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Entre mascaras y espejos, es la historia de Steffano Bortelli, un asesino serial atormentado por su pasado. Su mala salud mental le juega malas pasadas y termina involucrado en situaciones limites en su vida. A pesar de su incapacidad para sentir amor, se obsesiona con, Bianca Strausser, quien pondrá en duda si realmente es capaz de amar o no.
Finalmente llegue a ese ansiado momento, en el que podría decir, que, cumplí todas mis metas. Al llegar a mi suite, puse música suave y destape un champagne que tenía guardado para una ocasión especial, prendí un habano e intente relajarme, salí al balcón para así poder contemplar la hermosa luna que iluminaba la inmensidad del cielo. Mientras la copa se iba acabando, me perdí en el espectáculo que brindaban las estrellas.
Parece la descripción de una noche perfecta ¿verdad? En teoría sí, pero ese malestar volvía a mí, recordándome que, posiblemente, esa sería la última vez que disfrutaría mis logros, parecía ser el fin de todo.
Mientras disfrutaba mi copa, mi fiel compañero Noia, exclamó - ¡Deberías cambiarte esa ropa!, seguramente la gente vio las manchas de sangre y tu cara de loco trastornado, no ayudan mucho que digamos a la situación -. Al escucharlo, ese escenario de noche ideal se derrumbó, volví a la realidad, me puse nervioso y de forma agresiva repliqué - ¡Cállate de una puta vez, todo es culpa tuya, no quería hacer eso! Hubo un silencio incomodo, pero luego me respondió en un tono burlón - Ja, ¡Hace mucho tiempo querías hacerlo, solo tenías miedo! -. Enfurecido y frustrado, estampe la copa en el suelo y le grite - ¡CALLATE!
Vacío, insatisfacción y una inmensa culpa me agobiaban, la soledad, y el desespero, también fueron a visitarme para compartir ese último trago. Mire hacia al cielo con hipocresía y forzando un llanto le pregunte a dios - ¿Por qué? ¿Por qué yo? -. Sin embargo, siendo sincero, aunque sea esta vez, reconozco que fui el causante de todo, el forjador de mi propio destino, el verdugo mis amores, un lobo disfrazado de oveja que se introdujo en un sin número de rebaños solamente para devorarlas ¿con que motivo? una ambición sin límites y la necesidad de probar mi capacidad de jugar con las mentes de mis victimas como si fueran marionetas, prometí ser sincero, asique, debo reconocer que en cierto punto, me volví adicto al embriagante poder que sentía al escoger quien vivía y quien no.
¿Seria ese mi glorioso final? En el baúl de mi Porsche Cayenne, se encontraba lo que podía ser la conclusión de mi historia, mi vida, de todo. Para entregarme a la oscuridad eterna, solo bastaba con saltar al vacío, total, ya tenia cierta afinidad con él. Pero si buscaba otro camino. ¿Qué debía hacer con eso que estaba en el baúl? Doy por sentado que, ya dedujeron que se trataba de un cuerpo, o los restos de él. Debía decidirme urgente, el tiempo es tirano y la descomposición avanzaba, el hedor comenzaba a manifestarse.
Aria, quien escuchaba todo por mis auriculares, estaba oyendo lo que ocurría y manifestó - Stefan, creo que deberías calmarte y analizar todas tus opciones, esto no estaba en tus planes, si haces esto no habrá vuelta atrás, puedo ayudarte con ese cuerpo si quieres, ya lo hemos hecho antes, ¡Pero no hagas ninguna tontería! -
Mientras seguía en el balcón, quieto, pensativo, como si me hubiera enamorado del mismísimo vacío, una oscuridad espesa invadió el ambiente. Totalmente atemorizado, ingrese corriendo a la sala principal de la suite, me tire sobre el sillón de cuero negro que había comprado, y comencé a frotar mis ojos intentando afinar mi visión, no podía creer lo que veía, la oscuridad continuaba esparciéndose por todo el lugar, el porcelanato blanco ya no se divisaba, las costosas arañas colgantes no iluminaban, sus bombillas estaban envueltas en un color negro azabache, la escena era tétrica.
