ón de S
te tú quien le dijo a Alexander que no estaba a tu altu
la se revolvía co
, cuyo rostro pasó del b
su fachada empezando a rompers
ás. La mano de Alexander hizo un gesto, como querien
te en la cama con mi esposo, entonces graci
grito. Otro mur
sas bien estudiadas. Ahora sí tenía miedo, por
r, con esa vocecita ro
e un error venir. Me voy ant
es de que Alexander l
aban sobre su muñeca. Cómo tiró de ella, pegá
en esa s
entre nosotros presenci
abía hecho durante la ceremonia de
con esta quemazón que s
e exigía obediencia. "Sabes lo clave que es esta noch
en los míos. Un
va al carajo. Tu negocio de perfumes, todos es
men
estaban en esa sala, vien
del Consejo cuchich
más amenazas. Ya no sería esa Luna de ador
ablé alto, para que varios miem
s incómodos. Así que por favor -" hice un gesto muy teatral hacia Faye, "
gundo más. Que viera to
pudiera decir nada. Antes de ver si
s la re
brió a mi paso c
juicio callado. Lástima encubierta. Todos v
alto y la espalda recta, aunque se
e poco a poco dentro de mí, gi
Luego a Faye, aún con voz llorosa. Luego la mús
esta
ada hubie
ran de borrarme
erta de casa, las
las. El golpe dolió, pero no tanto como el
desde alguna parte, en
astrarme hacia el baño más cercan
aldosas me atrav
a vomitar. Nada más que bilis y champaña. Cha
ca ard
Un sonido que retumbaba en m
zaba. "Cada vez que la to
Por Dios..
stigo de la
arcó se acuesta con
, cada movimiento... se t
ulo no
pue
ntido en medio de reuniones, esa debilidad repe
. Estrés. Tanta presión c
ro
rpo se derrumbaba..
cama. En nu
esvivía por leva
año, con la espalda apoyada con
una por esto. Con c
que se quedan.
unirse a hombres
lama d
s sufrir... y
a
en el baño. Alexa
ñana, cuando la puer
firmes, cruzando d
é sobre la mesa y g
de anoche. El pelo desordenado y su corba
en mi cue
través de la
ca y, con una frase,
stá emb
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