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Mo Xiaoxiao

7 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Mo Xiaoxiao

De Nena Sumisa a Elena Libre

De Nena Sumisa a Elena Libre

5.0

La Nochebuena siempre era densa en casa de mi madre, Doña Carmen, pesada con el olor a pino, canela y resentimientos no dichos. A mis cuarenta y tantos, yo, Elena Torres, me movía como autómata, asegurando que todo fuera perfecto, mientras mi esposo e hijo reflejaban mi agotamiento. Mi vida, mi hogar, cada centavo extra, todo se había desviado para alimentar el pozo insaciable de la familia que me ignoraba y usaba. Pero esa noche, mi madre congregó a todos, su rostro de matriarca a punto de dictar un decreto cruel. Anunció la distribución de propiedades y joyas para mis hermanos y cuñadas. Para Ricardo y Miguel, casas en las zonas más cotizadas. Para sus esposas, las joyas de la abuela. Yo, la hija abnegada, contuve la respiración, esperando mi parte, una mención, algo. Pero me miró, clara y calculadora, y mi sentencia llegó: "Y tú, Nena, cuidarás de mí en mi vejez." El aire salió de mis pulmones. Para ellos, la herencia material; para mí, la carga. La humillación coció una rabia lenta y furiosa. Algo dentro de mí, agrietado por años, finalmente se hizo añicos. La Nena complaciente murió. Mi mano tembló. Agarré la bandeja de plata y lancé el pavo, que voló por el aire y se estrelló contra el suelo. Un silencio sepulcral. Con un movimiento amplio, barrí la mesa, platos y copas volaron. ¡CRASH! ¡PUM! ¡CLANG! "¡Elena!", gritó mi madre, "¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¿Te has vuelto loca?!" "¡SÍ!", grité de vuelta, "¡ESTOY HARTA! ¡HARTA DE SER SU SIRVIENTA, SU BANQUERA, SU ENFERMERA Y SU TONTA ÚTIL!" Volqué la mesa entera. "¡Todo para ellos! ¿Y para mi? ¡La obligación de limpiarte el trasero!" Las palabras salieron como veneno. "Yo ya no soy tu hija."

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Amor Retorcido, Venganza Planeada

Amor Retorcido, Venganza Planeada

5.0

Mi suegra y yo dimos a luz el mismo día, a la misma hora, a dos varoncitos. Fue una coincidencia extraña que marcó el inicio de todo, pues ella no tenía leche y mi hijo, Jorge, podía tomar fórmula, así que ofrecí amamantar a Ricardo, el hijo de mi suegra. "¡Qué indecente!" , siseó ella, y mi esposo, Carlos, me cuestionó si estaba loca. Cuando Ricardo resultó ser alérgico a la fórmula, no tuvieron más remedio que aceptar mi ayuda de mala gana. Desde ese día, crié a Ricardo como si fuera mío, dándole lo mejor. Mientras tanto, mi propio hijo, Jorge, comía sobras y vestía ropa vieja, dejándose la escuela para trabajar en una maquiladora por un sueldo miserable. Dieciocho años después, en la gran fiesta de cumpleaños de Ricardo, le revelé que había ahorrado un millón de pesos para su universidad. Fue entonces cuando Jorge, con el teléfono en mano, interrumpió la celebración transmitiendo en vivo para exponer a la "madre monstruosa" que yo era. Me acusó de darle todo a Ricardo, "¡A él le contrataste un tutor que cobraba mil pesos la hora, y a mí me decías que mis calificaciones eran una porquería y que seguir estudiando era un desperdicio de tiempo y dinero!" . Me humilló diciendo que yo amaba a Ricardo de una forma "retorcida" y "pervertida" , que nos quería ver juntos. Mi suegra, quien me odió en silencio por años, aprovechó para incitar a Carlos a divorciarse de mí. "¡Lárgate! ¡Vete! ¡La familia Gómez no te quiere, escoria!" . Me empujaban mi suegra y mi propio hijo mientras Carlos imprimía el acuerdo de divorcio. Pero yo solo sonreí. No sabían que había esperado dieciocho años por este día. El día de mi venganza había llegado, y no iba a firmar sin un buen espectáculo.

