Instalar APP HOT

Dwayne Rush

3 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Dwayne Rush

Mi Esposa, Mi Verdugo

Mi Esposa, Mi Verdugo

5.0

El aire en el salón de eventos del hotel más lujoso de la Ciudad de México estaba cargado de éxito, celebrábamos el décimo aniversario de Lin An Group, la empresa que construí con mis propias manos. Me sentía en la cima del mundo, mi traje hecho a medida se sentía como una segunda piel y mi sonrisa era genuina; a mi lado, Sofía, mi esposa, lucía deslumbrante, la imagen perfecta de la mujer que lo tenía todo. Entonces, su voz sonó por los altavoces: "He encontrado a mi alma gemela, el amor verdadero, y pronto, muy pronto, vamos a tener un hijo". Mi copa de champán se hizo añicos en el suelo. Un hombre subió al escenario, su instructor de flamenco, Miguel Ángel, y la besó. "¿Qué significa esto, Sofía?", logré decir, sintiendo las miradas sobre mí. Ella me miró con desprecio desde el escenario. "Oh, Ricardo", dijo con fastidio, "No lo arruines, este es mi momento". Saqué el acta de matrimonio, arrugada. "Estamos casados, ¿recuerdas?". Un murmullo de asombro y escándalo recorrió la sala. Miguel Ángel palideció y huyó. "Eres un inútil", siseó Sofía, "Miguel Ángel es mi alma gemela". Mi mundo se derrumbó; a la mujer a la que saqué de la pobreza, a la que di una vida de lujos que nunca había soñado, ahora me miraba como un estorbo. "Quiero el divorcio", dije, las palabras salieron con sabor a ceniza. Su expresión cambió a furia fría y calculadora. "Atrévete a dejarme y te arruinaré", amenazó. "Esta empresa, esta vida, todo es gracias a mí". Subí al podio, tomé el micrófono. "Sofía dice la verdad en una cosa", mi voz resonó fuerte y clara. "He encontrado a mi alma gemela, su nombre es Miguel Ángel, y para que puedan empezar su nueva vida sin estorbos, a partir de este momento, renuncio a mi puesto como director general de Lin An Group, la empresa que fundé con ella, se la dejo toda". Me fui sin mirar atrás, dejando diez años de mi vida hechos pedazos. En casa, encontré partituras de flamenco, copas de vino vacías y una bufanda de seda que no era mía, olía a su perfume caro y al sudor de otro hombre. Una grabadora digital que usaba para notas, estaba encendida. La voz de Miguel Ángel llenó la habitación: "Ese 'Toro' no es más que un bruto con suerte, un plebeyo, no entiende de arte, de pasión, de sangre noble como la nuestra, Sofía, mi amor". Y luego, la risa helada de Sofía. "Pronto, mi amor, pronto no tendremos que escondernos más en este cuarto apestoso a sudor de boxeador", decía ella. "Tú eres un noble español, mereces un palacio, y yo seré tu reina". Era obvio, los viajes de Sofía a España, su obsesión con el flamenco, su desprecio por mis orígenes. No era solo infidelidad, era una traición de clase, una negación de todo lo que yo era. Empecé a empacar, cada objeto de la casa se burlaba de mí, un monumento a mi ceguera. Había sido una marioneta, y no me había dado cuenta. Horas después, Sofía entró como una tormenta, su cara una máscara de furia. "¿Cómo te atreviste a humillarme así?", gritó, arrojando su bolso. "¡Arruinaste todo! ¡Ahora soy el hazmerreír de todo México!". "¿Tú hablas de humillación?", respondí con calma. "¿Después de anunciar que te acuestas con otro y esperas un hijo suyo?". "¡No entiendes nada!", insistió. "¡Era un plan! Miguel Ángel es un noble, tiene conexiones, nos iba a llevar a