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Rianon Fisk

3 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Rianon Fisk

Adiós, Pasado Roto y Falso

Adiós, Pasado Roto y Falso

5.0

Ricardo "Rico" Mendoza, heredero del imperio culinario, creía que su novia Sofía era el ingrediente secreto de su vida. Le había perdonado incontables veces sus ausencias por "juntas de negocios" o "oportunidades de modelaje" en Cancún. Pero esa noche, el perdón se agotó cuando los descubrió. A ella, con mi primo Miguel, en mi propia casa, en la biblioteca de mi abuelo. No solo estaban juntos, sino que planeaban cómo despojarme de mis restaurantes como si ya fueran suyos. "Rico es demasiado sentimental" , dijo Miguel, sirviéndose de mi tequila, "Necesitamos vender la sucursal de Polanco para tu línea de moda, Sofí" . "Él nunca lo aceptará" , respondió ella, con fastidio, "Sigue apegado a esas recetas viejas de su abuela" . Cuando entré, el silencio fue total, pero Sofía rápidamente se recompuso, intentando abrazarme. "Mi amor, qué bueno que llegas, Miguel y yo estábamos…" , dijo. "Sé exactamente lo que estaban haciendo" , la interrumpí, mi voz helada. "Estaban repartiéndose mi vida" . Luego, en un intento desesperado, Sofía lanzó su última y más cruel jugada: "¿Y qué pasará con nuestro bebé?" . Miré su vientre plano, y un mareo me invadió. La manipulación era descarada. En ese instante de distracción, Miguel se movió y sentí una presión fría y aguda. Uno de mis cuchillos de chef sobresalía de mi costado. Sofía gritó, pero no había horror, solo molestia. Caí de rodillas. Mientras la sangre formaba un charco, los miré. No había amor ni preocupación, solo la inconveniencia de mi cuerpo sangrando en su camino. La traición me ahogaba, pero una decisión floreció, clara y afilada como el cuchillo en mi costado. Se acabó. Esta vez, para siempre.

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El Zafiro de Mi Destino

El Zafiro de Mi Destino

5.0

La noche de "Visiones de la Moda", me sentía la reina de mi propio universo. Mi marca, "Aura", era la envidia de la industria, y yo, Elena, flamante diseñadora, lo tenía todo. Pero mi ex prometido, Ricardo, el hombre que me abandonó en el altar por mi propia asistente, Sofía, reapareció. Junto a ella, intentó humillarme públicamente con su falsa lástima y ofrecerme un puesto de "diseñadora junior" en su fallida empresa. Su prepotencia, mientras se burlaban de mi éxito, revivió el recuerdo más oscuro: su "amnesia" fue una farsa para traicionarme y robar mi herencia. La traición, el engaño, el dolor de ser descartada por quienes más confiaba, me quemaba por dentro. Pero ya no era la Elena ingenua de hace cinco años, la que huyó herida a Europa. Con una sonrisa que ocultaba una furia fría, levanté mi dedo anular, donde brillaba un zafiro estrella: "Estoy casada". El anillo de Marcos Varela, el magnate, el intocable, el hombre que Ricardo buscaba desesperadamente para salvar su negocio, ahora adornaba mi mano. La desesperación de Ricardo se convirtió en furia, y me atacó, arrastrándome, rasgando mi vestido, hasta que un golpe me sumergió en la oscuridad del sótano. Cuando creí que todo estaba perdido, de alguna manera, logré salir. Pero la humillación no había terminado: Ricardo, desquiciado, me arrastró de regreso al salón, con el rostro ensangrentado. Frente a la élite, con un cuchillo, intentó amputarme el dedo por "ladrona". Justo cuando el filo rozó mi piel, la voz de un asistente retumbó: "El señor Marcos Varela ha llegado". El héroe irrumpe en escena, revelando mi verdadera identidad: "Esta mujer… es mi esposa". El hombre que creyó destruirme, ahora enfrentaba el verdadero poder. ¿Qué pasará cuando Ricardo y Sofía enfrenten la ira de Marcos Varela y la verdad detrás de mi ascenso?