Cuando creí que mi locura había llegado a su punto máximo, la oscuridad se arrincono sobre el otro sillón, y comenzó a tomar forma como de ¿Humano?, ¡Era el! Fue la primera vez que pude verlo completamente, ¡Era Noia! se podía distinguir una especie de cuerpo sentado, mirándome, pero sin rostro, era una gran sombra tenebrosa. En una postura soberbia, como si me estuviera analizando, me dijo - Tienes dos opciones, saltas y terminas todo como un cobarde, o limpias todos los restos de sangre que has dejado por todos lados, subes al puto auto y escapas mientras pensamos un plan -.
No sabía qué hacer, ¿Era real lo que estaba viendo? Me agarraba la cabeza y me balanceaba de adelante hacia atrás y viceversa, repetía en voz alta con tono desesperado - ¡No eres real, no eres real, no estás aquí, déjame en paz!
Atenta a todo, Aria volvió a interferir intentando calmarme - Stefan, solamente escucho tu voz, creo que estas solo, ¡Debes calmarte si no, terminaras haciendo algo terrible! -. ¿Algo terrible? -respondí irónicamente -. Había hecho cosas terribles, una y otra vez en los últimos dos años, me quite el auricular derecho por donde Aria hablaba, lo revente en el suelo y para asegurarme que no volviera a molestar, lo aplaste con uno de mis pies, necesitaba dejar de escuchar todas esas voces, solo quería silencio.
Me tape los oídos para no escuchar a Noia, cerré mis ojos con fuerza para no verlo, y me deje llevar por mis pensamientos, quizás de esa forma podría dejar de verlo y oírlo.
Comencé a analizar como terminé así, y es que, se dice que el entorno puede corromper al individuo, lo cual es cierto, pero, también es verdad que el individuo puede corromper al entorno ¿Cómo hacerlo? quemándolo hasta los cimientos y construyendo uno nuevo. Es allí cuando surgen las preguntas principales en la vida. ¿Qué quiero para mí? ¿Qué estoy dispuesto a sacrificar por eso que tanto deseo? En mi caso, sacrifique todo, inclusive lo que no tenía, negocie con el destino y la muerte a cambio de tener lo que sentía que merecía, me corrompí a mí mismo y a cada entorno en el que me introduje.
Muchos "ilustres pensadores" de la sociedad moderna hablan de la famosa "ley de atracción", la cual se basa en la idea de que uno, al desear tanto algo, de "manifestarlo", el universo tarde o temprano te lo otorga. Estoy convencido que, ese pensamiento es una especie de anestesia mental para justificar la mediocridad y la cobardía de no luchar por lo que uno quiere.
Mi filosofía de vida se basaba en la "Ley de acción", eso que deseo, que anhelo tanto y que me quita el sueño, eso que por ley es mío, lo tendré a cualquier costo, y si el universo conspira en mi contra o demora en dármelo, simplemente, se lo arrebatare de sus garras.
Existe una famosa analogía que dice "la manzana cae por su propio peso" por dios, que estupidez. La vida es tan frágil y fugaz que, no iba a esperar a que "esa manzana o fruto caiga" para poder tomarlo. En base a mi "Ley de acción", me vi en la obligación de accionar, tome un hacha y fui hacia donde estaba ese frondoso árbol, lo tale, tome mi manzana y todas las demás, luego, queme ese árbol con la intención de que nadie más tuviera que esperar por sus frutos y entregue las manzanas, a quienes las merecían y me otorgaron gratitud junto con respeto por haber tenido la iniciativa de hacer lo que ellos no pudieron. Para finalizar, las semillas de ese árbol caído, las plante en mi jardín, y obtuve el monopolio de todos los frutos de cada futuro árbol ¿Por qué? Simplemente, porque pude. Soné heroico ¿verdad? Quisiera que los que amaba lo hubieran visto así, pues fue todo lo contario, el costo de tener todo, fue... perder todo.
