Instalar APP HOT

Xu Shinian

6 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Xu Shinian

Amor Robado, Legado Recuperado

Amor Robado, Legado Recuperado

5.0

En el lecho de muerte, mi abuela Isabel, la única que me amó de verdad, susurró un secreto que destrozó mi mundo. "Sofía, mi niña… Tus verdaderos padres te dejaron algo. Una empresa de videojuegos. Eterea Studios." Resulta que mis "padres" adoptivos, Carlos y Elena, no me habían acogido por amor, sino para explotar mi talento, y se habían apropiado de mi herencia. Mi hermano adoptivo, Mateo, el "hijo perfecto" y carismático influencer, se burló mientras revelaba su traición: "Ya transferimos todo a mi nombre. Es una de mis nuevas adquisiciones." ¡Me habían robado! Toda mi vida, un elaborado engaño, mi talento como ingeniera de software no era un orgullo, sino una herramienta para su explotaciíon. "Siempre estarás a mi sombra. Acéptalo," me siseó Mateo, con una sonrisa que me congeló la sangre. Pero esta vez, no me iba a callar. "Te equivocas, Mateo. Tú vas a perderlo todo. Y cuando estés en el fondo, recordarás esta conversación." La guerra había comenzado. Ahora debía reclamar lo que era mío.

