rónico: LUZ era insolvente. La empresa en la
atendidos, organizando paquetes de indemnización que pagó
vacía, se
e en el rostro. En sus manos tenía una pila de los bocetos de dis
menzó a rasgarlos por la mitad, dejando que los
voz cargada de veneno-.
a la cara de Sofía. Un borde afilado del papel grueso
humillación, las golpizas, las traiciones, t
Ximena, c
rostro. Luego, su expresión se torció en una de alegría malicios
¡Ayúdame
dó de pie entre las ruina
a roja en la mejilla de Ximena y el corte en la de Sofía. No
-gruñó-. Lo has perdido todo, y sigues
guardaespaldas, qu
jét
ron los brazo
su voz peligrosamente suave
ente, sus ojos abie
no te a
risa cor
sintió a Xime
ofeteó a Sofía. Luego otra vez. Y otra. Cada golpe era una nueva ola de humill
Damián corrió a su lado
me ver. Deberíam
hinchada y sangrando. Simplemente se llevó
tó desde lo más profundo de su ser
alabras un mantra frenético. Cancela
vertiría en su enemiga. Su ri
n compartido. Empacó los pocos artículos personal
de la ciudad, una propiedad en la que Mat
cho. Llamó a la administración de
ración, escuchó una conve
nada -le decía el agente al ger
á supervisando toda la renovación. Dijo q
bre cómo Damián Valdés estaba diseñando personalmente una nueva casa para su amad
cio. Para Sofía, ni siquiera se
zón se convirtieron en polvo. Era hora de dejar
mena le bloqueó el paso, con una sonr
ena, su voz goteando desprecio-. ¿H