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Faye Wren

4 Libros Publicados

Libros y Cuentos de Faye Wren

Traición en el Altar, Venganza en la Cocina

Traición en el Altar, Venganza en la Cocina

5.0

El olor a cebolla y cilantro frito, una nube de vapor que salía de mi puesto, "Tacos La Revancha". Mi vida era sencilla, de trabajo duro, sanando las heridas de una traición pasada. Pero la paz se hizo añicos cuando él apareció. Alejandro Castillo. El hombre que me dejó plantada en el altar hace cuatro años, el mismo que huyó al extranjero con un mensaje de texto. Mi corazón se llenó de furia, el recuerdo de la vergüenza y el dolor punzando como una herida abierta. Él estaba ahí, arrogante y encantador, como siempre. "Vine a buscarte", dijo, como si nada hubiera pasado. Me reí sin alegría. "¿Tan tarde vienes? La iglesia ya cerró". Pero el golpe verdadero no vino de él, sino de su abuela, Doña Elena, una matriarca de la alta sociedad. Me informó que existía un pacto antiguo entre nuestras familias: una boda. ¡Una boda! ¡Con el hombre que me traicionó! Y si me negaba, los Sandoval, una familia de rivales, destruirían el negocio de mi padre. No era una sugerencia, sino una orden. O casarme o verlo todo desaparecer. Conocía la amargura de la traición, pero esta vez, sentía una rabia fría. No podía ser un peón en sus juegos. Lo miré y le dije: "No me has perdido, Alejandro, porque nunca me has tenido". Ahí fue cuando lo decidí. Si este matrimonio forzado era un juego, yo pondría las reglas. Sería un espectáculo, una farsa empalagosa, tan extravagante que todos, incluida su abuela, rogarían por anular el compromiso. Esto no era amor, era mi venganza.

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El Arquitecto Olvidado

El Arquitecto Olvidado

5.0

Ricardo estaba en la cima del mundo, un arquitecto de sueños detrás del telón de la famosa influencer Sofía, su esposa. Él construyó su imperio digital, mientras ella brillaba, pero la llegada de su examante, Alejandro, desató una tormenta. Cuando sufrió un accidente, con su mano destrozada y necesitando una cirugía urgente, ella le negó el dinero con una frialdad escalofriante. "¡El dinero es para 'la marca'!", le espetó, mientras usaba esa misma fortuna para una suntuosa fiesta de bienvenida a Alejandro, con fuegos artificiales que iluminaron toda la Ciudad de México y una humillante travesura al final. "¿Por qué esta mujer, a quien le dio todo, lo trataba con tanto desprecio mientras colmaba de lujos a un ex?" En ese coche, parado en mitad de la avenida, con la tarjeta de crédito negra en su mano como un insulto, Ricardo tomó una decisión irreversible. Se levantó, se despidió del pasado y, al bloquear a su esposa de sus redes sociales, Ricardo empezó a construir su propio futuro, uno donde su talento, su sanación y su libertad serían los únicos protagonistas.

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Cuando Serpiente se Convierte En Compañero

Cuando Serpiente se Convierte En Compañero

5.0

El aire denso y viciado del dormitorio universitario era el familiar aroma de mi lucha, de mis libros de anatomía y del café frío, todo por un futuro mejor para mi hermana Lucía. De repente, la puerta se abrió de golpe, revelando a Elena con una caja que se movía y una sonrisa maliciosa. Dentro de la caja, una serpiente de cascabel me heló la sangre; supe de inmediato que era un peligro mortal y una clara violación de las normas de la residencia. Mi grito de pánico resonó, pero a Elena solo le causó gracia, mientras la serpiente me miraba con una inteligencia perturbadora, como si ya entendiera mi miedo y mi rechazo. Los días se volvieron una tortura psicológica: la serpiente me acechaba, la encontré en mis tenis, en mi almohada, y Elena se burlaba diciendo: "Parece que le gustas" . Pero yo sabía que no era afecto, era una amenaza calculada, una guerra silenciosa que culminó cuando la serpiente mordió la mano de mi hermanita Lucía, dejando sus pequeños dedos colgando. La furia me cegó, tomé una lámpara para acabar con esa criatura infernal, pero Elena, preocupada solo por su "mascota" , se interpuso, permitiendo que la serpiente escapara mientras yo corría con Lucía al hospital. Perdí cuatro años en un limbo de culpa y dolor, mi hermana perdió sus dedos, y aunque me gradué con honores, mi alma estaba rota. Al regresar a casa, encontré a mi familia masacrada, no por ladrones, sino por docenas de serpientes de cascabel, y en el centro, la criatura original, mirándome con sus ojos vengativos antes de que todo se disolviera en una oscuridad mortal. Y entonces, desperté en mi cama del dormitorio, el sol en la ventana, el olor a café frío… y la voz de Elena que decía: "¡No vas a creer lo que me encontré, Sofi!" Era el mismo día, la misma pesadilla comenzando de nuevo, pero esta vez, el pánico fue reemplazado por una calma gélida y una certeza absoluta: las cosas serían radicalmente diferentes.

