mi Venganza Nace del Amor Roto

5.0

Hoy, mi algoritmo "Anima Conexión" debía elegir a mi socio. En mi vida pasada, este mismo día fue el inicio de mi infierno. Lo manipulé para que Ricardo Montemayor, el hombre que yo amaba con locura, fuera el elegido. Juntos construimos un imperio, solo para que él me despidiera y me humillara públicamente, acusándome de ser una farsante. "¡Por tu culpa, Sofía tuvo que casarse con otro y sufrir! ¡Ella era el amor de mi vida y tú te interpusiste con tus trucos! ¡Ahora paga por tus pecados!" me escupió, revelando su traición. Lo perdí todo: mi empresa, mi fortuna, mi dignidad. Morí sola, con el corazón roto, mientras Ricardo y Sofía anunciaban su compromiso. ¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Cómo mi amor pudo cegarme ante su verdadera naturaleza? Pero el destino, o la energía de mi abuela, me dio una segunda oportunidad. Desperté de nuevo, con todos los recuerdos intactos. Esta vez, "Anima Conexión" elegiría libremente. Ricardo volvió a aparecer, tan arrogante como siempre. "Todos aquí sabemos que yo soy la única opción lógica. Saltémonos el teatro y anuncia mi nombre." Pero ya no era la misma Ximena. Mi algoritmo estaba listo para revelar la verdad, y yo, para enfrentarme a mi pasado.

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El Costo de la Codicia: Una Segunda Oportunidad

El Costo de la Codicia: Una Segunda Oportunidad

5.0

En mi vida pasada, morí apuñalada en el frío suelo de la bodega familiar. La cuchilla de podar se clavó en mi costado, y la sangre manchó las piedras, tan roja como el vino que tanto amaba. Mientras mi vida se escapaba, vi a mi prima Isabel susurrarle a Javier, mi prometido, con una sonrisa torcida. «Sofía, fue Javier quien les dijo que tu tratamiento era una estafa. Dijo que solo querías venderles productos caros», me confesó ella, antes de dejarme morir sola. El dolor era inmenso, pero la traición me helaba hasta los huesos: Javier, mi prometido, y mi propia prima. Me culparon, me empujaron, por haber salvado las viñas de los García con mi caro tratamiento orgánico, mientras Isabel prometía una solución barata y rápida con químicos. Pero esos químicos arrasaron las viñas, contaminaron la tierra y destruyeron todo. ¿Cómo pudimos ser tan ciegos? ¿Cómo mi propia familia y el hombre que amaba me entregarían a la muerte por avaricia y envidia? Ahora, abro los ojos, de vuelta en el mismo día, justo cuando los García suplican mi ayuda por la misma plaga. ¡Pero esta vez, no caeré en la misma trampa!

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Luchando Por Mis Hijos

Luchando Por Mis Hijos

5.0

No quería que nacieran todavía, aferrándome a la esperanza de un destino diferente. Pero mientras las contracciones me desgarraban, la televisión de la sala de espera gritaba una verdad horripilante: mi esposo, Alejandro, proclamaba su amor inquebrantable por Eva, mi prima, la mujer que en mi vida pasada me robó a uno de mis gemelos y me encerró en un psiquiátrico hasta morir. Esta vez, el golpe fue doble: el dolor de su traición y el recuerdo vívido de mi infierno anterior, con la imagen de mi bebé arrebatado grabada a fuego. Él y sus hombres irrumpieron en mi habitación, arrastrándome al quirófano como una bestia, ignorando mis súplicas y mi avanzado embarazo. Allí, Eva, con su sonrisa de ángel y lágrimas falsas, susurró mentiras sobre mi cordura, mientras Alejandro, el hombre que juró amarme, me abofeteaba, me humillaba y ordenaba que me sedaran para quitarme a mis hijos. ¿Cómo era posible que volvieran a hacerme esto? ¿Qué había hecho para merecer tal crueldad, una y otra vez? Esta vez, no moriré sin luchar; esta vez, protegeré a mis hijos y haré que paguen por cada gota de mi dolor.

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El Amuleto, La Traición y El Reencuentro

El Amuleto, La Traición y El Reencuentro

5.0

El recuerdo de los dientes de los coyotes desgarrando mi carne fue mi último sentimiento, con el frío del desierto calándose en mis huesos. Entonces, abrí los ojos. No había desierto, no había coyotes, no había dolor. Estaba en mi cama. Miré el calendario: era el Día de San Miguel, el día exacto en que mi prometido, Mateo, y mi hermana adoptiva, Elena, me engañaron cruelmente para robar mi amuleto familiar y luego me abandonaron a una muerte segura. ¡Había renacido! Regresé de la muerte. La rabia me invadió como un fuego helado. No volvería a ser la Sofía ingenua que ellos manipularon; no los dejaría salirse con la suya esta vez. "¡Sofía! ¿Estás despierta, mi amor?" escuché la voz tramposa de Mateo afuera. Él quería mi amuleto de la abuela, el que me heredó. Pero esta vez, las cosas serían muy diferentes. ¡No volverán a engañarme! Esta vez, escribiré mi propio destino.