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El Precio del Heredero

El Precio del Heredero

5.0

En nuestro quinto aniversario de bodas, Ricardo, el magnate, me sonreía para las cámaras, pero la sombra de la infertilidad se cernía sobre nosotros. La presión de su madre por un heredero era asfixiante, y yo, Sofía Romero, me sentía la mujer más afortunada, ignorando la verdad que pronto destruiría mi mundo perfecto. Un día, lo vi. Mi esposo Ricardo, abandonando una clínica de fertilidad, no estaba solo; una mujer elegante y visiblemente embarazada caminaba a su lado con una familiaridad escalofriante. ¿Quién era esa mujer? ¿Por qué Ricardo, mi esposo supuestamente "estéril", estaba con ella en una clínica de infertilidad? Mi mente era un torbellino de dudas, pero mis sospechas se confirmaron con el recibo de la clínica en su bolsillo y, al día siguiente, con la tortura de escuchar a su amante contestar el teléfono desde nuestra cama. La traición me asfixiaba, pero no había terminado. Mientras estaba en el hospital fingiendo estar enferma, lo escuché decir que iba con ella; lo seguí y descubrí el horror. La amante, la mujer del brazo de mi esposo, también estaba embarazada, con una abultada panza que no dejaba lugar a dudas. Mi matrimonio era una farsa, mi vida una mentira. Cuando regresé a casa, encontré un sobre con fotos de la doble vida de Ricardo, y una nota que confirmaba mis peores miedos: la infidelidad había comenzado cuando sus médicos le informaron de su propia infertilidad. ¡Un año, un año entero de mentiras!, mientras yo sufría tratamientos dolorosos. La amargura y la rabia tomaron el lugar de mi amor. Me humilló, me encerró en nuestra casa, mi jaula de oro, para controlarme. Entonces, su amante, Ana, una mujer tan cruel como Ricardo, apareció en mi casa con sus amigas y, en un acto de pura maldad, me desfiguró la cara. Pero lo que no sabían es que de las cenizas nacerá la furia.

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Historia Después de Mi Muerte

Historia Después de Mi Muerte

5.0

El aire espeso del hospital, cargado de tristeza, presagia mi final. Mi padrastro, Ricardo, y mi hermanastra, Valentina, no ocultan su impaciencia, esperando mi último aliento para quedarse con la fortuna de mi madre. Desde mi alma flotante, observo mi cuerpo inerte y escucho a Ricardo desear mi muerte, mientras el médico advierte la gravedad de mi tumor cerebral. ¿Cómo es posible que mi propia familia vea mi agonía como una molestia, un simple truco para llamar la atención? Pero el juego cambiará, porque mis córneas, mi último acto de amor, serán el espejo donde Ricardo verá la cruel verdad de su engaño.

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Cambio Mi Destino En La Noche del Incendio

Cambio Mi Destino En La Noche del Incendio

5.0

El olor a humo y vino barato fue la asfixiante bienvenida a mi muerte. Máximo, mi propio hermano, me encerró en la bodega de la familia Castillo, mirándome con un odio incomprensible mientras las llamas devoraban nuestro hogar, todo por una estúpida obsesión con Isabella. Fui traicionada por mi sangre, acusada por una víbora que se hizo pasar por mi hermana adoptiva, y abandonada a mi suerte por la única persona que se suponía que me amaría, mi prometido, Patrick. ¿Cómo pudieron creer las mentiras de Isabella, esa serpiente que nos destruyó desde dentro, y por qué mi hermano me sentenció a una muerte tan cruel? Pero la noche más oscura de mi vida se convirtió en el grito más potente de un nuevo amanecer: ¡regresé! -aquel mismo día fatídico, con el fuego ardiendo, y una sed insaciable de venganza lista para reescribir mi destino.

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De Niña Obsesiva a Reina de París

De Niña Obsesiva a Reina de París

5.0

A mis catorce años, solo tenía ojos para un hombre: Leon Castillo. Su sonrisa me desarmaba y su promesa de casarse conmigo si ganaba el "Gran Agave de Oro" se convirtió en el centro de mi universo. Después de ocho años de dedicación implacable, convertida en Maestra Tequilera, alcancé mi meta y gané el premio. Corrí a buscar a Leon, llena de euforia, ansiosa por reclamar nuestra promesa, pero lo que escuché detrás de una puerta entreabierta destrozó mi mundo. "¿Casarme con esa niña Salazar?", se burló Leon. "Era solo una broma para quitármela de encima". Luego, con una risa cruel, reveló su plan: humillarme públicamente anunciando su compromiso con Tessa Dawson en mi propia fiesta de celebración. Mi botella del "Corazón de Agave", mi triunfo y mi sueño, se hizo añicos en el suelo. En la fiesta, el dolor de la traición se hizo palpable. Leon, con Tessa a su lado, me humilló frente a todos. Sus amigos se sumaron a la burla, revelando cada secreto, cada muestra de mi amor. Me sentí como un objeto roto, exhibido para su entretenimiento. Tessa me empujó, el candelabro cayó, y Leon, sin dudarlo, la salvó, dejándome herida e ignorada. Pero la crueldad no acabó ahí. Después de recuperarme, Leon me empujó a la piscina, sabiendo que no sabía nadar. Me dejé hundir, observando cómo se alejaba con Tessa. ¿Cómo pudo ser tan ciego? ¿Cómo pude ser tan tonta? No había amor en su mirada, solo desprecio. ¿Por qué me hizo esto? No había vuelta atrás. Ya no había nada que rescatar de ese amor. Esa noche, tomé la decisión. Adiós, Guadalajara. Adiós, Leon. Me voy a Francia.

