vista d
ahora. Ricardo seguía allí, una estatua de incredulidad, aferrado a esos patéticos lirios de p
pétalos descoloridos una triste mancha de color contra la tierra húmeda. Sus
aquí como si nada hubiera pasado? ¡Cinco años, Sofía! ¡Cinco años pensamos que estab
ra sabía a veneno en
a fría diversión en mi tono-
ó, apretando
un funeral, una tumba para ti! -Gesticuló salvajemente hacia la
sordo en mi pecho. Recordé la última vez que lo vi, que realmente lo vi. Fue un bro cortó el aire entre nosotros-. Tenía la pierna destrozada, las
omo si lo hub
ue terrible, So
dijiste que no podías venir. Dijiste que tenías "otras obligaci
orbotones, cada una un af
shb
. La habitación del hospital olía a antiséptico y desesper
eléfono era di
o por un momento muy difícil con todo esto. Necesita que sea fuerte
imas picando en mis ojos-. Ricardo, ¡nuestra bo
n sonido i
ccidente la ha llevado al límite. Necesita que esté allí mañana. Para
tás eligiendo a ella por encima de mí! ¡Estás eligiendo a Anahí, la mujer que me robó el anillo de com
Luego, su voz, fría y de
s. Anahí merece ser feliz. Felicidad de verdad. No este drama que
el Fl
. Esas fueron tus palabras exactas, ¿no es así, Rica
máscara de confu
obre ti. -Se pasó una mano por el cabello, mirándome de arriba abajo-. Pero mírate. Te... te ves bien. De hecho, te ves increíble. ¿Ropa nueva?
risa burlona formá
da-. Si este es tu gran regreso, tratando de hacer que me arrepienta, llegas demasiado tarde. Mira, Sofía, si quieres volver, tal vez podamo
La audacia, la autocom
No volví por ti, Ricardo. No volví por Anahí, ni por Da
su lado, dirigiéndome ha
, sin molestarme en mirar atrás-. Recoge esos lirios
inando. No iba a dejar que me arrastrara

GOOGLE PLAY