la cima, ¡una cima que tú nunca podrías alcanzar con tu mentalidad de pobre!". Mis ojos se posaron en unas vitaminas prenatales sobre la cómoda, las había visto antes, pero no les di importancia. "¿Estás embarazada?", pregunté directamente. Una sonrisa torcida se dibujó en sus labios. "Sí", dijo, acariciando su vientre plano. "Estoy embarazada". Sentí como si el suelo desapareciera bajo mis pies. "Y es de Miguel Ángel", añadió Sofía, saboreando mi dolor. "¿Por qué?", susurré. "Para mejorar la raza, Ricardo", dijo con una naturalidad escalofriante. "Miguel Ángel tiene sangre noble, sangre española pura, nuestro hijo tendría lo mejor de ambos mundos, su linaje y mi ambición, no la sangre de un plebeyo como tú, un boxeador de barrio". La náusea me subió por la garganta. "Estás enferma", le dije, retrocediendo. "No, estoy evolucionando", corrigió ella. "Tú me sacaste del barrio, te lo agradezco, pero te quedaste estancado ahí, yo aspiro a más, a la realeza, a la historia, algo que tú y tu familia de gente común nunca entenderían". "Lárgate de mi casa", siseé. "¿Tu casa?", se rio. "Legalmente, la mitad de todo esto es mío, Ricardo, y pienso quedarme con cada centavo, Miguel Ángel y yo construiremos nuestro imperio sobre las ruinas del tuyo". Me abalancé sobre ella para sacarla de mi casa, de mi vida. "¡Suéltame, animal!", gritó. "¡Estás loco!". En ese instante, la puerta principal se abrió de golpe. Era Miguel Ángel, su cara roja de furia. "¡Suelta a mi mujer, plebeyo!", gritó, y se lanzó sobre mí. Su puñetazo me dio de lleno en la mandíbula, sangre llenó mi boca. El segundo golpe fue a mis costillas, caí de rodillas. Miguel Ángel no se detuvo, empezó a patearme en el suelo, una y otra vez. Vi a Sofía, mirando con los brazos cruzados y una expresión de fría satisfacción. "Ya es suficiente, Miguel Ángel, mi amor", dijo Sofía. "No vale la pena ensuciarse las manos con esta basura, vámonos". Él escupió al suelo. "La próxima vez que te acerques a ella, te mato", me amenazó. Ella le limpió una gota de mi sangre de la mejilla y lo besó apasionadamente, justo frente a mí. Luego se fue con él. Me quedé solo, en el suelo de mi propia casa, rodeado de los lujos que ahora se sentían como una tumba. Con un esfuerzo sobrehumano, me arrastré hasta mi teléfono. "¿Bueno?", la voz clara de mi hermana mayor, Dolores, sonó. "Lola...", susurré. "Necesito ayuda". Horas más tarde, la luz estéril de una habitación de hospital me cegó. "Tiene dos costillas rotas, señor Sánchez", dijo el médico. "Además de contusiones severas, una conmoción cerebral leve y ha perdido dos dientes". Dolores estaba a mi lado. "Ricardo, hermanito, ¿quién te hizo esto?". Le conté todo, desde la humillación en la fiesta hasta la golpiza. "Esa mujer...", siseó Dolores, sus ojos brillando con ira fría. "Y ese estafador, los voy a destruir". En ese momento, la puerta se abrió. Eran dos policías locales, Sofía y Miguel Ángel. Y un hombre de traje caro. "Señor Ricardo Sánchez", dijo un policía, "está usted bajo arresto por violencia doméstica contra su esposa, la señora Sofía de la Torre, y por agresión a un ciudadano español, el señor Miguel Ángel de la Vega". Miré a Sofía, que me devolvió una mirada triunfante. Miguel Ángel sonreía con suficiencia. "Soy el cónsul de la embajada de España", dijo el hombre. "Y no permitiremos que un ciudadano español de noble cuna sea atacado impunemente por un criminal".

