img El Heredero Prohibido del Alpha CEO  /  Capítulo 2 Firma o destrucción | 11.76%
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Historia

Capítulo 2 Firma o destrucción

Palabras:1167    |    Actualizado en: 10/01/2026

DE J

rumpido por el vibrar histérico de mi teléfono en el bolsillo de mi chaqueta. Miré a Asher. Él ni siquier

Clínica San Judas. Mi

salió más aguda de

ios médicos de su hermano, Leo Malhore, han sido suspendidos por falta de pago acumu

moverlo. Leo está conectado a un respirador asistido la mitad del día,

enes vienen de la nueva adminis

lo único que me quedaba en este mundo, estaba siendo tratado co

le, ajustándose los gemelos de oro de

n la habitación parecía habers

ladeando la cabeza con u

compré hace exactamente veinte minutos, justo antes de que ent

ritorio de obsidiana con ambas manos-. ¡Leo puede morir si lo mueven

ida que me hizo sentir pequeña, insignificante. Rodeó el escritorio y se detuvo a centímetros de mí.

aún no has entregado el contrato físicamente a mi a

frustración empezaron a escocer en mis ojos, pero

egante que parecía un arma en sus manos. Marcó u

ntes y el mejor equipo de neurología del país. A partir de ahora, su supervivencia es la priorida

resó, pero esta vez estaba cargado de una te

A cambio, tu vida me pertenece. Cada suspiro, cada pensamiento y cad

golpeó como un mazo. Había salvado a Leo, pero a cambio,

nidad. Tomé el contrato de la mesa y saqué una pluma de mi bolso-

bufido de risa

Malhore. Te lo concedo. ¿Qu

"No habrá besos, no habrá afecto, no habrá intimidad más allá de lo estrictamente necesario para la concepción del

Pensé que se enojaría. Pensé que rompería e

mi brazo, dejando un rastro de fuego a su paso, hasta que sus dedos se enredaron con

ariño... para enamorarse se necesita un corazón. Yo no tengo uno, y

ndo vi que, con una parsimonia insultante, rompió la esquina donde

aría ahí mismo, con la furia de un incendio-. El contrato dice que eres mi esposa. Y yo no acepto esposas a medias.

eé, aunque mi corazón latía d

dora y hermosa que había visto nunca-. Recoge tus cosas. Te vas de t

a mi hermano! ¡Tengo

de par en par, dándome la señal de salida-. De Leo se encargan mis médicos. De tus maletas se encarga mi personal. Tú solo tienes que en

or el pasillo de cristal, sentí su mirada clavada en mi espalda,

a mirada. Ya no era Jeane Malhore. Era el trofeo de Asher Redd. Y lo peor de todo no era el miedo a lo que él pudiera hacerme... sino el

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