de Eris como el hielo que se agua
a ella a la bestia que la había convertido en una. La
atado a otra con sus propias manos, Nov? -
con mis propios ojos reban
do escaló el monte arrastrando una roca? ¡Te pedí u
otente voz hizo
ita se oculta bajo esos finos ropajes. Debe haber sido obra de
as insensatas. He sido muy blando co
a Eris no ayudó. Ese hombre fiero y bestial, que p
Eris seguía parada
muéstrame
la muchacha. El Qunt' Al Er le había costado algunas uñas, la piel curtida la había tenido de
y recorrió las pequeñas de Eris con minuci
huelen a perfume -dijo tras llevarlas hasta su nariz, al t
ceó apenas-. A s
u corazón se aceleraba con un ritmo nuevo hasta ahora. Tal vez porque
apatos y muést
staba descalza, se había desecho de los molestos zapa
an a mal traer como los de un vagabundo. Tenía la esperanza de
hambrien
co, mi
ervas y eres más que
mesa de alimentos y nuevamente los colores,
estás demasia
procedencia, de qué estaba hecho el puré que comía, qué animal había entregado su vida para deleitarlos con su tierna carne. Ha
ella vació la copa. Le sirvió más. La cabeza de Eris
scalé el monte o cómo
é pensabas cuando su sangre te salpicaba la cara. ¿Qué vi
o sí algo que agradó profundamente al rey, no así a las siervas,
habría una nueva
✿
arle más la naturaleza salvaje -se preguntab
. Aséate antes de la boda que ya el r
miró con
efieres? -pr
on las mujeres que les pertenecen. A lo que tu p
ucio, menos si se hace co
nos el rey tenía mejor aspecto. Y lo harían sobre sábanas de seda
¿Acaso crees que eres la primera mujer con la que fornicará? Ni siqu
ino Sora-. Deja a la muchacha prepararse. Ho
aban un velo bordado por sus madres. Ella había llevado el suyo, que su madre empezó a bordar el día que su sangre ba
die de su familia la viera en tan importante mom
señores más importantes del reino. Se repartieron corderos en todas
Eris brindaron por ella y se alegraro
torchas se apagaron. La residencia palaciega fue sumiéndose en el sil
ho y permaneció estát
de gala y se sentó en un si
mía, v
menor ruido, sin mirarlo. El rey sup
lo has traído
mi madre. Conseguir hilos y telas fina
e a o
que me
raciosa con él. M
estaban encima. Eris le llevó una a Erok y volvió a sentarse a su lado. El rey bebió un sorbo
vez un animal con d
en la aldea encontramos un
Eris tocaba el pecho de un hombre. Cálido, rasposo con sus vellos entre los
en dos corazones
oso palpitar de uno, per
o basta para librarnos del frío. El otro es fuerte, como la montaña que se alza hacia los
ella y Erok le acarició l
eres joven e inexperta. Quiere cuidarte y esperar a que tu único cora
que hablaban de él con tanto afect
inhalando el aroma a oveja d
y hundirse tan profundamente dentro de ti que ya n
ue como un temblor. Eris quiso ap
omo la lluvia... Quiere probar el sabor de tu sangre. ¿Cuál
on, pronunciando la única oración que cono
é que el mío ya le pertenece.
do hacía mucho, lo que temía era vivir. ¿Qué vida llevaría hasta que la muerte la
de la habitación, la puerta. Más pasos en el pasillo, el rey volviend
pie descalzo y lo sumergió en un t
ies sucios -le dijo el rey, metién
mo haría el más humi
corazón fuerte será el que te proteja siempre y cuando no m
cogió el rostro de Er
mas de la muchacha fueron suficiente para tran
ibirlo, así como lo había estado para escalar el monte arrastrando una roca o para rebanar el cuello de
echo, sin intenciones
onces, Eris. Cuida tu cuerpo, que es un templo sagrado para mí -besó la frente de su jov
tener ella también dos corazones, uno que daba gracias a los dioses por retr

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