Leer ahora
La Novia Olvidada

La Novia Olvidada

5.0

Para detener una guerra de cárteles que pintaba mi país de rojo, acepté mi destino: casarme con Miguel, el nuevo líder del cártel de Sinaloa. Él era mi amor de la infancia, ahora el peor enemigo de mi familia. El pacto era simple: un matrimonio a cambio de paz. Pero el día de nuestra boda no hubo vestido blanco, solo el silencio pesado de un rancho remoto, un presagio del infierno que se avecinaba. Esa noche y las siguientes, Miguel me tomó con brutalidad, una posesión que dejó marcas en mi piel y un vacío en mi alma. Creí, en mi inocencia, que era una forma torcida de amor, que el niño que me regalaba flores silvestres aún vivía dentro de él. Me aferré a la frágil creencia de que mi sacrificio estaba funcionando, que la paz, aunque precaria, se mantenía. Pero una mañana, mi ilusión se hizo añicos. Miguel, el hombre que compartía mi cama, lideró a diez mil sicarios en un devastador asalto coordinado sobre la Ciudad de México. El pacto de paz era una mentira, una treta para bajar la guardia del gobierno. Me obligó a mirar: el Palacio Nacional en llamas, a mi padre desmembrado, a mi hermano acribillado, a mi madre humillada. En medio de la carnicería, se volvió hacia mí, sus ojos vacíos de emoción, una sonrisa cruel. "¿Ximena?", su voz era un susurro cortante. "¿De verdad creíste que tu belleza cautivaría mi corazón? ¿Que entregándote en mi cama saldarías la deuda de sangre?". El mundo de Ximena se derrumbó: no había amor, solo un odio frío y calculador. Fui despojada de mi nombre, de mi estatus, de todo, confinada en una hacienda olvidada. Intenté morir, pero él me lo impidió, amenazando con desenterrar a mi familia. "¡No te atrevas a morir sin mi permiso! ¡Tu vida me pertenece!", me gritó. Así que dejé de luchar, convertida en una sombra, un cuerpo que respiraba pero que había muerto por dentro. Un día, en la celebración de su unificación de poder, me exhibió, me humilló, me hizo bailar. Cuando la sangre brotó de mi boca, me acusó de fingir para llamar su atención: "Vaya teatro", dijo. Pero en sus ojos yo vi un destello de pánico que él se apresuró a ocultar. En su habitación, me reveló la verdad más cruel: sabía de nuestro hijo y me había vaciado para que nunca más pudiera concebir. Y entonces, Sofía, embarazada del nuevo heredero, anunció su alegría. Miguel se transformó, mostrando la ternura que una vez me negó. "Y tú, Ximena, servirás a Sofía. Lavarás su ropa, limpiarás sus aposentos, te asegurarás de que no le falte nada." ¡El infierno en la tierra! Me quedaban solo dos días. Sofía me torturaba, y Miguel me golpeó al ver mi sangre, amenazándome con desenterrar a mi madre. "¿Olvidaste al bastardo que perdiste? ¿Sabes dónde enterré lo que quedó de… eso?", susurró. "En el campo, donde cagan los perros. ¡Un movimiento en falso, Ximena, y juro que lo desenterraré con mis propias manos y te haré comer la tierra de su tumba!" Enloquecida, rogué por mi hijo, golpeándome la cabeza hasta sangrar, hasta que el suelo fue un charco carmesí. Él solo me miró con desprecio y se fue con Sofía. En mi agonía, mientras las moscas zumbaban sobre mí, fui mordida por una tarántula. El veneno, combinado con el que ya llevaba dentro, me consumió. Entre alucinaciones de mi padre y mi hermano, vomité una podredumbre negra, y algo vivo se retorció. No era una muerte tranquila; era brutal. Miguel, al verme "morir", entró en pánico. El chamán le reveló que mi "medicina" había acelerado la muerte del Gu, el veneno que tomé para salvarlo a él, diez años atrás. Todo lo que había hecho por él, Miguel lo había ignorado. En un flashback, recordó mi sacrificio, mi amor, y su propia ceguera. La había asesinado. Miguel, desesperado, le suplicó al chamán un ritual. Con su propia sangre, en un acto de redención tardía, Miguel me trajo de vuelta a la vida. Pero mis ojos solo reflejaban un vacío infinito. "No me llames así. Mi nombre es Prisionera Número Siete," respondí, mi alma rota. Él trató de expiar sus pecados, vengándose de Sofía y llevando a cabo el entierro de nuestro hijo, a quien nombré Ángel. "Yo sabía que Sofía me traicionaba. Usé su crueldad hacia ti como una excusa", confesó. "¿Y eso hace que mi sufrimiento fuera menos real?", pregunté, la calma escalofriante. El ritual me devolvió el aliento, pero mi vida ya estaba entregada. Mi cuerpo se debilitaba, mi alma cansada. El imperio de Miguel se desmoronaba, pero a él ya no le importaba. Pasó sus últimos días a mi lado, hablándome, sosteniéndome la mano. Una tarde, le susurré: "¿Recuerdas el arroyo? Dijiste que contarías las estrellas para mí." "Lo haré, esta noche, y todas las noches," respondió él, la voz ahogada. "Estoy cansada, Miguel." "Descansa, mi amor. Yo vigilaré." Y así, en sus brazos, en medio de un imperio en llamas, Ximena exhaló su último aliento. Miguel se quedó allí, sosteniendo mi mano ya fría, el rey de un reino de cenizas, destruido por la mujer a la que había destruido.

