Libros y Cuentos de Xiao Liuzi
Ocho Años Para Un Nuevo Destino
En la gélida noche de mi muerte, el hombre que juró protegerme, mi prometido Alejandro, me apuñaló repetidamente. Con mi último aliento, le pregunté por qué. Su respuesta fue un nombre: Yaiza. Él creía la mentira de una mujer frágil y silenciosa, una mentira que le costó a mi familia nuestro imperio y a mí, la vida. Me mató por una fantasía, convencido de que yo había dañado a su "verdadero amor". "Te maldigo, Alejandro Lizárraga", siseé mientras la vida se me escapaba. "Mi muerte no será en vano". Pero en lugar de la oscuridad eterna, desperté. Estaba en mi lujosa habitación, ocho años en el pasado, en el día de mi cumpleaños número dieciocho. Esta vez, el papel de víctima ya no me quedaba.
Amor Robado, Alma Liberada
Hace cinco años, mi propia familia me destruyó. Mi hermana adoptiva, Calista, atropelló a una persona estando borracha, y mis padres me suplicaron que yo asumiera la culpa por ella. Al negarme, ellos mismos me entregaron a la policía. Hoy, después de cinco años en prisión, por fin soy libre. Afuera me espera mi prometido, Leonardo, el hombre que juró casarse conmigo en cuanto saliera. Pero su actitud es fría. Me abandona en la puerta de la cárcel para correr al lado de Calista, quien supuestamente sufre otra crisis depresiva. Mis padres, que tampoco vinieron a recogerme, le organizan una fiesta de "bienvenida", mientras a mí me alojan en un diminuto cuarto de servicio sin ventanas. El golpe final llega cuando anuncian que Leonardo se casará con Calista para "darle la estabilidad que necesita para sanar". Él lo justifica diciendo que le debe la vida a Calista porque ella le donó un riñón. Pero la donante fui yo. No solo me robaron mi libertad, mi futuro y a mi prometido, sino también el sacrificio más grande que hice por amor. En la oscuridad de mi habitación, encuentro un correo electrónico: la oferta para unirme a un proyecto de investigación en el extranjero ha sido reactivada. Tengo diez días. No solo me iré, desapareceré. Pero antes, les dejaré un regalo: un diario y los expedientes médicos que revelarán cada una de sus mentiras.
La Santísima Virgen
El aire de la finca Castillo olía a olivos y a desesperación silenciosa. Sostenía a mi hijo, Mateo, inerte en mis brazos, mientras un charco de sangre se extendía bajo nosotros, una mancha imborrable que también cubría mi alma. Levanté la vista y ahí estaba ella, Scarlett, mi hijastra, sonriendo, sus ojos azules rebosantes de un veneno que congelaba la sangre mientras Máximo y su madre, La Matriarca, irrumpían en la escena. En lugar de ver a nuestro hijo muerto, sus ojos se posaron en mí, acusándome, mientras consolaban a la verdadera asesina, Scarlett, dejándome arrodillada en la sangre de mi sangre, humillada y sin voz. «¡Lina! ¿Qué le has hecho a Scarlett?», gritó Máximo, revisando a su hija en busca de heridas inexistentes, mientras La Matriarca me lanzaba una mirada de puro desprecio, acusándome de ser una salvaje y de haber provocado todo. El mundo se desvaneció en un túnel de desesperación, asfixiándome con la injusticia, la traición y el dolor insoportable de ser culpada por la muerte de mi propio hijo ante la indiferencia de mi propia familia. Fue entonces, en la más profunda oscuridad, cuando un calor extraño inundó mi vientre y una voz resonó en mi mente: «Divina Gestación activada. Reza a la Santísima Virgen, y tus hijos nacerán como tú los desees. Fuertes. Perfectos. Tuyos.» Ahora, Lina Salazar, la bailarina despreciada, usará este don para darles herederos que los destruirán a todos.