Por un momento, pensé que Noia se había ido, ¡Pensar en otra cosa había funcionado!, ¡Al fin mi filosofía de vida de mierda servía para algo! pero al quitarme las manos de los oídos y abrir los ojos... su rostro (o lo que debería serlo, ya que no tenia facciones de ningún tipo) estaba junto al mío, ese rostro negro, macabro, siniestro me miraba fijo y de forma irónica pregunto - ¿De qué te sirvió jugar el héroe? todos a quienes ayudaste, con tu idea ridícula de esas manzanas o frutos de mierda, te abandonaron, te traicionaron, deberían pagar por eso, pero tu prefieres dejarlo pasar, no has aprendido nada parece, me decepcionas-.
Noia tenía razón, solamente intente ayudar a quienes quería, les regale esos frutos de la vida que sin mí, no hubieran podido adquirir jamás o hubieran demorado una eternidad para alcanzarlos. Sin emitir ningún sonido, se quedó mirándome, esperando alguna reacción o respuesta mía.
Volví a taparme los oídos y comencé a llorar hasta desangrar mi ser. Luego de una hora aproximadamente, me levanté para ir a lavarme la cara y manos, debía sacar los restos de sangre que ya se habían secado y parecían costras, me hubiera bañado, pero ya había perdido mucho tiempo y debía decidir qué hacer. Me quite toda la ropa, la tire en un balde de ácido clorhídrico que tenía en la bañera, me mire al espejo, el cual estaba roto, trizado en muchos fragmentos - me gustaba como se veía mi rostro fragmentado - y observaba mi reflejo, mi cara, mi mirada desplegaba un profundo vacío, mirarme a los ojos era como observar un muerto, llegue al punto sin retorno en el que no había ningún vestigio de humanidad en mi mirada.
Mientras continuaba hipnotizado contemplando mi reflejo, intentando recordar quien realmente era y así recobrar fuerzas, la oscuridad se volvió a hacer presente, esta vez detrás de mí. Esa forma demoniaca, sombría y perversa se postro en mis espaldas y me susurro al oído - Así me gusta, ¡Fuego, sangre y gloria! nunca olvides quién eres, ¿Vas a dejar que ganen quienes conspiraron en nuestra contra? Somos más que eso, o mueves el culo y cobramos con sangre cada insolencia y falta de respeto, o toma el camino fácil, vuelve a salir al balcón, yo mismo te empujare, al menos sería más digno que terminemos nuestra existencia por cuenta propia que, a manos de un cualquiera -.
Había que decidir ¿Venganza o redención? No tenía tiempo, Noia ya me había convencido, no era un débil, un cobarde, un desertor, al menos quería explicaciones de quienes me traicionaron, si las obtenía, quizás mostraría piedad, lo cual, me llevaría a la redención.
Agarré mi maletín de "trabajo", ese que contenía todo tipo de utensilios que utilizaba para este tipo de situaciones, me subí al auto, lo puse en marcha y comencé a conducir hacia lo desconocido, realmente el hedor era insoportable, no sabía cómo limpiaría toda la sangre que se había desparramado en el baúl, que, inclusive había comenzado a esparcirse hacia el interior de los asientos traseros del automovil. Noia se había marchado, cuando hacia lo que él quería, dejaba de atormentarme.
