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Historia
EL AMOR PROHIBIDO DEL CEO

EL AMOR PROHIBIDO DEL CEO

Autor: Cata Páez
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Capítulo 1 1. CUANDO TUVE QUE HUIR

Palabras:1253    |    Actualizado en: 21/01/2026

abios de Alicia, el miedo invadía el cuerpo del joven, pues sabía que si no la protegía s

rmitan -los ojos de Alicia estaban llenos de lágrimas, su pecho subía y bajaba con rapi

rse de un barranco de ser n

Roberto no mentían nunca, pero está vez tuvo que ha

li

-gritó en la palma

a dejarla ir y dejando en él un recuerdo, intentando creer dentro de sí, que sería una historia sin fina

e has hecho muy feliz -las lágrimas de R

tro fin, no lo puedo... -la rabia

pero sabes que hoy tu madre

lo abrazó, apoyando su rostro en el cuello a modo de protecci

saber

beso de nuevo y por última vez, algo q

o se colocó frente a la chica y la protegió, sin darse cuenta que su mano va directo a su abdomen y ella enseguida se pone rígida, sabe que debe hablar, debe decir las cosas antes de

s una v

enos

bastardo. Vengo por la mocosa

e nadie. No voy

ro y apunta en medio del pecho de Roberto. El miedo es casi palpable en el aire y los ojos de la castaña se llena

uerda lo que te dije. No te detengas -L

cuestas con algo de dinero y algo de comida, sabe que debe decirle a Roberto la v

no

or -casi parece que las l

Tr

y corrió, corrió tan rápido como pudo, hasta que un segundo estallido y un tercero resonó en el aire y

a Roberto, en un acto temeroso y rompiendo la promesa que le había hecho a su amor, regresó. El lugar se sentía más pesado y olía peor. De la pequeña maleta, sacó u

pensó en buscarlo, pero sabía que regresar al pu

prometo -suspira-. Te prometo que tu hijo te amará aún sin conocerte, tu hijo sabrá que tuvo el mejor padre del mundo y te prometo que seré mejor cada

n fuerte en medio de la noche, sin ningún temor, por primera vez Alicia no tenía miedo, s

er bus que vio pasar, el destino no lo conocía, pe

ero al mismo tiempo le quitara el amor de su vida. Él era la razón por la q

ma razón le estaba dando fuerza y voluntad, a pesar de sentirse per

! -Anunció el a

nima idea de donde se encontraba, estaba casi cega

ó el hombre, un poco mayor que ella-... Es u

ónde

les cercanos a esta terminal, están llenos de -hizo mala cara-

o quedar? No tengo mucho dinero

o, el joven le regaló una

o, no es mucho, pero es segu

ó al joven y le brindó un plato de sopa, ella no sabía si debía comer,

aprendió que no todas las personas son malas y que para sobrevi

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