No Juzgues La Portada
Exesposa del Presidente, Princesa de la Mafia
Durante tres años, Melanie soportó en silencio un matrimonio secreto con el presidente. Pero en el funeral de su madre, él apareció con la mujer que realmente amaba. La última humillación llegó cuando Melanie descubrió que él le había dado a esa mujer el corazón donado que su madre necesitaba para sobrevivir. Destrozada, firmó el divorcio y se marchó sin mirar atrás. Sin embargo, al salir de la residencia presidencial, una fila de autos de lujo la estaba esperando. El temido jefe de la mafia la tomó entre sus brazos y le dijo: "Cariño, llevamos veinte años buscándote". Entonces Melanie descubrió la verdad: era la hija perdida de una poderosa familia mafiosa. Y desde ese día, nadie volvería a pisotearla. ¿Y su exmarido? Pasó días arrodillado frente a su puerta, suplicando su perdón.
Capítulo 1 Quiero el divorcio
El último invitado se marchó cuando cayó la noche.
Con el cuerpo agotado, Melanie Becker cruzó la puerta principal y enseguida reparó en los zapatos masculinos junto a la entrada.
Su esposo, Shawn Becker, había vuelto después de desaparecer sin dejar rastro durante una semana.
El estado de su madre empeoró de forma alarmante y en tres días falleció. Durante toda esa pesadilla, intentó comunicarse con Shawn innumerables veces, pero él nunca respondió.
Entre las visitas al hospital y los preparativos del funeral, no sabía cómo habría podido sobrellevarlo todo sin el apoyo de sus familiares y amigos cercanos.
El persistente aroma a lirios todavía la impregnaba y contrastaba de forma extraña con el olor a cedro fresco que llenaba la casa.
Sentía el cansancio en cada parte del cuerpo. Dejó el bolso junto al armario, se puso las pantuflas y entró en silencio.
Allí, en el salón, Shawn estaba de pie junto a los altos ventanales con un celular pegado a la oreja.
Al verla, la tenue sonrisa no abandonó su rostro mientras seguía hablando.
Melanie sonrió con frialdad. Así que su celular sí funcionaba después de todo. Casi se había convencido de que lo había perdido.
No tenía fuerzas para cuestionarlo y mucho menos para exigirle una explicación por haber desaparecido cuando más lo necesitaba, pues nada de eso parecía importarle ya.
Su matrimonio nunca se había basado en el amor. Años atrás, ella había salvado la vida del abuelo de su esposo, justo cuando su propia madre necesitaba desesperadamente un tratamiento médico. Como presidente del país, Shawn tenía influencia y acceso a especialistas y oportunidades que ella jamás habría podido conseguir por sí misma.
Pero ahora su mamá había muerto, y el acuerdo que los había unido ya no tenía sentido.
Durante tres años, su relación solo había existido de nombre, y ella estaba harta.
Lo único que quería ahora era una ducha caliente, oscuridad y descanso.
Se dirigió hacia la escalera. Ya estaba a mitad de camino cuando la voz de Shawn rompió el silencio a sus espaldas.
"¿Dónde estabas? ¿Por qué llegas a casa a estas horas?", preguntó él con evidente desaprobación.
Melanie nunca se quedaba fuera hasta tarde ni salía en busca de emociones. Su vida giraba únicamente en torno al trabajo y al hogar.
Incluso mientras su madre luchaba por sobrevivir en el hospital, ella se aseguraba de regresar todas las tardes antes de que Shawn volviera de la residencia presidencial.
Los zapatos ordenados junto a la entrada, la ropa recién planchada colgada en perfecto orden, las velas aromáticas encendidas en su estudio todas las noches antes de las nueve...
Se había convertido en la esposa ideal porque creía que la obediencia podía salvar a su madre. Y, sin embargo, el corazón destinado a su madre había sido trasplantado a Rylee Watson.
Durante ocho interminables meses, su madre esperó un trasplante mientras se aferraba a la vida. Aun así, Shawn le había entregado esa oportunidad a Rylee sin siquiera consultarla.
