Instalar APP HOT
Inicio / Otros / El Precio de Amabilidad
El Precio de Amabilidad

El Precio de Amabilidad

5.0
17 Capítulo
119 Vistas
Leer ahora

Mi corazón se encogió al ver el envoltorio de magdalena en la mochila de Máximo, mi hijo de ocho años. Era una pequeña transgresión, pero para mí, la oportunidad perfecta para reafirmar la honestidad. Usando el dinero de la ofrenda de la iglesia, lo llevé a la panadería, convencida de que hacíamos lo correcto, buscando redención. No tenía ni idea de que ese camino nos llevaría directos al infierno. En lugar de disculpas, el dueño, el Sr. Castillo, golpeó brutalmente a mi hijo, destrozando su labio y su inocencia. Luego, me acusaron a gritos de que Máximo llevaba meses robándoles miles de euros, una mentira monstruosa. El terror me invadió cuando arrastraron a mi hijo a la entrada de la tienda, forzándolo a arrodillarse con un cartel que decía "SOY UN LADRÓN", a la vista de todos, forzándolo a confesar una mentira. Mi fe, mi moralidad, mis valores... todo se desmoronó al ver la humillación de mi hijo, la verdad retorcida, la maldad campando a sus anchas. La desesperación se transmutó en una rabia helada y absoluta. El mundo, pensé, no entendía el lenguaje de la bondad. En ese instante, la Lina devota de Dios murió. Y una nueva Lina, una madre dispuesta a todo para proteger a su cría, nació de las cenizas.

Contenido

El Precio de Amabilidad Introducción

Mi corazón se encogió al ver el envoltorio de magdalena en la mochila de Máximo, mi hijo de ocho años. Era una pequeña transgresión, pero para mí, la oportunidad perfecta para reafirmar la honestidad. Usando el dinero de la ofrenda de la iglesia, lo llevé a la panadería, convencida de que hacíamos lo correcto, buscando redención. No tenía ni idea de que ese camino nos llevaría directos al infierno.

En lugar de disculpas, el dueño, el Sr. Castillo, golpeó brutalmente a mi hijo, destrozando su labio y su inocencia. Luego, me acusaron a gritos de que Máximo llevaba meses robándoles miles de euros, una mentira monstruosa. El terror me invadió cuando arrastraron a mi hijo a la entrada de la tienda, forzándolo a arrodillarse con un cartel que decía "SOY UN LADRÓN", a la vista de todos, forzándolo a confesar una mentira.

Mi fe, mi moralidad, mis valores... todo se desmoronó al ver la humillación de mi hijo, la verdad retorcida, la maldad campando a sus anchas. La desesperación se transmutó en una rabia helada y absoluta. El mundo, pensé, no entendía el lenguaje de la bondad.

En ese instante, la Lina devota de Dios murió. Y una nueva Lina, una madre dispuesta a todo para proteger a su cría, nació de las cenizas.

Seguir leyendo
img Ver más comentarios en la APP
MoboReader
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY