Libros y Cuentos de Paule Ree
La Esposa que Resurgió: Una Nueva Identidad
Fui la esposa perfecta durante diez años, sacrificando mi carrera y los ahorros de mis padres para construir el imperio de mi marido. Pero en nuestra fiesta de aniversario, mi mundo se desmoronó al descubrir que fui un mero consuelo, un reemplazo, después de que su verdadero amor lo rechazara. La humillación pública, la frialdad de su madre, las promesas románticas recicladas y, finalmente, un beso robado en nuestro balcón revelaron la cruel farsa. Mi embarazo, la noticia que tanto anhelaba, se convirtió en una pesadilla cuando el hijo de su amante –que resultó ser suyo– me hizo abortar, revelando un monstruoso secreto familiar. ¿Cómo pude vivir una mentira tan elaborada? ¿Cómo pude ser tan ciega? Cuando el destino me ofreció una salida inesperada a través de un accidente, acepté mi "muerte" para resurgir de las cenizas. A partir de ahora, mi vida sería mía, y mi venganza sería dulce y pausada.
Mi Amor Ciego Me Duele
Durante diez años, serví a Scarlett García como su sombra, su guardaespaldas, y en las noches, su amante secreto. Mi mundo giraba en torno a ella, mi lealtad inquebrantable, mi amor absoluto. Una noche, con su calor aún en mi cuerpo, ella se vistió fríamente y rompió mi universo con una frase: "Mi boda con Máximo Castillo es en tres meses. Nuestra relación termina aquí." La ternura que negaba a mí se la ofrecía a mi verdugo, Máximo, quien se deleitaba en humillarme, obligándome a arrodillarme sobre brasas incandescentes mientras ella le consolaba. Su látigo se estrelló contra mi espalda, una y otra vez, por "herir" a Máximo, y al verlo besarse en cada esquina, comprendí que toda mi vida para ella había sido una cruel práctica. ¿Cómo pude ser tan ciego, tan usado, tan desechable? ¿Fue todo este amor y sacrificio una farsa diseñada para preparar a su verdadero "príncipe"? Pero la sumisión había muerto en esas brasas, y en cada latigazo nacía un nuevo hombre. Un mensaje anónimo, "El Refugio del Bandoneón", me dio una pista a mi pasado, a mi verdadero yo. Pagaría el precio, el "Camino de Vidrios Rotos", y me arrastraría hacia la libertad, aunque me costara la vida.
Vino, Traición y Cenizas: La Venganza Silenciosa de la Heredera
Mi vida giraba en torno a la centenaria bodega familiar, un legado de mi madre y una promesa de futuro con Mateo, mi compañero de toda la vida. En una sala de catas, entre risas de amigos y el aroma a vino, le recordé, con dulzura, nuestra promesa de niños. Pero el calor huyó de sus ojos y una marca ajena en su cuello me heló. De repente, Isabela Gámez irrumpió, fingiendo inocencia. En un instante, Mateo, mi prometido, volcó la mesa, destrozando botellas, sin una mirada para mi brazo sangrante, solo para protegerla a ella. Él me acusó de haberla humillado, mientras mi propio hermano, Javier, me miraba con fría complicidad. Me arrebataron la medalla familiar, hicieron añicos el preciado collar de perlas de mi madre, y Javier exigió cederle a ella nuestro olivar, llamándome egoísta. ¿Cómo pudieron cegarse tanto? Mis lágrimas no eran de dolor, sino de una rabia helada al ver a mi protector convertirse en mi verdugo, defendiendo a la hija de la amante de mi padre, quien ahora robaba descaradamente mis diseños premiados. Me habían quitado todo, ¿y yo era la villana? Ya no quedaba nada que quemar salvo las ruinas de mi pasado. En un acto final de desesperación y catarsis, fingí mi muerte en un incendio purificador y desaparecí sin dejar rastro. Dos años después, con una nueva identidad en Buenos Aires, me encontré de frente con esos hombres, ahora rotos, buscando redención. ¿Podrían el arrepentimiento y la súplica reavivar las cenizas de un corazón de acero?