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Mi Tobillo Roto, Mi Voluntad Inquebrantable

Mi Tobillo Roto, Mi Voluntad Inquebrantable

5.0

La noche antes de las audiciones finales para el Concurso Nacional de Arte Flamenco, mi novio Mateo me prometió una sorpresa, un vino especial para celebrar mi futuro éxito. Confiada, entré en el oscuro almacén familiar, pero la pesada puerta se cerró detrás de mí con un sonido sordo. Su voz llegó desde el otro lado, fría. "Sofía, lo siento. Isabela necesita esta oportunidad más que tú." El pánico me invadió. Golpeé la puerta hasta sangrar, grité hasta enronquecer, solo para ser encontrada demasiado tarde y perder mi oportunidad. No fue suficiente; antes de la gran final, Mateo, con dos matones, me inmovilizó y, con una barra de hierro, me rompió el tobillo. Mientras me desangraba, me dejó tirada, escuchándome suplicar inútilmente por el legado de mi abuela. Poco después, Isabela, su cómplice, visitó a mi abuela en el hospital y le mostró el vídeo de cómo Mateo me destrozó, acabando con su vida. Mi propia familia política, y la prensa, me señalaron como la borracha y desequilibrada que provocó la muerte de mi abuela. La policía, comprada, no investigó. No podía entender por qué el hombre que decía amarme me destruiría, y cómo mi propia abuela, mi pilar, había sido asesinada por su crueldad. Tampoco podía comprender cómo ni siquiera la justicia se dignaba a oírme. Pero entonces, en el funeral de mi abuela, justo cuando me hundía en la desesperación, Mateo cometió un error fatal. Lo que no sabía era que yo, a pesar de mi pie roto, había estado grabando en secreto.

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Nunca más seré tuya

Nunca más seré tuya

5.0

Desde que Ryan la acogió, Camila había intentado ser razonable y agradable, adaptándose a sus cambios de humor. Él la había criado, pero ella nunca lo vio como pariente; estaba segura de que terminarían juntos. El día que cumplió veinte años, lista para confesar sus sentimientos de nuevo, la mujer que él amaba regresó al país. La joven escuchó a su tío hablando con sus amigos sobre ella: "Camila es solo una niña para mí; nunca podría verla de esa manera. La única persona a la que amo es Olivia". Ella se alejó, y Ryan se derrumbó. Más tarde, en su boda, Camila sonrió radiante en su vestido blanco de novia. Ryan suplicó: "Me arrepiento, Camila. Por favor, no te cases con él". Con calma, ella dijo: "¿Puedes dejarme ir? Mi esposo me está esperando".

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Se retira la Primera Dama, y entra Su Majestad

Se retira la Primera Dama, y entra Su Majestad

5.0

Durante tres años, Allison interpretó el papel de la perfecta Primera Dama en un matrimonio que nunca le devolvió el amor. Nolan le entregó los papeles del divorcio, burlándose de sus orígenes mientras su madre la menospreciaba por no poder tener hijos y su amante embarazada reclamaba su lugar. Así que Allison se fue. El mismo día que dejó a su esposo, su familia la reclamó como una princesa perdida. Corona, fortuna, poder, tres hermanos imponentes y un consorte real elegido a dedo ahora estaban a su lado. Su hermano mayor, el traficante de armas más temido del mundo, deslizó una tarjeta negra sobre la mesa y le dijo: "Adelante. Gasta a tu antojo". Su segundo hermano, el médico genio, giraba un bisturí entre sus dedos, mientras decía: "Dime, hermanita. ¿Cuántos cortes merecen los que te hicieron daño?". Su tercer hermano, una superestrella mundial de las artes marciales, irrumpió en el refugio de su exmarido. "¿Quién hizo llorar a mi hermana? Es hora de pagar las consecuencias". Cuando su arrepentido ex suplicó por otra oportunidad, Allison solo sonrió. Era demasiado tarde. Ya no era su esposa. Era su peor error.

