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DE J
iudad. Ahora, solo sirve para que la gente cierre sus ve
desgastado en los puños, y el hambre de la mañana -esa que ya se había vuelto una constante en mi vida- me provocaba un ligero temblor en las
-dijo una secretaria cuya mirada recorrió mi ropa c
ico hombre con el poder suficiente para detener la subasta de la casa de mi padre. Y también porque
as dobles de c
n frío como un glaciar. Detrás de un escr
u traje gris marengo parecía una armadura de mil dólares. Tenía esa mandíbula afilada que veía e
con un matiz metálico que me erizó los vellos de la nuc
8 -solté de golpe, plantán
gélidos, chocaron contra los míos. Sentí un impacto en el pecho. No era solo un h
o sus dedos largos y fuertes-. Tu padre murió arruinado, Jeane. L
rio Redd en Macao -dije, tratando de que mi voz no temblara-. Hay un pagaré.
io con una facilidad insultante. Caminó alrededor del escritorio, acortando la distancia hasta que pude oler su perfu
e su cuerpo-. Sé exactamente por qué estás aquí. Sé que el banco te quita la mansión mañana. Sé que tu hermano está en una clínica que no puedes pa
edé h
sab
a cruel-. Compré a tus proveedores. Soborné a tus contadores. Corté c
iedo. Levanté la mano para abofetearlo, pero sus dedos atraparon mi muñeca en el aire co
icópata -sise
a un tono peligrosamente bajo-. No quiero tu pagaré viejo.
ro -escupí, aunque mi cuerpo reaccion
Jeane. Quiero un año
ojos recorrían mi rostro co
a caricia o una amenaza-. Si no tengo un hijo antes de cumplir los treinta, pierdo el control mayoritario de Redd Enterprises. Tú
sca a una mujer
. Yo quiero a alguien que me odie tanto q
u escritorio. Sacó un sobre de cu
ano recibe el mejor tratamiento del mundo, la mansión Malhore vuelve a tu nombre
o si fuera una se
i me
t, dándome a entender que la
no habrá sido trasladado a un hospital público, y mañana verás cóm
. Un demonio vestido de Armani que me había cazado
decidir, Jeane -dijo sin
rente a mi tragedia. Pensé en mi hermano, en su rostro pálido
e...
o tomé la pluma estilográfica que descansaba sobre
... cu
un susurro quebrado-. Pero qui
a chispa de triunfo osc
im
se hijo. Pero juro que haré que cada día de este año sea un infi
la pluma de mi mano y la dejó a un lado. Luego, desl
labios-. Porque no hay nada que me guste más que una
tampado en el papel, vendiéndole mi vida
rra de la que ninguno de los dos saldría ileso. Y lo peor de todo es que, mientras lo veía

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