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Despertar Después de La Muerte De Nieve

Despertar Después de La Muerte De Nieve

5.0

La fiesta de mi cumpleaños número veintiocho, celebrada en la fastuosa mansión de mi esposo Ricardo, era solo una farsa más en mi jaula dorada. Ocho años viviendo a la sombra de un fantasma, el de mi difunta hermana, y soportando el odio de mi hijastro Mateo. Pero esa noche, todo cambió cuando Mateo, con una rabia desproporcionada, me empujó a la piscina, revelando ante la élite de la ciudad la cruda realidad de mi matrimonio. Empapada y humillada, emerjo del agua para verle destrozar mis diseños, el único escape a mi nula existencia. El último golpe llegó cuando encontré a Nieve, mi único consuelo, inerte, colgado de una bufanda de seda, una mancha de sangre el elocuente testamento de la crueldad de Mateo. Ricardo, ajeno a mi dolor, despreció la vida de mi gato como una vulgar mancha que debía limpiarse, y mi madre me imploró que guardara silencio por el "bien" de la familia. ¿Cómo podían todos ser tan ciegos? ¿Tan crueles? ¿Acaso mi sufrimiento no importaba, ni siquiera la cruel muerte de mi amado Nieve? La verdad se me vino encima: no era mi cumpleaños, sino el de mi hermana, una vez más, celebrando su memoria a mi costa. Ocho años de infierno. Ocho años de ser una incubadora fallida por la poción de la suegra. Y fue entonces, con el corazón destrozado, que decidí que la sofía dócil había muerto con Nieve. Ya no más. Enfrenté a Ricardo, rechacé su insultante propuesta de "concubina oficial" por miles de lujos y riquezas, y declaré mi libertad. Trató de retenerme, para mí era un juego de niños, y para mi sorpresa, Mateo, el niño que me odiaba, me disparó una flecha con su arco de juguete. Pero antes de que me golpeara, mi águila de compañera desvió su trayectoria, y aunque la punta de la flecha me rozó el brazo, el dolor físico no era nada comparado con la libertad que sentía. Con mi último aliento como su madrastra, le corté a Mateo el amuleto de la paz que una vez fue mi regalo. Ricardo intentó detenerme, pero mis palabras de despedida, llenas de la verdad reprimida, resonaron en el patio: "Nunca fui yo misma. Y nunca te amé". Monté mi caballo, mi compañero leal, dejando atrás los escombros de mi vida anterior, lista para galopar hacia mi verdadera libertad en el desierto.

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Nueve matrimonios rechazados: me caso con el rival de mi ex

Nueve matrimonios rechazados: me caso con el rival de mi ex

5.0

Faltaban apenas quince minutos para que cerrara el Registro Civil. Era la novena vez que Amelia esperaba en vano para casarse. El celular sonó, pero no era su prometido, Kayson. Era su asistente, informando con frialdad que la boda se cancelaba porque Kamila, la hermanastra de Amelia, se había torcido el tobillo. Kamila. Siempre era ella. Por su culpa, Amelia había soportado cumpleaños olvidados, aniversarios perdidos y, ahora, el día de su boda destruido. Para empeorar las cosas, al volver a casa, su propia madre le exigió que le pidiera disculpas a Kamila por su "falta de empatía" y por haber "avergonzado" a Kayson con su rabieta. Su familia no la amaba; solo la veían como un peón que debía agachar la cabeza y soportar las humillaciones en silencio. La ironía le oprimía el pecho. Había desperdiciado años esperando a un hombre que siempre corría a los brazos de otra, atada a una familia que la despreciaba abiertamente. ¿Por qué debía seguir siendo la idiota sumisa que siempre perdona y espera? La gigantesca piedra que la asfixiaba por fin se rompió. Amelia le envió un último mensaje a Kayson: "Se acabó", y eliminó su contacto para siempre. Sin dudarlo, salió al frío viento de Nueva York y llamó al mayor enemigo comercial de su ex, el despiadado multimillonario Garrett Thornton. "Señor Thornton, ¿su oferta de matrimonio sigue en pie?" Diez minutos después, un Maybach negro se detuvo frente a ella, y Amelia se casó con el hombre más peligroso de la ciudad.

