ary. Porque, cuando no sintiera dolores, dormía en su cuarto, con miss Mary, esa dormilona que roncaba como un fuelle. Cuando los sentía, dormía junto a la cama de su m
iss Mary. Miss Mary se levantó medio dormida, miró el reloj, dijo que era demasiado temprano y pidió a Lita que durmiese un poco más... Lita protestó... hizo ab
Y entre ni?a y ni?era entablose una tremenda disputa, de la cual resultó llorando la ni?a... Al oírla, su mamá, que dormía en el cuarto contiguo con el oí
no sabes teje
orosa, cont
, mamá. Tú
s ojitos míos y esas queridas manitas!... Yo he de tejerte cuánto me pidas:
ozando casi.-?Ensé?ame a tejer a mí, tú
quiere
ejerlas pronto yo sola, solita!... Después, mamá, ?escucha bien, mamá!... Después Dios me cura
Lita, desconsolándose por tales retardos y vacilaciones, comenzó a derramar
gro. ?Parecía un chino con esa ?robe-de-chambre?!... Pero como era también muy bueno, se enteró de lo que quería su hijita inválida
nca del p
. Es necesario tranquil
de la madr
!... ?Tiene demasiada imaginación para su estado!... Ha so?ado c
sabes que no quiere que se fatigu
osa. Le gustaba contradecir a veces; pero era dócil y reposada como una viejita de cien a?os. Como su
rden, Lita
Y luego pensó en voz alta, consolándose:-De todos modos, aunque miss Mary lo llame, él no va a oír n
se sonrió
emás, miss Mary sabe hablar espa?ol como yo y como
r... ??Hasta las cuatro de la tarde!-pensó Lita.-?Perderé, entonces, todo el día de hoy, y si no cumplo en los treinta días fijados por mi madrina!...? Y se puso a llorar otra vez, porque no
aba las manitas. Después la hizo desayunarse con una gran taza de chocolate. Y el médico vino al fin
examinó a
rece que no llegará a anudar dos puntos de tejido. Tratará de aprenderlo, y al ver que no es tan fácil como imaginara, tirará las agujas. Si aprende a tejer, lo que no
?a en tejer su colcha-preguntó la ma
édico.-Cuide en todo caso de que no se incor
al vestirla, y todas las no
e demasiado, dele una cucharadita de la rec
la pos
nuya l
co, con sus ante
ste y rosada. Se hizo esperar mucho, ella también. Pero, mientras volvía, la madre vis
el hada madrina, Lita reclamó el doble más de lana de cada color... Su mamá le
de almorzar ya tejía; bien que imperfectamente, ?ya tejía!... Como primeros ensayos fabricó unas tiras largas
s súplicas de su mamá para que descansase, ni siquiera la severidad de que
teje, teje que teje... Por su boquita, contraída por la atención, acechaba su lengua a manera de una curiosa que se asoma p

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