Leer ahora
Cambio El Novio En La Boda

Cambio El Novio En La Boda

5.0

La víspera de mi boda, el aire en la Ciudad de México vibraba con una emoción eléctrica. Mi vestido de novia, creación de mis sueños y meses de trabajo, ya colgaba en la habitación, esperando el gran día con Mateo. Quise darle una sorpresa, pero quien se llevó una sorpresa fui yo: al llegar a su estudio, la puerta entreabierta reveló a Mateo acorralando a Esmeralda, la modelo que "patrocinaba", y besándola con una pasión que jamás me había dado. El shock se convirtió en náusea; ver la traición en el nido que yo le ayudé a construir, me dejó paralizada. Minutos después, las notificaciones de Instagram explotaron: Mateo y Esmeralda saliendo de un hotel de lujo, el noticiero ya gritaba mi humillación pública. "Sofía, mi amor, tenemos que hablar. No es lo que parece", me escribió él, mientras corría a mi auto. "Me llevaré a Esmeralda fuera de la ciudad por un tiempo, hasta que esto se calme. Es lo mejor para mi imagen", me soltó, sin rastro de remordimiento, solo pánico por su carrera. En ese momento, lo vi con total claridad: yo no era su amor, era una herramienta para su imagen. La decepción fue tan profunda que mató cualquier sentimiento. De repente, una extraña calma me invadió: "Tienes razón. Vete. Lleva a Esmeralda y desaparece hasta que esto pase". Él se fue, aliviado, pensando que había ganado. Pero una nueva Sofía acababa de nacer, y con ella, un plan. Tomé mi teléfono, ignoré las llamadas de su familia, y marqué el único número que importaba. "Ricardo, la boda de mañana sigue en pie. El novio es el único que cambia. Cásate conmigo".

Leer ahora
Venganza De las Ama de Casa

Venganza De las Ama de Casa

5.0

Mi suegra, Isabella, me abrazó con fuerza mientras yo le confesaba que había visto a mi esposo, Máximo, con otra mujer. Su rostro perfecto se empañó y me reveló que mi suegro, León, también tenía una amante. El matrimonio de Isa y León, el ejemplo de amor de la alta sociedad bogotana por 35 años, era una farsa. Mi propio cuento de hadas con Máximo, el heredero de un imperio, se desmoronaba. Entonces nos enteramos de la humillación máxima: nuestros esposos planeaban presentarlas en la gala benéfica de los Valderrama. No era solo infidelidad, era una traición pública, un desprecio rotundo a nuestra existencia. La mujer de Máximo no era una simple amante; la llamaban "la jefa". Sentí el suelo desaparecer bajo mis pies: ¿Éramos solo adornos para exhibir? ¿Por qué nos harían esto, después de años de lealtad y amor, tratándonos como si no valiéramos nada? Pero Isa me miró con furia fría y declaró: "Los hombres infieles no merecen nuestras lágrimas, Nora. Merecen nuestra ausencia". Así fue como decidimos morir, al menos a los ojos de ellos, para renacer en una libertad que jamás imaginamos.

Leer ahora
Las Siete Guitarras y un Adiós

Las Siete Guitarras y un Adiós

5.0

Hoy es nuestro séptimo aniversario de compromiso, pero Luciana ya está con las maletas hechas para irse a Argentina. No es para celebrarlo conmigo, sino para ir con Máximo, su exnovio, quien «la necesita desesperadamente». Mientras ella empaca su equipaje de marca y me ofrece otra guitarra carísima como compensación, en mi mente se repiten los siete años de humillación: siete aniversarios abandonado por ella, cada uno «compensado» con una lujosa guitarra, símbolos dorados de mi prisión. Pero esta vez no hubo guitarra, solo una foto enviada por Máximo, con Luciana arrodillada, untándole protector solar en la espalda. No fue la imagen lo que me destrozó, sino su mirada de devoción absoluta, una mirada que jamás me había dedicado a mí. Durante siete años, fui el «chico bueno» que esperaba, el huérfano «salvado» por su familia, el artista callado que recibía migajas de afecto y guitarras inmaculadas. Pero esa mirada, ese gesto privado de ella con otro hombre cuando yo estaba solo en un hospital, lo cambió todo. Ya no más. En el sobre sobre mi mesa de centro no hay otra guitarra, sino un billete de avión a Sevilla. Esta vez, no esperaré.