Leer ahora
El Vientre Plano: Un Corazón Roto

El Vientre Plano: Un Corazón Roto

5.0

Mi mundo era perfecto. Con el "bebé mariachi" en camino, mi esposa Sofía y yo éramos la envidia de todos, después de años y tres costosos tratamientos de FIV. Pero una llamada nocturna lo cambió todo. Corrí al hospital, esperando la alegría de un nuevo padre, solo para encontrar a Sofía tranquila, con el vientre plano, junto a su exnovio, Javier. "Tuve que interrumpir el embarazo", dijo ella, con una frialdad que me hielo la sangre. ¿La razón? Una estúpida superstición para proteger a ese hombre que me robó la oportunidad de ser padre. Estaba atrapado en el horror, el dolor y la traición. Quería gritar, exigir una explicación real, pero solo había incredulidad. ¿Quién era esa mujer con la que me casé? El divorcio fue mi única respuesta, junto con la amenaza de revelar un fraude masivo en mis cuentas bancarias. Mi destino se entrelazó con el suyo, y la búsqueda de justicia se convirtió en mi única meta en la vida.

Leer ahora
La Heredera Quemará A Todos Traidores

La Heredera Quemará A Todos Traidores

5.0

Mi familia, el clan Salazar, reinaba en el mundo del cártel. Pero en nuestra hacienda, la guerra más cruel se libraba en silencio, una que yo ya había perdido una vez. Mi madre Annabel y mi hermano Ivan, sin una pizca de piedad, me empujaron una y otra vez hacia los tormentos de un matrimonio forzado con un monstruo. Mi prima Luciana, esa víbora que mi madre adoraba, fingía miedo con sus ojos enormes, arrastrándome a la boca del lobo con sus sollozos. Me tendieron una trampa con dos vasos de tequila, uno con oro y el otro sin él, y me obligaron a elegir mi propia condena. En mi vida anterior, fui torturada y asesinada lejos de casa, todo por complacer a aquellos que decían ser mi familia. ¿Cómo era posible que mi propia sangre me traicionara así, que me arrojaran a los leones una y otra vez sin remordimiento? ¿Cómo podía soportar la humillación y el desprecio de quienes se beneficiaban de mi sufrimiento? La injusticia me carcomía, pero también la rabia de una muerte recordada con dolor. Pero esta vez, no sería la ingenua Scarlett. Esta vez, el destino de mis verdugos estaba sellado en cada paso que daban. Porque yo, Scarlett Salazar, la traicionada y renacida, había vuelto para quemarlos a todos.

Leer ahora

Le puede gustar

Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

4.7

Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza. El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga. Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia. "¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro. Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso. Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo. "Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad. Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre? Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón. El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros. Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió.

Leer ahora
Una Noche con un Multimillonario

Una Noche con un Multimillonario

5.0

La víspera de su boda, Arianna pasó una noche con un desconocido. Al día siguiente, abandonó el país para empezar de nuevo lejos de todos. A sus veintidós años, Arianna Jason había vivido complaciendo a las personas que más amaba, sin saber que solo la estaban preparando para su propia caída. Cuando descubrió la verdad, su mundo se derrumbó. Dulce, ingenua y acostumbrada a confiar, ella tuvo que aprender a sobrevivir en una sociedad donde la bondad podía convertirse en debilidad. ¿Podría una mujer de corazón puro volverse fuerte sin perderse a sí misma? ¿O encontraría la fuerza para seguir adelante sin dejar que la traición destruyera lo mejor de ella?

Leer ahora
Mi Querido General

Mi Querido General

4.8

Cuando su novio la traicionó, toda la luz y la alegría desaparecieron de la vida de Marina. Abandonada, sin esperanza, se casó con un hombre que apenas había conocido, pero nunca había esperado que él fuera el tío de su ex novio. Marina creía que finalmente había encontrado su felicidad, pero no tenía idea de los oscuros secretos que estaban destinados a revelarse y perseguirla por siempre. Con la ayuda del enemigo de su marido, ella se escapó de su matrimonio, pero a un costo que nunca había imaginado que tendría que pagar. Cinco años más tarde, volvió a cruzarse accidentalmente con las mismas personas de las que había huido.

Leer ahora
Anhelando a mi esposo tirano

Anhelando a mi esposo tirano

5.0

Mi exnovio Darrin me humilló en una gala benéfica, diciéndome que yo no valía nada sin él. Destrozada, bebí demasiado vodka y le exigí a un extraño que me salvara. A la mañana siguiente, me desperté en un lujoso penthouse con una resaca insoportable y un certificado de matrimonio bajo mi mano. Me había casado con un completo desconocido que solo firmó con la letra "G". Pensé que era un error garrafal, pero cuando Darrin amenazó con arruinarme publicando fotos íntimas mías, mi nuevo esposo intervino. En cuestión de minutos, un equipo legal destrozó la vida de mi ex, borró las fotos y lo dejó llorando en un pasillo. "Soy tu esposo, y les guardo rencor a los hombres que hacen llorar a mi esposa". Gus me dijo que solo era un consultor de negocios, pero me regaló un diamante amarillo que valía millones y me vigilaba con una obsesión aterradora. ¿Por qué su voz, su mandíbula afilada y su poder me recordaban tanto a Agustus Williams, el despiadado y temido tirano de Wall Street? Para pagar mis deudas, acepté un trabajo de cincuenta mil dólares: fotografiar al mismísimo Agustus. Al hacer zoom en la imagen y ver el reflejo de su rostro en la pantalla, mi sangre se heló por completo. El intocable monstruo que aterrorizaba a la ciudad y el hombre que me exigía usar su anillo de bodas... eran exactamente la misma persona.