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La Jaula de Los Olivos de Mi madre

La Jaula de Los Olivos de Mi madre

5.0

Morí a los treinta y tantos, roto y sin un euro, una vida consumida por una depresión que solo conocía el amargo sabor del "deber filial". Mi madre, Isabel, se aseguró de que cada uno de mis sueños fuera aplastado bajo el peso de su amor retorcido: mi ambición de chef, mi amada Sofía, incluso un simple trabajo, todo fue sofocado con amenazas y un chantaje emocional despiadado. Me desangré lentamente, atrapado en la finca de olivos que ella llamaba hogar, pero que para mí era solo una prisión, con ella, mi carcelera, observando mi último aliento sin una sola lágrima, solo un suspiro de decepción. Su voz resonó en mi lecho de muerte, una sentencia cruel que nunca olvidaría: "Si hubiera sabido que saldrías así, te habría dejado en el campo el día que naciste". Y entonces, abrí los ojos; el sol andaluz inundaba mi antigua habitación, y la inconfundible voz de mi madre me llamaba a desayunar, como si nada hubiera pasado. Había resucitado, regresado a mis dieciocho años, el mismo día en que las solicitudes para la mejor escuela de cocina de España estaban a punto de cerrarse, el mismo día en que mi sueño fue aplastado la primera vez; pero esta vez, la helada calma me invadió, sabiendo que el guion de su chantaje no había cambiado, y que yo, conociendo el final, estaba listo para reescribir mi historia.

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Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido

4.6

Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza. El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga. Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia. "¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro. Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso. Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo. "Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad. Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre? Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón. El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros. Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió.

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Nueve matrimonios rechazados: me caso con el rival de mi ex

Nueve matrimonios rechazados: me caso con el rival de mi ex

5.0

Faltaban apenas quince minutos para que cerrara el Registro Civil. Era la novena vez que Amelia esperaba en vano para casarse. El celular sonó, pero no era su prometido, Kayson. Era su asistente, informando con frialdad que la boda se cancelaba porque Kamila, la hermanastra de Amelia, se había torcido el tobillo. Kamila. Siempre era ella. Por su culpa, Amelia había soportado cumpleaños olvidados, aniversarios perdidos y, ahora, el día de su boda destruido. Para empeorar las cosas, al volver a casa, su propia madre le exigió que le pidiera disculpas a Kamila por su "falta de empatía" y por haber "avergonzado" a Kayson con su rabieta. Su familia no la amaba; solo la veían como un peón que debía agachar la cabeza y soportar las humillaciones en silencio. La ironía le oprimía el pecho. Había desperdiciado años esperando a un hombre que siempre corría a los brazos de otra, atada a una familia que la despreciaba abiertamente. ¿Por qué debía seguir siendo la idiota sumisa que siempre perdona y espera? La gigantesca piedra que la asfixiaba por fin se rompió. Amelia le envió un último mensaje a Kayson: "Se acabó", y eliminó su contacto para siempre. Sin dudarlo, salió al frío viento de Nueva York y llamó al mayor enemigo comercial de su ex, el despiadado multimillonario Garrett Thornton. "Señor Thornton, ¿su oferta de matrimonio sigue en pie?" Diez minutos después, un Maybach negro se detuvo frente a ella, y Amelia se casó con el hombre más peligroso de la ciudad.

