Libros y Cuentos de Jun Shang Xie
La Farsa del Esposo Perfecto
Estaba flotando en la burbuja perfecta del embarazo, soñando con mis gemelos, la promesa de un futuro idílico junto a Mateo, el "esposo perfecto". Pero esa noche, un mensaje en su celular –un simple corazón de "I"– reventó mi universo. Tomé su teléfono, y lo que descubrí me arrancó el alma: mi prima Isabella, riendo con Mateo en un chat, mostrando una ecografía idéntica a la mía. "Nuestros bebés están creciendo fuertes", decía, "Sofía no sospecha nada, cree que los gemelos son suyos. Qué tonta". ¡Qué tonta había sido! Mi matrimonio, mi felicidad, todo era una farsa macabra, una obra de teatro donde yo era solo la incubadora para asegurar una herencia. ¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Tan ingenua para no ver la manipulación, la ambición desmedida de las personas que más amaba? Pero la rabia fue más fuerte que el dolor. Fingí ser la esposa sumisa, la víctima perfecta, mientras en secreto preparaba mi escape. Dejaría atrás el engaño y el dolor, lista para reescribir mi propia historia, lejos de su veneno.
La Hija Que No Calló
Desde niña, mi vida fue una prisión dictada por la fe fanática de mi madre, Carmen, en un pequeño pueblo de Andalucía. La universidad era mi única vía de escape, mi billete a la libertad, ganado con años de estudio y sacrificio. Pero la noche antes de irme, Carmen quemó mi ropa, mis sueños, reduciéndolos a cenizas frente a mis ojos. Me obligó a llevar un ajuar de monja y me siguió a Sevilla, convirtiendo mi nueva independencia en una celda más grande. En el campus, me humilló públicamente, obligándome a arrodillarme y rezar en voz alta ante todos, etiquetándome como "la loca del velo" . Mi propia madre, a quien había amado y temido, destrozaba mi dignidad y reputación frente a mis compañeros. Se las ingenió para cortar mi apoyo económico y trató de que me expulsaran de la universidad, pintándome como una demente. ¿Por qué tanto odio, tanta crueldad disfrazada de piedad, para destruir la vida de su propia hija? ¿Qué oscuro secreto escondía su obsesión por mi "virtud" y su miedo a mi libertad? En medio de la desesperación, encontré su teléfono y revelé el pecado que arrastraba desde hace dos décadas: la traición a su propia hermana, seducir a su prometido y casarse con él. Esta verdad que iba a liberarme sería la chispa para una venganza épica, una tragedia griega televisada donde mi madre se enfrentaría a su pasado.
