img El Heredero Prohibido del Alpha CEO  /  Capítulo 5 Bajo las sábanas de seda | 29.41%
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Historia

Capítulo 5 Bajo las sábanas de seda

Palabras:1398    |    Actualizado en: 10/01/2026

DE J

lanzarme al suelo para recoger la nota, pero fue tarde. La puerta secreta se abrió con una lenti

ho y bronceado. Sus pies descalzos sobre el mármol no hacían ruido, dándole ese aspecto de depreda

ne? -su voz era un susurro r

a alfombra mientras me levantaba. Mi corazón martilleaba contra mis costillas con tant

e -mentí, tratando de

s de detenerse en mí. Caminó hacia el centro de la estancia, ignorando mi excusa. El air

gesto de sumisión que odiaba-. He revisado el calendario. No tengo tiempo que perder con cenas dramáticas y juegos de poder con mi madre.

ltrarse en mis palabras-. Asher, apen

sus dedos largos y fríos acariciando el borde del collar de zafiros-. Te di la clínic

a, me lo había repetido mil veces frente al espejo, pero l

ndo hasta que mis muslos choca

o personal. Me tomó por la cintura, tirando de mí hasta que nuestros cuerpos se se

mío-. Porque el contrato no menciona tus ganas, Jeane. Mencion

dieron por mi espalda, acariciando la curva de mis caderas con una posesividad que me dejó sin

s manos, en lugar de empujarlo, se aferra

soltó. Me miró con una

el periodo? ¿O que tienes otra cl

en -solté

nmóvil, mirándome como si acabara de hablar en un idiom

-. Jeane, por favor. Sé con quién salías. Julian Vane no es precisamente un hombre que

pura rabia y humillación-. Julian... él quería esperar al matr

a, pero lo que encontró fue un pánico genuino, un temblor en mis labios y una mirada de terror que no podía

, su voz ahora era un

favor... ten algo de decencia. No estoy lista

hasta que caí sentada en la cama. Él se arrodilló entre mis piernas, abriéndolas sin brusquedad pero con firmeza. Sus manos sub

e acaba de descubrir un tesoro que no sabía que deseaba-. Eso cambia las cosas, Jeane. No

nos subieron hasta mi pecho, reclamándolo a través de la tela, y por primera vez en mi vida, sentí esa electricidad líquida cor

da se arqueaba hacia él en una rendición involuntaria, un golpe

z de Markov, su jefe de

apoyada contra la mía, su respira

in soltarme-. ¡A menos que el m

vaciló-. Alguien está intentando quemar los archivos físicos de la auditoría

de los archivos Malhore fue como un balde de agua fría para ambos. Esos

tino. Se puso en pie, ajustándose la bata con manos firmes, mientras

tal-. No te muevas de esta cama. Si descubro que tuvist

briéndome con las sábanas, sint

ción a zancadas, cerrando la puerta co

u toque seguía quemando mi piel. Miré hacia el borde de la alfombra don

migos o eran sus cómplices? Y lo más importante: ¿quién era la mujer

o entonces me di cuenta de algo que me heló la sangre. En el marco de la puer

entos, incluso cuando no estaba presente. Estaba en una jaula, y el león

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