o en mi defensa durante la ceremonia – y estaban trabajando para cambiar las viejas reglas, para hacer de su manada un lugar más jus
empezar de cero. Algunos decían que se habían vuelto humildes, que ahora ayudaban a otros lobos margin
truyen sus casas con manos seguras y sonrisas en los rostros. Kai – el niño que tiene c
poco pero no intenta escapar. – Se había metido en una trampa vieja, ya lo solté y es
, acariciando el pel
go, sonriendo. – Tu don es espec
cerca con una carta en la mano – traíd
formar a sus nuevos miembros, enseñarles tu forma de moverse entre las
a asomarse entre los árboles. Ya no es la luna de nadie en
con calma. – Porque eso es lo que hacemos: ayudamos a quienes
se acercan, trayendo comida caliente y historias que contar. La noche se va haciendo más oscura, pero
sola – tengo una manada que me ama, un propósito que me llena el corazón, y la certe
nuevo día por venir. Y aunque la cicatriz en mi mejilla todavía me recuerda
a fui la luna que todos esperaban, ahora sé que mi luz bril
úa, como siempre lo hace en el bosque, dond

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