ista de Je
llevados por el viento, ecos en los pasillos vacíos de
había oído. Era el tipo de cosas que sabía que dirían. Damián y Ethan
madre, Doris, del suicidio de su propia madre. Una rabia mal dirigida, redirigida e intensificada, directamente sobre mí. Me veía como la
inalmente podría encontrar un lugar aquí. La hostilidad abierta de Ethan se había atenuado, reemplazada por una indifere
nencia. Pensé que si era lo suficientemente buena, si trabajaba lo sufici
ían planeado una venganza m
uaves, sus palabras dulces, sus promesas, eran reales. Me dejé caer. Con todo
Estaba tan increí
ecretos, sueños susurrados y, ahora estaba claro, un vínculo tóxico que nunca pod
ado. Me había sobre
caliente por mi mejilla. La limpié rápid
aña rancia pegado a mi ropa. La gala de la universidad había sido un borrón. Damián me habí
ue sentía era un
ba que nunca. Mis manos temblaban mientras buscaba a tientas mi celular. L
cir, mi voz ronca-. Soy Jen
en mi trabajo, un talento en bruto que ni siquiera yo había reconocido por
a? ¿Qu
nquila, firme.
ellándose-. Necesito salir de aquí. ¿La b
a al otro lad
, ¿qué
-. Solo dígame si es posible. Le explic
iro fue
ver algunos hilos, algo de papeleo acelerado.
plica desesperada en mi voz
cil, lo sabía. Tenía el poder, la influencia, para

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