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La receta del amor: la chica pueblerina es una médica talentosa

La receta del amor: la chica pueblerina es una médica talentosa

5.0

Para la mayoría, Verena era una doctora de clínica en un pequeño pueblo; en realidad, ella hacía maravillas discretas. Tres años después de que Isaac se enamorara perdidamente de ella y pasara noches en vela, un accidente lo dejó en una silla de ruedas y le arrebató la memoria. Para mantenerlo con vida, Verena se casó con él, solo para escucharlo decir: "Nunca te a amaré". Ella simplemente sonrió. "Está bien, yo tampoco estoy enamorada de ti". Atrapado por su propia insuficiencia, no se atrevía a esperar más, pero la paciencia de ella lo mantenía firme. Arrodillada ante él, la chica lo miró a los ojos y le acarició el cabello con su cálida mano para tranquilizarlo, hasta que su radiante sonrisa despertó emociones que él creía olvidadas hacía mucho tiempo.

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El día que dejó de esperar

El día que dejó de esperar

5.0

Todo el mundo sabía que Kristine estaba enamorada de Colton. Sin embargo, su corazón estaba aferrado a una mujer del extranjero, alguien con quien pasaba la mayor parte de sus días y que ahora estaba embarazada de su bebé. Aun así Kristine le pidió que se casara con ella. El día de su boda, él nunca llegó al registro civil. Su "amor verdadero" había regresado. Siete años de lealtad después, Kristine se alejó, lo bloqueó y dejó su ciudad. Colton ni siquiera se inmutó, hasta que la vio en el juzgado, del brazo de otro hombre. Eso hizo que el orgulloso CEO se puso pálido. La siguió, consumido por la desesperación. "Lo siento. Por favor, dame otra oportunidad". Ella respondió: "¿Puedes dejarme en paz? Ya estoy casada".

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De tonta a reina en un solo día

De tonta a reina en un solo día

5.0

Todos sabían que Kristine amaba a Colton. Sin embargo, su corazón le pertenecía a una mujer que estaba en el extranjero y pasaba la mayoría de los días con ella. Además ya estaba esperando un hijo suyo. Aun así, Kristine le pidió a él que se casara con ella. Pero el día de la boda, él nunca apareció; su "verdadero amor" había regresado. Siete años de lealtad... Kristine por fin perdió toda esperanza, lo bloqueó y dejó su ciudad. Colton no se inmutó, hasta que vio que ella estaba a punto de casarse con otro hombre; entonces, el ejecutivo tan engreído palideció de un golpe. La persiguió, la desesperación lo dominaba. "Lo siento. Por favor, dame otra oportunidad". Ella respondió bruscamente: "Basta. Ya estoy casada".

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Maridos intercambiados, destinos cambiados

Maridos intercambiados, destinos cambiados

4.9

En su vida anterior, Gracie se casó con Theo. Aparentemente, eran la pareja académica ideal, pero en privado, ella se convirtió en un simple escalón para su ambición y terminó en un final trágico. Su hermana menor Ellie se casó con Brayden, solo para ser abandonada por el regreso de su verdadero amor, quedando sola y deshonrada. Esta vez, ambas hermanas renacieron. Ellie se apresuró a casarse con Theo, persiguiendo el éxito que Gracie una vez tuvo, sin darse cuenta de que estaba repitiendo el mismo desamor. Gracie, en cambio, entró en un matrimonio basado en un acuerdo sin amor con Brayden. Pero cuando surgió el peligro, él la defendió ferozmente. ¿Podría el destino finalmente reescribir sus desenlaces?

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Su venganza fue su brillantez

Su venganza fue su brillantez

4.9

"Elliana, la ""patita fea"" rechazada por su familia, fue humillada por su hermanastra Paige, la admirada por todos, comprometida con el CEO Cole, era la mujer más arrogante... hasta que él se casó con Elliana el día de la boda. Todos, atónitos, se preguntaron por qué había elegido a la mujer ""fea"". Mientras esperaban que la despreciaran, Elliana dejó a todos boquiabiertos al revelar su verdadera identidad: una sanadora milagrosa, magnate financiera, una experta en valuación y una mente maestra en la IA. Cuando quienes la maltrataron se arrepintieron amargamente y suplicaron perdón, Cole desveló una foto impactante de Elliana sin maquillaje, causando conmoción en los medios: ""Mi esposa no necesita la aprobación de nadie""."