Melanie se detuvo en la escalera y permaneció en silencio.
Shawn se acercó por detrás y se plantó frente a ella, bloqueándole el paso. "La operación de Rylee fue un éxito. Haré todo lo posible por localizar otro donante para tu madre", explicó.
Melanie se clavó las uñas en las palmas de las manos mientras contemplaba las sombras bajo las luces de la escalera. Cuando por fin habló, su tono no transmitía calidez alguna: "No es necesario".
Shawn frunció el ceño, convencido de que ella estaba molesta porque había ignorado sus llamadas.
Con paciencia, continuó: "Rylee sufrió un episodio cardíaco repentino que puso en peligro su vida. Necesitaba una operación inmediata, y ese corazón era el más compatible con ella".
Melanie casi se echó a reír ante esa explicación. Rylee siempre había sido la mujer que él de verdad quería. Durante diez años, nunca había conseguido olvidarla del todo. Por supuesto que la elegiría a ella.
Si Melanie nunca hubiera entrado en escena, Rylee probablemente habría estado a su lado públicamente en vez de permanecer oculta durante los últimos tres años. Sin ceremonia de boda, sin anillo, sin que nadie supiera siquiera que Melanie era su esposa.
"Entendido", murmuró la joven con desgana antes de intentar pasar a su lado.
Shawn volvió a impedirle el paso, apoyó suavemente las manos sobre sus hombros y dijo: "Volví enseguida después de terminar todo allí".
Aquellas palabras le dejaron un sabor amargo. ¿Enseguida? ¿Después de pasar siete días al lado de Rylee, abandonando todas sus demás responsabilidades?
"¿Esperas que te lo agradezca?", preguntó con brusquedad.
El rostro de Shawn se ensombreció de irritación. "¿Qué te pasa esta noche? ¿Por qué actúas así? Ya te expliqué la situación. ¿Por qué sigues complicándolo todo?".
Una punzada le atravesó el pecho a Melanie.
¿Complicarlo todo...?
Su madre ya había sido enterrada. La gente asistió al funeral, ofreció sus condolencias y volvió a casa. Durante todo ese tiempo, Shawn no se había enterado de nada.
Ese hospital pertenecía a la misma red médica de élite en la que confiaba su propia familia.
Tal vez el secreto de su matrimonio le había impedido enterarse. Pero su secretario, la persona encargada de organizar cada detalle de su agenda, sin duda debía de saberlo.
Al parecer, su sufrimiento no había sido lo bastante importante como para mencionarlo.
Melanie lo miró directamente. De pronto, estaba demasiado agotada incluso para sentir ira, y dijo en voz baja: "Shawn, quiero el divorcio".
Ya no quería seguir atada a un hombre que no se preocupaba por ella. Odiaba a la versión de sí misma que había pasado años esforzándose solo para mantenerlo satisfecho.
Por un breve instante, Shawn se limitó a mirarla. Luego su mirada se afiló y se volvió indescifrable mientras estudiaba su rostro. "¿Dices esto porque no contesté a tus llamadas?".
Melanie bajó la vista. La última pizca de esperanza que ni siquiera sabía que aún conservaba desapareció por fin. "Sí. Porque ignoraste todas y cada una de ellas".
No quedaba nada que explicar.
Pasó a su lado y siguió subiendo las escaleras.
Detrás de ella, Shawn volvió a hablar. "¿De verdad has pensado cómo será tu vida sin mí? ¿Cómo vas a pagar los gastos médicos de tu madre?".
Los pasos de Melanie se ralentizaron.
Con las manos metidas en los bolsillos, él la observaba desde abajo con los ojos entrecerrados. "Voy a fingir que nunca dijiste eso. Vete a dormir".
La escalera seguía en penumbra, pero ella percibió el desprecio en su expresión. Era la arrogancia de alguien convencido de que estaba muy por encima de ella.
En ese momento, su celular volvió a sonar. Miró la pantalla, silenció la llamada y bajó las escaleras.