Leer ahora
La Venganza Multimillonaria Desatada de la Esposa Repudiada

La Venganza Multimillonaria Desatada de la Esposa Repudiada

5.0

La cuarta vez que perdí a nuestro bebé, mi esposo me arrojó de su Bentley en una carretera solitaria. ¿Mi crimen? La punta de mi tacón había profanado la inmaculada piel de los asientos. Desperté en la cama de un hospital. Estaba sola. Me desangraba. Y a través del cristal de la puerta, lo vi a él. Tenía entre sus brazos a Jimena, su novia de la prepa. Momentos después, su madre publicó una foto de ellos en Instagram con la descripción: "Finalmente juntos, como debe ser. Una verdadera historia de amor". Sus amigos comentaron, llamándome "una arribista cualquiera" de la que por fin se estaba deshaciendo. Pensaron que me habían destrozado. Que volvería arrastrándome, como siempre lo hacía. Pero se olvidaron de la cláusula de infidelidad en nuestro acuerdo prenupcial. Esa que me daría el control total de la fortuna de mi familia. Y expiraba en una semana.

Leer ahora
De repente, estoy casada

De repente, estoy casada

5.0

Scarlett nunca pensó que su apacible vida sufriría en un día cambios tan grandes. ¡Su mejor amiga Megan era su hermanastra! Megan y su madre planeaban quitarle a Scarlett todo lo que tenía, incluyendo su riqueza, su estatus, su padre e incluso su novio. Le tendió una trampa a Scarlett para destruir su virtud. Pero, ¿por qué el hombre que yacía junto a Scarlett no era el que Megan encontró? Despiertos, los dos desconocidos empezaron a rastrear la identidad del otro. Pero la identidad de este hombre conmocionó a Scarlett. ¡Era el director ejecutivo más rico Ryke Méndez!

Leer ahora
La Broma Que Destrozó el Amor

La Broma Que Destrozó el Amor

5.0

El mundo regresó de golpe, en un destello blanco. Techo blanco, sábanas blancas, el olor estéril a antiséptico. Me punzaba la cabeza. Estaba en un hospital. Mi prometido, Camilo, corrió a mi lado, con el rostro marcado por la angustia. Se me ocurrió jugarle una broma, fingir que tenía amnesia. —¿Quién… quién eres? —susurré. Su alivio se esfumó, reemplazado por una mirada calculadora. Me mostró la foto de otra mujer, Hanna Núñez, una becaria en la empresa de su familia. —Ella es la mujer que amo —dijo, con la voz plana—. Pero tú y yo nos vamos a casar. Nuestras familias tienen un acuerdo. Una fusión de negocios. Es demasiado importante como para que falle. Mi mente daba vueltas. El hombre que amaba me estaba diciendo que toda nuestra relación era una mentira. Sentí una oleada de furia. —Entonces cancélalo todo —espeté. Me agarró la muñeca, con el pánico en los ojos. —Si esta fusión se cae, mi familia queda en la ruina. Hanna… ella es muy frágil. El estrés la destruiría. Mi vida, mi amor, mi futuro… todo era solo un daño colateral en su patético y egoísta drama. Yo no era más que un negocio. La ingeniosa y orgullosa Alicia Garza, heredera de un imperio tecnológico, reducida a una simple moneda de cambio. Más tarde, lo oí hablar por teléfono, con la voz suave y tierna. —No te preocupes, Hanna. Todo está bajo control. Tiene amnesia. No recuerda nada. ¿Que si me ama? Claro que me ama. Ha estado obsesionada conmigo desde que éramos niños. Es casi patético. Mi corazón se hizo añicos. Creía que yo era una tonta rota y olvidadiza a la que podía manipular. Estaba a punto de descubrir lo muy equivocado que estaba.

Leer ahora
Enamorada de Daniel

Enamorada de Daniel

4.9

Serie Enamorada: Enamorada de Daniel "¡Vamos a registrar nuestro matrimonio en tu cumpleaños!" Casarse con Daniel debería haber sido su mejor regalo de cumpleaños, pero todo se arruinó cuando lo sorprendió durmiendo con otra mujer el día anterior a su cumpleaños. "¡Se va a casar con esa mujer! ¡Ella era mi mejor amiga!" Cuando escuchó la noticia, Irene regresó de su auto exilio con sus bebés gemelos para detener su ceremonia de boda. Ya no era la chica simple e ingenua que era antes. En cambio, ella se había convertido en la cabeza de una facción criminal importante. ¡Era hora de vengarse!

Leer ahora
La Novia Sustituta

La Novia Sustituta

4.8

Charles tenía novias diferentes cada día del año, nunca salía con la misma chica. Su nombre había sido vinculado a innumerables mujeres. Autumn, por su parte, se vio obligada a casarse con Charles sustituyendo a su hermana, quien se había escapado. Su único deseo era divorciarse después de un año. Ninguno de los dos había esperado que se enamoraran el uno del otro. Tampoco esperaban que el mundo entero los desafiara. Una ex novia quien causa problemas cada dos por tres. Una hermana fugitiva quien regresa con la intención de recuperar a Charles. Una suegra que siempre se entromete en sus momentos íntimos. ¿Te gustaría leer más? ¡No dudes! ¡Vamos allá!