Me coloque el único auricular que me quedaba, me contacte con Aria, mi única confidente, quien con el tono dulce y calmo que la caracterizaba me dijo - Hola Stefan, volviste, espero que hayas superado esta terrible situación, si me preguntas, sufriste un brote psicótico, estabas solo, no escuche nunca otra voz aparte de la tuya. Sostengo que deberías buscar ayuda profesional - sonriendo y de forma sarcástica le respondí - No seas tan exagerada, solo fue una charla amigable con Noia, ¡No seas celosa! - bromee y agregue - Aria ¿Recuerdas lo que te dije que haríamos cuando todo se fuera a la mierda? - Aria demoro en responder, pero debido a mi insistencia, finalmente dijo - Steff, ¿estás seguro? Yo creo que deberías buscar a Bianca, ella fue quien siempre logró calmarte, creo que la necesitas, ¿Por qué no la llamas? -.
Claramente Aria no sabía que había pasado, nadie sabía lo sabía, inclusive yo, tenía ciertas lagunas mentales sobre esto. Mientras conducía hacia lo desconocido, con una voz llena de culpa y acongojada le dije respondí - Bianca ya no está... no volverás a saber de ella- rápidamente me respondió sorprendida -¿Qué hiciste? ¿Qué ocurrió? ¡Tú la amas! -. Molesto y con ganas de terminar la conversación, le respondí - Primero, no hice nada, segundo, el amor es la mayor debilidad para alguien como yo, y por último, ¡Ya deja de preguntar tantas cosas, tengo problemas más importantes que Bianca en este momento!
Les doy un consejo, nunca se pregunten ¿Qué más puede pasar? Porque siempre, pero siempre, puede pasar algo peor...
De forma violenta e inesperada, se escuchó un trueno, fue como una explosión que hizo retumbar los cristales del auto, comenzó una tormenta tan agresiva, tan fuerte que el limpia parabrisas no daba abasto, se movía de derecha a izquierda y viceversa sin parar, sin descanso. El aguacero era de tal magnitud que cualquier persona en una situación normal, se hubiera detenido en una orilla a esperar que la tormenta pase, pero yo, no podía.
Había cruzado los límites de la ciudad, circulaba por una de las carreteras principales, muchas e imponentes montañas me rodeaban, se divisaban rayos por las ventanas laterales, los truenos continuaban rasgando el cielo a mi alrededor, el corazón me pedía a gritos escapar de mi pecho, con mi oído podía escuchar lo fuerte que latía.
Baje la velocidad, ya que no podía ver nada, solamente agua caer por cada cristal del auto. De repente escucho un ruido en el techo, fue un golpe en seco, ¡Como si alguien hubiera caído desde el cielo! De inmediato frené, a pesar de la tormenta, decidí bajarme a revisar que había sido ese ruido, pero... no había nada... consternado ante la situación, comencé a pensar que estaba teniendo otro episodio como el que tuve más temprano, sin embargo, no podía darme el lujo de detener la marcha, seguí conduciendo.
Con voz temblorosa y confundida le dije a Aria - Se que no es un momento oportuno, pero... creo que estoy teniendo otro episodio, otro "brote psicótico" como lo definiste tu. -
de forma analítica y calma, intento tranquilizarme al decirme - Quédate tranquilo, la situación se te fue de las manos, pero lo importante es que...... - ¡QUE MIERDA ES ESOOO! - grité y la interrumpí, comencé a hacer zigzag con el auto. En la parte superior del parabrisas, se veía esa cara negra mirándome, como si estuviese acostado arriba del techo, había vuelto, ¡Noia estaba allí!