Melanie se clavó las uñas en la piel mientras lo veía marcharse, obligándose a no derrumbarse. "Enviaré los documentos del divorcio a la residencia presidencial", le gritó.
Shawn se detuvo solo un instante antes de seguir adelante. Un momento después, la puerta principal se cerró tras él.
La casa volvió a quedar en silencio. Pronto, el sonido del motor de un auto se perdió en la noche.
Las últimas fuerzas de Melanie se desvanecieron. Se desplomó en el suelo, sintiendo el frío del mármol calarle la piel. Aun así, eso no podía compararse con el vacío que se extendía por su pecho.
Sus ojos vagaron por la enorme casa que la rodeaba. Durante los últimos tres años, ella misma había limpiado y cuidado cada rincón.
Como Shawn prefería el silencio absoluto, ella había despedido a casi todo el personal. Aparte de un equipo de limpieza semanal, toda la responsabilidad recaía en ella.
Alguna vez había imaginado ingenuamente que este lugar era su hogar. Ahora le resultaba desconocido, casi ajeno.
Sin embargo, la verdad era dolorosamente sencilla. Nadie la había obligado a vivir a la sombra de otra persona. Ella se había empequeñecido voluntariamente y, de algún modo, había esperado recibir respeto a cambio.
No Juzgues La Portada
Me llamo Amelia, y hace un año me enamoré perdidamente de Daniel, un chico que me cautivó y me hizo vivir la mejor de las historias de amor, pero también la decepción más grande que una chica puede pasar: una violación. Y hoy, a pesar del tiempo no logro recuperarme del dolor que me causó, haciendo
No Juzgues La Portada 2
Me llamo Amelia Maggio y hace casi dos años mi padrastro me violó. Pensé que lo había podido dejar en el pasado, pero entonces descubrí que mi mamá está tan loca como él. Esa experiencia pudo haber acabado con cualquiera, pero yo contaba con una formidable familia, los O'Pherer, quienes no solo me a
No Juzgues La Portada. Curiosidades
Amelia contó su historia, pero ahora conoceremos todas las curiosidades de los personajes, nos adentraremos en la cabeza de cada uno de ellos, veremos como piensan, sabremos algunas de sus historias y secretos.
No Juzgues La Portada 3
Me llamo Amelia Maggio y hace tres años mi vida cambió drásticamente cuando decidí irme de casa, huir de un padrastro que me violó y de una mamá tan loca como él. Me recibió una maravillosa familia, los O'Pherer, y atraje hasta ellos mis problemas, pero me ayudaron a sobrellevar esas cargas y luchar
No Juzgues La Portada. Ahora contada por ellos 2
Amelia vivió una violación traumática, ahora veremos la historia de todos sus amigos y familiares, sus pensamientos, sus reacciones. ¿Qué pasó por la cabeza de Rámses cuando se enteró? ¿Qué tan enamorado está Gabriel de Amelia? ¿Como llevan la paternidad Fernando, Mike y Hayden?. Aquí leeremos lo q
No Juzgues La Portada. Ahora contada por ellos
Amelia contó su historia, pero es hora de que conozcamos el punto de vista del resto de los personajes. ¿Qué sintió Rámses? ¿Qué pensó Fernando? ¿Qué pasaba dentro del corazón de Gabriel?.
No Juzga Por Su Portada
Llegué a la Ciudad de México con el corazón lleno de ilusión. Después de meses chateando en línea, por fin iba a conocer a Ricardo, mi novio, que para mí era un príncipe de la capital, y yo, Sofía, una simple chica de pueblo. Pero al salir del baño en la cafetería, escuché su voz. Una voz llena de
Sin titulo, ni portada.
No había forma de volver a ser la misma, de saber que mi vida cambiaría pero en ocasiones solo nos toca afrontar, sobrevivir sin pensar en el dolor agonizante que atraviesa tu pecho para entonces salir de nuevo y encontrarte con que ese fantasma al que tanto le temes siempre estuvo allí, acechando.
La piel no olvida
La piel se daña, se toca, se acaricia, se cicatriza, pero jamás olvida. Ariel es el tipo de mujer que nada le importaba, mucho menos el amor hasta que llega él. No es el típico inicio ni mucho menos el típico final.