Leer ahora
El Vientre Robado

El Vientre Robado

5.0

Isabela Rojas y Mateo Vargas, cinco años de casados, con un acuerdo inquebrantable: no tendrían hijos. Pero la llegada inesperada de dos gemelos adoptados, Leo y Luna, trajo una chispa de esperanza a Isabela, haciéndola soñar con la maternidad biológica. Por ello, Isabela acudió a una clínica de fertilidad. Allí, el ginecólogo le reveló una verdad escalofriante: su útero había sido extirpado hace cinco años. El consentimiento para esa operación, disfrazada de "intervención menor" , lo había dado su propio esposo, Mateo. Esa misma noche, oculta, Isabela escuchó a Mateo confesar: su útero había sido trasplantado a Valeria Montes, la hija de un socio, para que esta diera a luz a los verdaderos herederos de los Vargas. La supuesta enfermedad terminal de Valeria era una mentira. La vida de Isabela se convirtió en una tortura dentro de su propia casa, sufriendo humillaciones constantes y dos intentos de asesinato. ¿Cómo podía el hombre a quien amaba y en quien confiaba ciegamente haberla mutilado, traicionado de la manera más cruel imaginable y usado su cuerpo para sus propios fines retorcidos? La sorpresa se trocó en confusión, luego en dolor devastador y, finalmente, en una ira helada. Consumida por la rabia y el deseo de venganza, Isabela dejó de ser una víctima. Contactó secretamente a un abogado y, reuniendo pruebas delictivas y videos incriminatorios, se preparó para destrozar el imperio de mentiras de Mateo. La guerra acababa de empezar.

Leer ahora

Le puede gustar

Adiós a la señora Cooley: El regreso de la arquitecta

Adiós a la señora Cooley: El regreso de la arquitecta

5.0

Fui al Registro Civil para pedir una copia de mi acta de matrimonio. Llevaba tres años casada con el heredero de los Cooley, o al menos, eso creía. El funcionario me miró con pena a través del cristal y soltó la bomba: "No hay registro. El acta nunca se devolvió. Legalmente, usted es soltera". El mundo se me vino encima. Gray me había prometido encargarse del papeleo el día de nuestra boda. Justo en ese momento, mi teléfono vibró. Una notificación de un álbum compartido titulado *Nuestro pequeño secreto*. Al abrirla, vi una prueba de embarazo positiva y mensajes de texto fechados esa misma mañana: "Aguanta un poco más, nena. Hoy se libera el dinero del fideicomiso. Mañana echo a esa mula estéril a la calle y seremos libres". Era mi esposo hablando con Brylee, mi mejor amiga y dama de honor. Entendí todo de golpe con una náusea violenta. No era una esposa, era un accesorio necesario para cobrar una herencia. Me usaron para cumplir el requisito de tres años del fideicomiso. Se burlaban de mi infertilidad —la cual sufrí por salvarle la vida a Gray en un accidente— mientras ellos esperaban a su "verdadero heredero" a mis espaldas. Planeaban dejarme sin un centavo, sin reputación y humillada al día siguiente. Me limpié las lágrimas y saqué mi labial rojo sangre del bolso. En lugar de confrontarlos llorando, llamé al enemigo mortal de la familia, el despiadado magnate Hjalmer Barrett. "Sé que odia a los Cooley", le dije con voz firme al teléfono. "Yo tengo las llaves para destruirlos y quitarles todo. A cambio, quiero casarme con su hijo, la Bestia de Wall Street". Esa noche volví a casa con una sonrisa, lista para convertir sus vidas en un infierno.

Leer ahora
Maridos intercambiados, destinos cambiados

Maridos intercambiados, destinos cambiados

4.9

En su vida anterior, Gracie se casó con Theo. Aparentemente, eran la pareja académica ideal, pero en privado, ella se convirtió en un simple escalón para su ambición y terminó en un final trágico. Su hermana menor Ellie se casó con Brayden, solo para ser abandonada por el regreso de su verdadero amor, quedando sola y deshonrada. Esta vez, ambas hermanas renacieron. Ellie se apresuró a casarse con Theo, persiguiendo el éxito que Gracie una vez tuvo, sin darse cuenta de que estaba repitiendo el mismo desamor. Gracie, en cambio, entró en un matrimonio basado en un acuerdo sin amor con Brayden. Pero cuando surgió el peligro, él la defendió ferozmente. ¿Podría el destino finalmente reescribir sus desenlaces?

