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e Sinaloa, decidió dejar a mi madre. Durante el
, el hombre con dinero y poder, por enc
quiero ser pobre", le dije, una mentira que se sintió como tragar vidri
que nos echaron, se mató trabajando para mantenerme, solo para morir trágicamente tratando
o mi amor solo la llevó al sufrimiento y a la muerte
ión. Esta vez, mi amor no sería una carga. Sería un arma. Me acercaría a mi padre, desmante
ítu
de Sofía "Cic
tético en una habitación de hospital estéril, ahogado
unto de hacerse añicos, cuando elegí al hombre que destruyó
extremidades fuertes, no las cosas frágiles
n hombre recién ascendido en el Cártel de Sinaloa, estaba de p
n simples, limpias, como un cuchil
todavía brillantes con una vida que yo había visto extinguirse, se llen
a. Estaba viendo el futuro. Mi pa
a sin nada más que la
volviéndose ásperas y agrietadas por
ámara al que nos mudamos, un lugar donde el f
del hambre en mi estómag
na rara enfermedad de la san
, rogando. Él ya era un sicario importante para entonces, ya subiendo en
necesidades de ella, sus
e quinientos pesos en la mano a mi madre y
ñón a un prestamista conectado con un cártel rival. Le quitaron el dinero, la d
curidad siete dí
staba de vuel
. Sus ojos todavía e
oportunidad para d
tó los recuerdos. "Tienes que e
físico, rogándome que dijera su no
ciera, que corriera a sus
había sido una carga que le rompió la
nía que estar adentro. Ten
zado de mi madre y me encontré co
", dije, mi voz
se desvaneció, se hizo añicos, reemplazada
a...
lla, forzando hi
mamá. Tú no. Ya no
drios. Necesitaba que me odiara. Necesitaba
una sonrisa petulante y satisfecha.
ababa de invitar a su p

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