La Venganza No Espera
Mi prima Scarlett siempre ha tenido una obsesión: robarme todo lo que valoro, convirtiéndome en su eterna víctima y el juguete perfecto para su vanidad. Cuando le informé a Máximo, el heredero de los hoteles Castillo, sobre el comportamiento de mi prima narcisista, solo pude ver el desafío brillar
No Soy La Pecada
Dejé a mi pequeña Valentina en la peluquería, y su "adiós, mami" fue la última melodía de mi vida normal. Menos de una hora después, mi mundo se desmoronó. Una llamada me arrastró de vuelta a la escena: la peluquería acordonada, el olor metálico a sangre y un pequeño bulto cubierto por una sábana b
La Sustituta No Perdonará
A los dieciocho, Sofía se vendió para salvar a su abuela. Ricardo, un hombre enigmático, pagó la fortuna necesaria. Por dos años, la envolvió en una jaula de oro, en un cuento de hadas donde cada capricho era ley, haciéndole creer que era amada. Pero la llegada de Isabella, su ex y dueña del pasa
La venganza de la exesposa no deseada
El día de su aniversario de boda, la amante de Joshua drogó a Alicia, que acabó en la cama de un desconocido. En una noche, Alicia perdió su inocencia, mientras la amante de Joshua llevaba a su hijo en el vientre. Desconsolada y humillada, Alicia pidió el divorcio, pero Joshua lo consideró una ra
La Venganza De La Novia No Deseada
"Nunca has imaginado que algún día podrías estar a mi merced. La vida es rara." Margaret se echó el pelo hacia atrás y se rió con tanta fuerza, saludando a Elaine con la mano. "„Nu fi prost. Cosas estúpidas como esa sólo suceden en dramas y películas, no en la vida real. Eso es lo que hacen los di
No Más La Ingenua Sofía
Me casé con Marco Velasco, el hombre guapo y encantador que prometió ser mi salvación. La empresa de mi padre estaba al borde de la quiebra, y yo, Sofía, era la ofrenda. Pero esa noche de bodas, la que debía ser la más feliz de mi vida, se convirtió en una pesadilla de drogas y horror. Marco, mi
La Dignidad no se Vende
Mi casa en Triana, que olía a jazmín y a melancolía, estaba a punto de perderse. Con solo dieciocho años y un título de diseño recién empezado, sentí el peso de las deudas de mi padre muerto. La oferta llegó como un salvavidas: acompañar a Ricardo Vargas, un constructor poderoso y enigmático. El
La Hija Que No Calló
Desde niña, mi vida fue una prisión dictada por la fe fanática de mi madre, Carmen, en un pequeño pueblo de Andalucía. La universidad era mi única vía de escape, mi billete a la libertad, ganado con años de estudio y sacrificio. Pero la noche antes de irme, Carmen quemó mi ropa, mis sueños, reduci
La Hija Que No Vio
Amé a Máximo Castillo durante diez años, un amor silencioso que solo mi padre conocía. Él, un magnate hotelero retirado, desesperado por mi sufrimiento, organizó una trampa hace cuatro años. Drogó a Máximo y lo guio a mi habitación de hotel, de donde nacieron nuestro matrimonio forzado y nuestra h
Tu Amor No Vuelve Con La Luz
Durante siete años, fui los ojos de Máximo, su guía y su refugio en la oscuridad, dedicando mi vida entera a cuidarlo desde que quedó ciego a los 17. Lo ayudé a recuperar la vista, creyendo que el futuro que construíamos sería nuestro. Pero todo mi mundo se hizo pedazos en el Range Rover, cuando M
La novia no deseada del multimillonario
Annabelle, una estudiante universitaria de 24 años, tiene una aventura de una noche sin compromiso. Cuando ve al padre de su bebé en la portada de una revista, etiquetado como el multimillonario más joven de Nueva York y un mujeriego, su madre está decidida a utilizarlo para cambiar su pobre estatus