Leer ahora
Su venganza fue su brillantez

Su venganza fue su brillantez

4.9

"Elliana, la ""patita fea"" rechazada por su familia, fue humillada por su hermanastra Paige, la admirada por todos, comprometida con el CEO Cole, era la mujer más arrogante... hasta que él se casó con Elliana el día de la boda. Todos, atónitos, se preguntaron por qué había elegido a la mujer ""fea"". Mientras esperaban que la despreciaran, Elliana dejó a todos boquiabiertos al revelar su verdadera identidad: una sanadora milagrosa, magnate financiera, una experta en valuación y una mente maestra en la IA. Cuando quienes la maltrataron se arrepintieron amargamente y suplicaron perdón, Cole desveló una foto impactante de Elliana sin maquillaje, causando conmoción en los medios: ""Mi esposa no necesita la aprobación de nadie""."

Leer ahora
Un multimillonario desalmado: nunca debió haberla dejado ir

Un multimillonario desalmado: nunca debió haberla dejado ir

4.8

Las horas bañadas por el sol reflejaban su amor brillante, mientras que las noches iluminadas por la luna encendían un deseo ardiente. Pero cuando Brandon se enteró de que su amada solo viviría medio año, le entregó a Millie los papeles del divorcio y le dijo con frialdad: "Esto es solo para guardar las apariencias. Nos casaremos de nuevo una vez que ella se calme". Millie, con la espalda recta y las mejillas secas, sintió que su pulso se desvanecía. La separación fingida se volvió permanente; silenciosamente terminó con su hijo no nacido y dio paso a un nuevo comienzo. Brandon se derrumbó, y condujo a máxima velocidad, incapaz de dejar ir a la mujer que había descartado, suplicando que ella lo volviera a mirar una vez más.

Leer ahora
La fría y amarga traición del multimillonario

La fría y amarga traición del multimillonario

5.0

Casi muero en un accidente aéreo, viendo el suelo acercarse a toda velocidad, pero mi esposo, el magnate Adán Horta, ni siquiera llamó. Mientras yo me arrancaba el suero y salía cojeando del hospital bajo la lluvia, vi llegar su Bentley. El corazón me dio un vuelco, pensando que por fin venía por mí. Pero Adán pasó de largo, ignorando mi figura empapada. Se bajó y cargó en brazos a su exnovia, Casia, tratándola con una ternura que jamás tuvo conmigo, como si ella fuera de porcelana. Los seguí hasta el área de maternidad y escuché la devastadora verdad: 12 semanas de embarazo. Las cuentas eran exactas: la engendraron en nuestro tercer aniversario, mientras yo soplaba las velas sola en casa. Al confrontarlo esa noche, Adán ni siquiera se disculpó; me miró con frialdad y me sirvió una copa. "Casia es frágil, es un embarazo de riesgo. Tú eres aguantadora, Anayetzi, por eso me casé contigo. Deja el drama, firmaste un prenupcial". Pensó que, al bloquear mis tarjetas y dejarme sin un centavo en la calle, yo volvería arrastrándome a su mansión como el perro rescatado que él creía que era. Olvidó que antes de ser su esposa trofeo, yo ya sabía sobrevivir sin nada. Al día siguiente, irrumpí en su oficina frente a toda la junta directiva. Vertí una taza de café podrido sobre los contratos originales de su fusión más importante, arruinando el negocio del año. Y frente a su amante y sus empleados, me quité el suéter de cachemira y los jeans de diseñador que él había pagado, arrojándolos al suelo y quedándome de pie con dignidad. "Te devuelvo tu ropa, tu dinero y tu apellido, Adán. Pero ya no me tienes a mí". Las puertas del elevador se cerraron mientras él gritaba mi nombre, dejándolo solo con sus millones y su desastre.

