Libros y Cuentos de Nolan Drake
Matrimonio AA: La Farsa
Mi vida se desmoronaba el día que me despidieron, embarazada de tres meses y sintiendo el miedo de repente. Pero el balde de agua fría de verdad llegó cuando mi novio, Mateo, el padre de mi hijo, soltó su "plan AA". Quería dividir todos los gastos del embarazo y del bebé a la mitad, usando el "feminismo" y la "igualdad" como excusa para su avaricia. Lo peor vino después: mi suegra, Doña Carmen, se mudaría a MI departamento, y ¡yo tendría que pagarle parte de un "sueldo" por "ayudar"! Estaba furiosa, dolida, y no entendía cómo el hombre que amaba se convertía en un contador sin alma. Pero de mi dolor nació una chispa. Si querían jugar a los negocios, jugaríamos. Y la cuenta, la pagarían muy cara.
Amor Después de La Muerte
Ricardo y yo éramos fuego y gasolina, una historia de amor tan intensa como nuestras peleas. Una noche, en medio de una discusión infernal, grité: "¡Ojalá desaparecieras de mi vida para siempre!". Y mi deseo se cumplió de la forma más brutal. Horas después, la policía me informaba que Ricardo había sido asesinado, apuñalado en nuestro estudio. Mi mente se negaba a creerlo, ¿cómo era posible? Lo último que supe fue que estaba vivo, sufriendo, y yo... yo le colgué el teléfono. Pero lo más extraño estaba por venir. Ricardo no desapareció del todo. Regresó, como un fantasma, con una propuesta de otro mundo: para revivir, yo debía decirle "Te amo" en cinco días. ¿"Te amo"? ¡A él, que me había vuelto loca con sus celos! Y, para colmo, Marco, su rival, mi antiguo mentor y ahora mi supuesto salvador, apareció para "apoyarme" . Él me convenció de que todo era un truco de Ricardo, una manipulación más para recuperarme. Me cegó con sus mentiras, me hizo creer que Ricardo era el monstruo, el culpable de todas nuestras desgracias. Lo humillé, lo rechacé, lo desprecié en público, en nuestra propia casa. Incluso llegué a desear su muerte, de verdad. ¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Cómo pude caer en la trampa de Marco? Lo que siguió fue un descenso al infierno, un calvario de humillaciones y acusaciones. El "fantasma" de Ricardo me suplicó, intentó advertirme. Pero yo solo vi a un ex celoso, desesperado. Él se fue, su alma se desvaneció. Y entonces, todo explotó. Encontré a Ricardo, no su fantasma, sino su cuerpo… putrefacto en el ático. Y una nota que decía: "Tuviste cinco días para decir 'Te amo'... El que te suplicó en la azotea, era solo su fantasma." El horror me desgarró. ¡Yo lo había matado, dos veces! La culpa me consumió, pero también encendió en mí una furia fría y vengativa. Marco iba a pagar por su engaño, por su maldad, por cada mentira que me hizo creer. Iba a vengar a Ricardo y a mí misma. Esto no había terminado.
Mis Familias Falsos
Mi nombre es Leon Castillo, y hasta hace unas horas, era el orgulloso dueño de un imperio de tequila. Hoy, estoy arrodillado en la Plaza de los Mariachis, mi prometida, Sylvia, mirándome con asco. "Leon", su voz es fría, "le darás la destilería a Máximo. Es lo menos que puedes hacer." Máximo Chavez, un músico callejero sucio, sonríe con suficiencia. Mis padres asienten, con una devoción fanática. Hace una hora, me abrazaban y me decían lo orgullosos que estaban. Sylvia me besaba, planeando nuestro futuro. Pero luego apareció Máximo, les susurró algo al oído, y veinte años de amor se desvanecieron. Me exigieron entregar mi compañía. Me negué. En mi vida anterior, esa negativa me costó todo: fui drogado, entregado a un gángster sádico, torturado durante tres años y morí solo. Mis padres y prometida celebraban con el hombre que me lo había arrebatado todo. Morir así, traicionado por quienes más amaba, ¿por una persona que ni siquiera conocía? ¿Qué secreto o deuda podía ser tan grande como para justificar tal crueldad? La confusión me devoraba. Pero esta vez es diferente. He renacido. He vuelto al momento exacto en que todo se fue al infierno. Y esta vez, no cometeré el mismo error.
