obre el papel. Ya estaba hecho. Había vendido mi alma, mi nombre y
o el contrato con una eficiencia aterradora. Ni siquiera me
sintiendo que las paredes de su of
ara que empaques lo esencial. Mañana a primera hora, un equipo s
está enfermo! No puedo dejarlo
ba hacia la puerta y se giró. Su mir
mbre que salvó su pellejo. Él estará feliz, créem
ntras yo entraba a mi casa. Ver a mi padre dormido en el sofá, con el televisor encendido y las facturas vencidas sobre la mesa, me rompió el c
o era una red
e de Tyler. Era un lugar frío, minimalista, lleno de mármol y te
. Tyler entró quitándose la corbata con un gesto impaciente. Se veía cansad
de un líquido ámbar-. No me molestes a menos que el edificio se esté quemando. Mañan
pregunta salió de mi boca an
ino de sus labios. Sus hombros se te
to demasiado humano para lo que tú y yo ten
a él-. Hablaste de diez años en la oficina... ¿Qué te hizo mi fa
tos y depredadores. Retrocedí hasta que mi espalda golpeó el ventanal. El frío del vidrio contrastaba con el c
de una amargura antigua-. ¿No recuerdas la noche del incendio en lo
erdos de infancia. Fuego... gritos... pero todo estaba borroso
as -sollocé, sintiendo s
una parte de mí, traicionera y asustada, lo deseaba. Pero en lugar de eso, bajó la mano y arrancó con brusqued
udillos blanquearon-. Mañana empezará tu verdadero castigo, "esposa". Prepárate,
n su habitación, dejándome temb
La puerta de su estudio estaba entreabierta. Me asomé con cuidado y, sobre su escritorio, vi una serie
ra una nota escrita con sangre se
a estado acechando durante años. Y ahora que me tenía encerrada en su
de mí me hizo gi
o detrás de mi oreja, me hizo soltar un grito

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