Leer ahora
Ojos Robados, Corazón Roto

Ojos Robados, Corazón Roto

5.0

Corrí por los pasillos estériles del hospital, con el corazón desbocado. Después de semanas de oscuridad, Ricardo, el amor de mi vida, por fin había despertado. Al llegar a su puerta, grité su nombre, las lágrimas de felicidad nublando mi vista. Pero en la habitación, junto a mi prometido, estaba Isabel, la hija de una de las familias más ricas de la ciudad, con una sonrisa de triunfo. «¿Quién eres tú?», me soltó Ricardo, con una voz helada que no reconocí. Luego de 15 años juntos, me miraba con mis propios ojos, los ojos que le doné para que pudiera volver a ver. «Mi prometida está aquí, aléjate», añadió, y mi mundo se vino abajo. Isabel, con falsa compasión, me dijo: «Sé que siempre te ha gustado Ricardo, pero eres solo una sirvienta de nuestra casa. Por favor, no lo molestes». «¿Sirvienta?», susurré, confundida. Su madre, con una risa cruel, sentenció: «Mi hijo jamás se comprometería con alguien como tú. Isabel es su prometida, ella le donó las córneas». La hermana de Ricardo añadió: «Eres una trepadora. Pensaste que con el accidente podrías aprovecharte. La gente como tú siempre tiene su lugar. Y el tuyo no es aquí». La humillación me quemaba. Me habían robado a mi hombre, mi sacrificio, mi identidad. «¡No! ¡Eso es mentira! ¡Yo le doné mis ojos! ¡Ricardo, tienes que recordarme!», grité. Pero su madre ordenó a seguridad que me sacaran al grito de: «¡Vuelve a la mansión ahora mismo! ¡Tienes que preparar la cena! ¡Es lo único para lo que sirves!». Él solo me miró con indiferencia mientras me arrastraban fuera, rompiéndome el corazón. Atrapada en esa mansión, me obligaron a cocinar para los que me habían destruido. Un día, Isabel derramó té caliente sobre mí y Laura, su hermana, me empujó contra la estufa. Yo, con la piel ardiendo, susurré: «Por favor, necesito algo para la quemadura». Laura se rio: «Deberías estar agradecida de tener un techo. Limpia ese desastre. Ricardo tiene hambre». «Por favor, solo déjame hablar con él. Él me escuchará», supliqué. Entonces, Laura me empujó de nuevo, y mi mano chocó con la olla caliente. «¡Ya basta!», gritó una voz, era Ricardo, con el ceño fruncido. Isabel y Laura mintieron, diciendo que me había quemado sola y que estaba obsesionada. Él se acercó y, sin dudarlo, me soltó: «No sé quién eres, pero ya me cansé de tus mentiras y tu escándalo. Isabel es la mujer que amo. Tú no eres nadie». Me agarró el brazo herido. «No vuelvas a molestar a mi familia». Me soltó con un empujón. El hombre que me prometió amor eterno, me trataba como basura. Ese día, mientras limpiaba, vi cómo desenterraban los cactus, el símbolo de nuestro amor. «¡No! ¡Deténganse! ¡Son míos!», grité, defendiéndolos. Isabel se burló: «Nada en esta casa es tuyo. Eres una empleada. Quítate o te despido». Ricardo apareció y, con rabia, empezó a arrancar los cactus con sus propias manos. Me lanzó uno, las espinas se incrustaron en mi brazo. «¡No quiero volver a ver tu cara en esta casa!», me gritó. «Lárgate. Estás despedida», sentenció Isabel. Me arrojaron mis cosas a la calle. Me quedé allí, en la acera, arrodillada, mi vida reducida a cenizas y espinas. ¿Cómo pude perderlo todo por la amnesia de él y la malicia de ellos? Debería haber muerto en ese terremoto. Un día mi esposo me amó, me adoró, y al día siguiente me golpeó y me echó a la calle. Me encontró Eduardo, el primo de Ricardo. Me miró con compasión, curó mis heridas. «Cásate conmigo», me dijo. «Te protegeré. Nadie volverá a lastimarte». Asentí, sin entender aún por qué. Pero esa noche, Ricardo encontró algo que podría cambiarlo todo: un viejo álbum lleno de fotos nuestras.

Leer ahora
MoboReader