Leer ahora
De exesposa humilde a magnate brillante

De exesposa humilde a magnate brillante

5.0

Durante tres años, Christina se dedicó totalmente a cuidar su amado, solo para que el hombre en quien confiaba la desechara sin piedad. Para colmo, él trajo a su nueva amante, convirtiéndola en el hazmerreír de la ciudad. Liberada, perfeccionó sus talentos olvidados y dejó a todos boquiabiertos con un éxito tras otro. Cuando su exmarido descubrió que en realidad ella siempre era un tesoro, el remordimiento lo llevó a buscarla de nuevo. "Cariño, volvamos". Con una sonrisa fría, Christina le escupió: "Déjame en paz". En ese momento, un magnate impecablemente vestido la rodeó con su brazo: "Ahora está casada conmigo. ¡Guardias, sáquenlo ahora!".

Leer ahora
Haciéndole un favor a mi jefe

Haciéndole un favor a mi jefe

4.7

Winona había aceptado fingir ser la novia de su jefe en un evento donde su exesposa planeaba aparecer con el hombre con quien le había engañado. "A ver qué pasa".

Leer ahora
El día que dejó de esperar

El día que dejó de esperar

5.0

Todo el mundo sabía que Kristine estaba enamorada de Colton. Sin embargo, su corazón estaba aferrado a una mujer del extranjero, alguien con quien pasaba la mayor parte de sus días y que ahora estaba embarazada de su bebé. Aun así Kristine le pidió que se casara con ella. El día de su boda, él nunca llegó al registro civil. Su "amor verdadero" había regresado. Siete años de lealtad después, Kristine se alejó, lo bloqueó y dejó su ciudad. Colton ni siquiera se inmutó, hasta que la vio en el juzgado, del brazo de otro hombre. Eso hizo que el orgulloso CEO se puso pálido. La siguió, consumido por la desesperación. "Lo siento. Por favor, dame otra oportunidad". Ella respondió: "¿Puedes dejarme en paz? Ya estoy casada".

Leer ahora
Amor inquebrantable

Amor inquebrantable

4.5

Había solo un hombre en el corazón de Raegan, y ese era Mitchel. Durante su segundo año de matrimonio, ella quedó embarazada. La alegría de Raegan no tenía límites. Pero antes de que pudiera darle la noticia a su esposo, él le entregó los papeles del divorcio porque quería casarse con su primer amor. Tras un accidente, Raegan yacía en un charco de su propia sangre y llamó a Mitchel para pedir ayuda. Desafortunadamente, él se fue con su primer amor en brazos. Raegan escapó por poco de la muerte. Después, decidió retomar el rumbo de su vida. Años más tarde, su nombre estaba por todas partes. Mitchel se sentía muy incómodo. Por alguna razón, comenzó a extrañarla. Su corazón se rompía al verla sonreír con otro hombre. Interrumpió su boda y se arrodilló mientras ella estaba en el altar. Con los ojos enrojecidos, le preguntó: "¿No dijiste que tu amor por mí era inquebrantable? ¿Cómo es que te estás casando con alguien más? ¡Vuelve conmigo!"

Leer ahora
Enredada con su arrogante jefe

Enredada con su arrogante jefe

5.0

Volver a casa y encontrar a su prometido con su prima debería haberla destrozado, pero Blair se niega a desmoronarse. Es fuerte, capaz y está decidida a salir adelante. Lo que no planeaba era ahogar sus penas en alcohol con demasiado whisky de su jefe... o despertarse envuelta en el torbellino que es su despiadado y encantadoramente peligroso jefe, Román. Una noche. Eso es todo lo que se suponía. Pero en la cruda realidad, alejarse no es tan fácil. Román no es un hombre que se rinde, especialmente cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por un momento. La quiere por completo. Y no tiene ninguna intención de dejarla ir.

Leer ahora
MoboReader