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Adiós a la señora Cooley: El regreso de la arquitecta

Adiós a la señora Cooley: El regreso de la arquitecta

5.0

Fui al Registro Civil para pedir una copia de mi acta de matrimonio. Llevaba tres años casada con el heredero de los Cooley, o al menos, eso creía. El funcionario me miró con pena a través del cristal y soltó la bomba: "No hay registro. El acta nunca se devolvió. Legalmente, usted es soltera". El mundo se me vino encima. Gray me había prometido encargarse del papeleo el día de nuestra boda. Justo en ese momento, mi teléfono vibró. Una notificación de un álbum compartido titulado *Nuestro pequeño secreto*. Al abrirla, vi una prueba de embarazo positiva y mensajes de texto fechados esa misma mañana: "Aguanta un poco más, nena. Hoy se libera el dinero del fideicomiso. Mañana echo a esa mula estéril a la calle y seremos libres". Era mi esposo hablando con Brylee, mi mejor amiga y dama de honor. Entendí todo de golpe con una náusea violenta. No era una esposa, era un accesorio necesario para cobrar una herencia. Me usaron para cumplir el requisito de tres años del fideicomiso. Se burlaban de mi infertilidad -la cual sufrí por salvarle la vida a Gray en un accidente- mientras ellos esperaban a su "verdadero heredero" a mis espaldas. Planeaban dejarme sin un centavo, sin reputación y humillada al día siguiente. Me limpié las lágrimas y saqué mi labial rojo sangre del bolso. En lugar de confrontarlos llorando, llamé al enemigo mortal de la familia, el despiadado magnate Hjalmer Barrett. "Sé que odia a los Cooley", le dije con voz firme al teléfono. "Yo tengo las llaves para destruirlos y quitarles todo. A cambio, quiero casarme con su hijo, la Bestia de Wall Street". Esa noche volví a casa con una sonrisa, lista para convertir sus vidas en un infierno.

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Mientras yo me desangraba, él encendía farolillos para ella

Mientras yo me desangraba, él encendía farolillos para ella

5.0

Oculté mi identidad como una genio de la medicina para ser la esposa perfecta y sumisa de Cole Compton durante cuatro años. Pero cuando mi embarazo ectópico se rompió y me desangraba en el suelo de nuestra mansión, lo llamé suplicando ayuda. "Deja de actuar, estás perfectamente bien. No vuelvas a llamar esta noche". Él me colgó fríamente para caminar por la alfombra roja del brazo de su amante, Alycia. Mientras yo casi moría en el quirófano perdiendo a nuestro bebé, lo vi por televisión anunciando una donación de diez millones de dólares para la "brillante" investigación médica de Alycia. Una patente que ella me había robado. Cuando por fin apareció en mi habitación del hospital, me empujó con tanto desprecio que desgarró mis puntos quirúrgicos. Me dejó sangrando de nuevo sobre las sábanas blancas solo para ir a consolar a su amante por teléfono. Todo el amor que sentía por él murió en esa mesa de operaciones. Pero el verdadero golpe llegó cuando descubrí que el trágico accidente que mató a mis padres hace diez años no fue una casualidad. Fue un asesinato orquestado por mi propio tío y la intocable familia Compton. Firmé los papeles del divorcio con mi propia sangre y abandoné el hospital. Descongelé mi cuenta bancaria secreta con 128 millones de dólares y retomé mi lugar como la científica en jefe de la industria. Esto ya no es solo un divorcio. Es una guerra, y voy a hacerlos sangrar a todos.

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El infierno en su mirada, el cielo en su beso

El infierno en su mirada, el cielo en su beso

4.8

Gabriela descubrió que su novio había estado engañándola y la describía como una tonta superficial, así que comenzó a tener aventuras imprudentes para olvidar su dolor. Una noche sofocante y sin luz, se metió en la cama con un desconocido y se escabulló al amanecer, convencida de que había caído ante un famoso mujeriego. Rezó para no volver a verlo jamás. Sin embargo, el hombre entre esas sábanas era en realidad Wesley, el decisivo e imperturbable CEO que firmaba sus cheques de pago. Asumiendo que su corazón estaba en otro lugar, Wesley regresó a la oficina envuelto en una aparente calma, pero cada sonrisa cortés ocultaba una oscura oleada de celos posesivos.

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