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La Hermanita Cambia El Destino

La Hermanita Cambia El Destino

5.0

Las llamas me quemaban, pero el fuego más intenso era el odio por dentro, mientras arrastraba a Valentina conmigo a este infierno. No entendía por qué, incluso en mis últimos momentos, ella aborrecía tanto a mi familia. La había traído a casa por lástima, una compañera de cuarto que parecía perdida. Pero esa noche, la víspera de la audición crucial de mi hermano Mateo para la beca de baile de su vida, Valentina se metió a escondidas en su habitación y, al día siguiente, lo acusó falsamente de agresión. Esa mentira venenosa lo destruyó todo: Mateo perdió la audición, su reputación quedó hecha pedazos, y la escuela de danza lo expulsó. Para "protegerme", mis padres cometieron el terrible error de permitir que Valentina se quedara, convirtiéndola en una reina cruel que los humillaba y a Mateo lo obligó a trabajar en una fábrica clandestina para satisfacer sus caprichos. La tragedia no terminó ahí: Mateo murió aplastado y mis padres, consumidos por el dolor, fallecieron poco después, dejándome sola con un odio envenenado. No comprendía la magnitud de su maldad ni por qué nos hizo esto. Así que la traje de vuelta a nuestra casa, le prendí fuego y esperé el final. Pero en lugar de la nada, abrí los ojos: estaba en mi habitación de la escuela, a mis dieciocho años, el día antes de la audición de Mateo. Era real, había vuelto para reescribir el guion.

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Nuestro encuentro inesperado

Nuestro encuentro inesperado

5.0

Seis años atrás, Lance, el heredero más poderoso de la familia Hardwick, pasó una noche loca con una desconocida. Pero cuando despertó, se encontró solo en la cama. Seis años atrás, Carley fue expulsada de su casa por su padre, porque tras la noche con un desconocido, se quedó embarazada. Determinada a encontrar una nueva vida, dejó atrás el lugar que nunca le había ofrecido un verdadero calor de hogar. Seis años después, el destino las unió en un hospital por casualidad. Carley se ha convertido en una reputada doctora, mientras que Lance, ¡fue confundido con un matón! "Dios mío, ¡juro que jamás permitirá que ese hombre afecte a mis preciosos retoños!" Espera, ¡¿por qué sus hijos están tan familiares con Lance?!

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Todo Comienza de la Muerte de Mi Novia.

Todo Comienza de la Muerte de Mi Novia.

5.0

El aire en el gran salón de la hacienda era pesado, denso con el aroma de roble viejo y vino derramado. Mi padre, con el rostro surcado por la preocupación, me dio la noticia: "Mateo, hijo... ha habido un accidente. Isabela no sobrevivió." Sus primas, Sofía y Lucía, se aferraron a mis brazos, sus sollozos eran un teatro perfectamente ensayado mientras me imploraban que honrara la memoria de Isabela, refiriéndose a las acciones que le había regalado. En mi vida anterior, me habría derrumbado, perdido en el dolor de la traición y una muerte solitaria que ya había experimentado. Pero esta vez no. El dolor de décadas de engaño y una muerte solitaria se había solidificado en un hielo gélido en mi pecho, porque yo había renacido. Con los recuerdos de su traición grabados a fuego en mi alma, miré a esas víboras y una sonrisa fría se dibujó en mis labios. No estaba de luto. Estaba empezando mi venganza.

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El Precio de la Bondad Perdida

El Precio de la Bondad Perdida

5.0

Elvira se mordió la lengua con una amargura que conocía bien, las picaduras de alacrán devorando su carne, un final traicionado para una vida de servicio. De repente, un estruendo la sacudió, el olor a polvo y ganado asustado llenó sus pulmones. No estaba muerta, estaba de pie, la sangre aún no corría por su boca, su rancho estaba en caos, y una estampida de toros, igual que la última vez, se dirigía a los invitados de la familia Del Valle. Recordó con escalofríos cómo, en su vida pasada, por salvarlos, la "dulce" Sofía Del Valle la drogó, secuestró y arrojó a un pozo de alacranes. Escuchó su risa y las horribles palabras: "¡Quiero que lo acompañes en la muerte!". Sintió cada picadura, cada gramo de su piel siendo devorado en la agonía, mientras la gente que había salvado se asomaba para ver el espectáculo, riendo. ¿Por qué esa bondad se pagó con una muerte tan horrible? ¿Por qué la traicionaron de esa manera? Esta vez, al despertar en el mismo instante preciso de la estampida, Elvira sintió una calma helada, su corazón transformado en piedra. Si su bondad se pagaba así, que se las arreglaran solos.

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Cicatrices del Pasado: Mi Segunda Vida

Cicatrices del Pasado: Mi Segunda Vida

5.0

El aire de la Finca Castillo, el que una vez consideré mi hogar, olía a tierra húmeda y a vino fermentado, presagio de mi tumba. Acababa de dar a luz a mis gemelos y Máximo, mi esposo, se preparaba para la cruel ceremonia que en mi vida pasada nos había aniquilado. En aquella vida, su amante Luciana y su hijo murieron por mi culpa, o así lo creyó él, y Máximo nos arrastró a mí y a mis bebés hasta el cercado de los toros de lidia, donde morimos embestidos. ¡Pero ahora estoy de vuelta! Renací en el mismo día del parto, con el recuerdo de aquella agonía grabado en mi alma. Esta vez, manipulé la ceremonia para que el hijo de Luciana fuera declarado el "Primer Heredero", luego le pedí el divorcio para escapar con mis hijos. Pero la perversa Luciana me acusó de liberar un lince y de brujería, y hasta de envenenar a mi propia hija. Máximo, ciego de amor y odio, me creyó un demonio, negando asistencia médica a mi Catalina, que ardía de fiebre, y torturándome con arañas venenosas. ¿Cómo pudo un hombre al que amé tanto volverse tan cruel, tan ciego ante la verdad que le gritaba a la cara? Al borde de la muerte, sin esperanza y viendo cómo mis hijos se apagaban, mi tío, con una operación secreta, fingió nuestras muertes y nos sacó de aquel infierno, dándome una segunda oportunidad para reescribir mi destino.

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