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Su oscura obsesión

Su oscura obsesión

5.0

Regresar a casa desde el extranjero dos años después de graduarse del MIT con dos doctorados. Samantha Logan estaba emocionada de compartir las buenas noticias con su padre, solo para ser recibida con una gran sorpresa que potencialmente cambió su vida. Coincidentemente, el jefe de la mafia a quien su padre le debía dinero estaba en la residencia de su padre ese día para solicitar su pago, pero en el momento en que Samantha entró, él cambió de opinión y solicitó otra cosa. Se le dio la opción de convertirse en la esclava de Lord Damian para cubrir la deuda de su padre. Dicen que los pecados del padre recaen sobre los hijos... ¿Tiene ella una oportunidad con un despiadado jefe de la mafia que no duda antes de matar y haría cualquier cosa para sobrevivir?

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Él me engañó con su secretaria y yo los destruí

Él me engañó con su secretaria y yo los destruí

5.0

Había estado casada por tres años y nunca me había dado cuenta de que mi esposo tenía una amante a quien adoraba, hasta que el día de mi inseminación in vitro recibí un correo electrónico anónimo. Este contenía un video donde él y su amante hacían el amor apasionadamente durante toda la noche. Después, él le decía a esa mujer: "Ojalá fueras tú quien estuviera embarazada. Solo con pensar que es Doreen quien está esperando un hijo mío me revuelve el estómago". Más tarde, todo sucedió como él deseaba, pero perdió la cabeza.

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Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

4.6

Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza. El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga. Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia. "¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro. Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso. Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo. "Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad. Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre? Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón. El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros. Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió.

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La Esposa Descartada: El Ascenso de una Leyenda Legal

La Esposa Descartada: El Ascenso de una Leyenda Legal

5.0

Por tres años, renuncié a mi vida como "Némesis", la abogada invicta, para ser la esposa perfecta del fiscal estrella de la Ciudad de México, Santiago Vargas. Cambié mis expedientes legales por libros de cocina, creyendo que podía sanar al hombre que amaba. En nuestro aniversario, llegó a casa borracho, me besó desesperadamente y susurró el nombre de otra mujer. "Valeria", suspiró. "Sabía que volverías a mí". Pero el veredicto final sobre nuestro matrimonio llegó en un restaurante. Cuando un mesero derramó una jarra de café hirviendo, Santiago no dudó. Se abalanzó para proteger a su exnovia, Valeria, de unas cuantas gotas. El resto de la jarra cayó sobre mi brazo, causándome quemaduras de segundo grado. Él entró en pánico por las leves marcas rojas en la mano de Valeria, llevándola de urgencia a un hospital privado. Ni siquiera miró mi piel ampollada. Solo me entregó su tarjeta de crédito. "Toma un taxi a urgencias", dijo. "Te llamo al rato". Ese fue el momento en que la esposa devota murió. Salí de ahí y nunca miré atrás. Tres meses después, me encontraba frente a él en un tribunal, representando al hombre que él estaba procesando en el caso más importante de su carrera. No tenía idea de que la tranquila ama de casa que había desechado era la leyenda legal conocida como Némesis. Y estaba a punto de destruir su perfecto e impecable récord.