Desconozco como funciona el mundo de los espíritus, o las alucinaciones en brotes psicóticos, pero sin dudarlo presione el freno con todas mis fuerzas, esperando que Noia cayera del techo, y, efectivamente salió despedido hacia adelante, quedo tendido en el suelo, o eso creo. Producto de la frenada y de andar sin cinturón de seguridad, me golpee la cara con el volante, quede medio abombado, confundido y con la visión borrosa. Intente abrir mis ojos con mucha fuerza para recuperar la nitidez en mi vista. - Steffan, tu auto se detuvo, escuche tu grito y un golpe, ¿Chocaste? ¿Estas bien? Si me lo pides, puedo llamar a urgencias - exclamo Aria de forma sumamente preocupada-. Aun estando alterado, confundido y al borde de un brote psicótico, no perdía el sarcasmo que me caracterizaba- Si si, Aria, la mejor idea que has tenido, tengo un cuerpo en descomposición en el baúl y quieres llamar a emergencias, estoy bien, solo que creí haber visto a ...- No pude terminar la frase, centré mi mirada en el centro de la carretera, y nuevamente lo vi, frotaba mis ojos una y otra vez, me golpeaba la cabeza con la esperanza de dejar de alucinar cosas, Noia estaba allí, de pie en medio de esa ruta oscura, se veía enojado, su tamaño había aumentado, realmente se veía como un mounstro de las típicas películas de terror. Comenzó a acercarse lentamente hacia el auto, se movía con movimientos raros, arrastraba sus pies, sus manos estaban torcidas en direcciones opuestas. Claramente, yo estaba asustado como nunca antes en mi vida, por lo que, me acurruque sobre el asiento, y lo único que se me ocurrió hacer, fue sacar de mi maletín un bisturí y un cuchillo grande que tenia para intentar defenderme.
Noia avanzaba, me estaba acorralando, disfrutaba mi miedo, lo saboreaba, estando a casi nada de llegar al auto, se quedo quieto, se retorció de forma siniestra, emitió un grito desgarrador y tenebroso, miro hacia atrás, intento dar un golpe, pero, se esfumo, ¡Desapareció! algo lo había ¿Matado?. Detrás de el, alcance a ver una figura, en su mano tenia un cuchillo, era muy grande y su mango parecía ser de marfil, quede helado, no entendía nada ¿Lo apuñalaron?. Aria no paraba de hablarme por el auricular, el cual estaba a punto de caer de mi oreja, pero yo no podía emitir ni una palabra, lo que estaba viendo era una total locura. - ¿Papa? ¿eres tú? - pregunte con un miedo indescriptible, luego de lograr enfocar la vista. Era el, estaba con una especie de túnica negra, todo empapado por la tormenta. Cualquier persona se hubiera puesto contenta y se hubiera bajado a abrazarlo para sentirse seguro en los brazos de su padre ¿Verdad? Pues, el problema aquí, es que... ¡MI PADRE HABIA MUERTO HACE DOS AÑOS! Me incorpore en la carretera de inmediato y acelere hasta el tope, mi respiración agitada denotaba el estado de pánico en el que me encontraba, ya no era capaz de distinguir la realidad de las alucinaciones, mire por el retrovisor hasta que mi padre se esfumo en la oscuridad.
Intente calmarme, realmente lo intente, la tormenta parecía haberse calmado un poco, estaba todo medianamente oscuro y mas sereno, hasta que, un rayo cayo delante mío e ilumino toda la escena, jamás vi algo así, la aurora de luz quedo en el ambiente, había una extraña claridad, como si alguien iluminara desde el cielo. Comencé a mirar hacia todos lados, no entendía nada, de repente, logre ver que en los laterales de la carretera, se encontraban personas paradas, todas vestían túnicas negras, estaban quietas, pero murmuraban una especie de rezo o plegaria al unisonó, todas me miraban pasar en el auto, mientras avanzaba, cada vez eran mas, todas con sus rostros borrosos, me observaban de forma macabra, como si este suceso, fuera algo que esperaban hace mucho tiempo.
La verdad, no sabía qué hacer, donde ir o a quien acudir, estaba solo y atravesaba una crisis mental que cruzaba los umbrales de la misma ciencia. Intente convencerme que eran alucinaciones y continúe a gran velocidad, totalmente aterrado. Nuevamente surgió esa pregunta, en caso de sobrevivir a esa noche, ¿Qué debía hacer? ¿venganza o redención?
Les contare como fue que llegue a esta situación tan oscura y limite en mi vida.
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