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Enamorada de Daniel

Enamorada de Daniel

4.9

Serie Enamorada: Enamorada de Daniel "¡Vamos a registrar nuestro matrimonio en tu cumpleaños!" Casarse con Daniel debería haber sido su mejor regalo de cumpleaños, pero todo se arruinó cuando lo sorprendió durmiendo con otra mujer el día anterior a su cumpleaños. "¡Se va a casar con esa mujer! ¡Ella era mi mejor amiga!" Cuando escuchó la noticia, Irene regresó de su auto exilio con sus bebés gemelos para detener su ceremonia de boda. Ya no era la chica simple e ingenua que era antes. En cambio, ella se había convertido en la cabeza de una facción criminal importante. ¡Era hora de vengarse!

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El dulce escape de la esposa sustituta

El dulce escape de la esposa sustituta

5.0

El falso matrimonio había durado tres años. La víspera del regreso de su hermana gemela, Abril, Camila Solís recibió una llamada de su madre. —Abril vuelve mañana. Kael Trujillo es el prometido de tu hermana. Has ocupado el puesto de la señora Trujillo durante tres años. Es hora de que lo devuelvas. Camila, la talentosa pero desconocida música independiente, había guardado su guitarra, ocultado su propia identidad y se había convertido en "Abril" para salvar el sello discográfico de su familia. Se casó con la familia Trujillo, convirtiéndose en la sustituta de una sustituta. La vida en la mansión Trujillo no fue fácil. Kael era frío y distante, obsesionado con su primer amor, Emilia Cárdenas. Camila interpretó su papel con esmero, soportando su indiferencia y las constantes manipulaciones de Emilia. La arrojaron a un lago helado, la abandonaron para que muriera en el mar y la incriminaron por crímenes que no cometió. Era un fantasma en su propia familia, una herramienta para ser usada y desechada. Sus padres la habían abandonado desde la infancia, siempre fue el estorbo no deseado. —Nunca te amé, Kael. Ni por un solo segundo. Se marchó, dejándolo enfrentar las consecuencias de su crueldad. Encontró su libertad, su felicidad, su hogar, con un hombre que realmente la amaba y la respetaba.

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Él creyó que lo soportaría callada

Él creyó que lo soportaría callada

5.0

En nuestro quinto aniversario, encontré la memoria USB secreta de mi esposo. La contraseña no era la fecha de nuestra boda ni mi cumpleaños. Era el de su primer amor. Dentro había un santuario digital para otra mujer, un archivo meticuloso de la vida que había vivido antes de mí. Busqué mi nombre. Cero resultados. En cinco años de matrimonio, yo solo fui un reemplazo. Luego, él la trajo de vuelta. La contrató en nuestra firma y le dio mi proyecto más anhelado, ese en el que había invertido mi alma durante dos años. En la gala de la empresa, la anunció públicamente como la nueva líder del proyecto. Cuando ella fingió un accidente y él corrió a su lado al instante, gruñéndome, finalmente vi la verdad. No solo me ignoraba; esperaba que yo soportara en silencio su devoción pública por otra mujer. Pensó que me quebraría. Se equivocó. Tomé mi copa de champaña intacta, caminé directamente hacia él frente a todos sus colegas y la vacié sobre su cabeza.

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La Novia Sustituta

La Novia Sustituta

4.8

Charles tenía novias diferentes cada día del año, nunca salía con la misma chica. Su nombre había sido vinculado a innumerables mujeres. Autumn, por su parte, se vio obligada a casarse con Charles sustituyendo a su hermana, quien se había escapado. Su único deseo era divorciarse después de un año. Ninguno de los dos había esperado que se enamoraran el uno del otro. Tampoco esperaban que el mundo entero los desafiara. Una ex novia quien causa problemas cada dos por tres. Una hermana fugitiva quien regresa con la intención de recuperar a Charles. Una suegra que siempre se entromete en sus momentos íntimos. ¿Te gustaría leer más? ¡No dudes! ¡Vamos allá!

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Ojos Robados, Corazón Roto

Ojos Robados, Corazón Roto

5.0

Corrí por los pasillos estériles del hospital, con el corazón desbocado. Después de semanas de oscuridad, Ricardo, el amor de mi vida, por fin había despertado. Al llegar a su puerta, grité su nombre, las lágrimas de felicidad nublando mi vista. Pero en la habitación, junto a mi prometido, estaba Isabel, la hija de una de las familias más ricas de la ciudad, con una sonrisa de triunfo. «¿Quién eres tú?», me soltó Ricardo, con una voz helada que no reconocí. Luego de 15 años juntos, me miraba con mis propios ojos, los ojos que le doné para que pudiera volver a ver. «Mi prometida está aquí, aléjate», añadió, y mi mundo se vino abajo. Isabel, con falsa compasión, me dijo: «Sé que siempre te ha gustado Ricardo, pero eres solo una sirvienta de nuestra casa. Por favor, no lo molestes». «¿Sirvienta?», susurré, confundida. Su madre, con una risa cruel, sentenció: «Mi hijo jamás se comprometería con alguien como tú. Isabel es su prometida, ella le donó las córneas». La hermana de Ricardo añadió: «Eres una trepadora. Pensaste que con el accidente podrías aprovecharte. La gente como tú siempre tiene su lugar. Y el tuyo no es aquí». La humillación me quemaba. Me habían robado a mi hombre, mi sacrificio, mi identidad. «¡No! ¡Eso es mentira! ¡Yo le doné mis ojos! ¡Ricardo, tienes que recordarme!», grité. Pero su madre ordenó a seguridad que me sacaran al grito de: «¡Vuelve a la mansión ahora mismo! ¡Tienes que preparar la cena! ¡Es lo único para lo que sirves!». Él solo me miró con indiferencia mientras me arrastraban fuera, rompiéndome el corazón. Atrapada en esa mansión, me obligaron a cocinar para los que me habían destruido. Un día, Isabel derramó té caliente sobre mí y Laura, su hermana, me empujó contra la estufa. Yo, con la piel ardiendo, susurré: «Por favor, necesito algo para la quemadura». Laura se rio: «Deberías estar agradecida de tener un techo. Limpia ese desastre. Ricardo tiene hambre». «Por favor, solo déjame hablar con él. Él me escuchará», supliqué. Entonces, Laura me empujó de nuevo, y mi mano chocó con la olla caliente. «¡Ya basta!», gritó una voz, era Ricardo, con el ceño fruncido. Isabel y Laura mintieron, diciendo que me había quemado sola y que estaba obsesionada. Él se acercó y, sin dudarlo, me soltó: «No sé quién eres, pero ya me cansé de tus mentiras y tu escándalo. Isabel es la mujer que amo. Tú no eres nadie». Me agarró el brazo herido. «No vuelvas a molestar a mi familia». Me soltó con un empujón. El hombre que me prometió amor eterno, me trataba como basura. Ese día, mientras limpiaba, vi cómo desenterraban los cactus, el símbolo de nuestro amor. «¡No! ¡Deténganse! ¡Son míos!», grité, defendiéndolos. Isabel se burló: «Nada en esta casa es tuyo. Eres una empleada. Quítate o te despido». Ricardo apareció y, con rabia, empezó a arrancar los cactus con sus propias manos. Me lanzó uno, las espinas se incrustaron en mi brazo. «¡No quiero volver a ver tu cara en esta casa!», me gritó. «Lárgate. Estás despedida», sentenció Isabel. Me arrojaron mis cosas a la calle. Me quedé allí, en la acera, arrodillada, mi vida reducida a cenizas y espinas. ¿Cómo pude perderlo todo por la amnesia de él y la malicia de ellos? Debería haber muerto en ese terremoto. Un día mi esposo me amó, me adoró, y al día siguiente me golpeó y me echó a la calle. Me encontró Eduardo, el primo de Ricardo. Me miró con compasión, curó mis heridas. «Cásate conmigo», me dijo. «Te protegeré. Nadie volverá a lastimarte». Asentí, sin entender aún por qué. Pero esa noche, Ricardo encontró algo que podría cambiarlo todo: un viejo álbum lleno de fotos nuestras.

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