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LA SIRVIENTA DEL REY ALFA

LA SIRVIENTA DEL REY ALFA

5.0

En un mundo donde los Alfas gobiernan con sangre y poder, las omegas no tienen voz... solo destino. Emili no es especial. No es fuerte. No es deseada. Es solo una sirvienta marcada por cicatrices, por un pasado que nadie quiere mirar... y por un presente que todos desprecian. Hasta que el Rey Alfa la reclama. Alaric no es un hombre. Es una bestia. Un Licán antiguo, despiadado, temido incluso por los suyos. Un rey que no toma... arrasa. Pero cuando sus caminos se cruzan, algo imposible sucede: la marca. Una conexión prohibida. Un vínculo que no debería existir. Una omega rota... unida al depredador más peligroso del mundo. Mientras demonios cruzan portales, vampiros conspiran en las sombras y antiguos poderes despiertan, Emili deja de ser invisible... para convertirse en el centro de una guerra. Porque hay algo en su sangre. Algo que todos quieren. Algo que ni ella misma entiende. Y cuando la verdad salga a la luz... no habrá reino que sobreviva. Ni siquiera el suyo.

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La Novia Sustituta

La Novia Sustituta

4.8

Charles tenía novias diferentes cada día del año, nunca salía con la misma chica. Su nombre había sido vinculado a innumerables mujeres. Autumn, por su parte, se vio obligada a casarse con Charles sustituyendo a su hermana, quien se había escapado. Su único deseo era divorciarse después de un año. Ninguno de los dos había esperado que se enamoraran el uno del otro. Tampoco esperaban que el mundo entero los desafiara. Una ex novia quien causa problemas cada dos por tres. Una hermana fugitiva quien regresa con la intención de recuperar a Charles. Una suegra que siempre se entromete en sus momentos íntimos. ¿Te gustaría leer más? ¡No dudes! ¡Vamos allá!

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Una Noche con un Multimillonario

Una Noche con un Multimillonario

5.0

La víspera de su boda, Arianna pasó una noche con un desconocido. Al día siguiente, abandonó el país para empezar de nuevo lejos de todos. A sus veintidós años, Arianna Jason había vivido complaciendo a las personas que más amaba, sin saber que solo la estaban preparando para su propia caída. Cuando descubrió la verdad, su mundo se derrumbó. Dulce, ingenua y acostumbrada a confiar, ella tuvo que aprender a sobrevivir en una sociedad donde la bondad podía convertirse en debilidad. ¿Podría una mujer de corazón puro volverse fuerte sin perderse a sí misma? ¿O encontraría la fuerza para seguir adelante sin dejar que la traición destruyera lo mejor de ella?

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Anhelando a mi esposo tirano

Anhelando a mi esposo tirano

5.0

Mi exnovio Darrin me humilló en una gala benéfica, diciéndome que yo no valía nada sin él. Destrozada, bebí demasiado vodka y le exigí a un extraño que me salvara. A la mañana siguiente, me desperté en un lujoso penthouse con una resaca insoportable y un certificado de matrimonio bajo mi mano. Me había casado con un completo desconocido que solo firmó con la letra "G". Pensé que era un error garrafal, pero cuando Darrin amenazó con arruinarme publicando fotos íntimas mías, mi nuevo esposo intervino. En cuestión de minutos, un equipo legal destrozó la vida de mi ex, borró las fotos y lo dejó llorando en un pasillo. "Soy tu esposo, y les guardo rencor a los hombres que hacen llorar a mi esposa". Gus me dijo que solo era un consultor de negocios, pero me regaló un diamante amarillo que valía millones y me vigilaba con una obsesión aterradora. ¿Por qué su voz, su mandíbula afilada y su poder me recordaban tanto a Agustus Williams, el despiadado y temido tirano de Wall Street? Para pagar mis deudas, acepté un trabajo de cincuenta mil dólares: fotografiar al mismísimo Agustus. Al hacer zoom en la imagen y ver el reflejo de su rostro en la pantalla, mi sangre se heló por completo. El intocable monstruo que aterrorizaba a la ciudad y el hombre que me exigía usar su anillo de bodas... eran exactamente la misma persona.

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Su Violín, Su Venganza

Su Violín, Su Venganza

5.0

Anabel Ortiz, una prodigio del violín, encontró su mundo en Jacobo Herrera, un multimillonario del mundo de la tecnología que le prometió todo. Él la protegió, la colmó de regalos y se convirtió en su universo entero. Pero entonces, su media hermana, Evelyn, se mudó con ellos y todo cambió. Evelyn, un susurro manipulador en el oído de Jacobo, envenenó lentamente su relación, volviéndolo en contra de Anabel. Anabel, embarazada de su hijo, descubrió la traición de Jacobo en su aniversario. Él eligió a Evelyn, humillando a Anabel, obligándola a cambiarse de vestido porque "alteraba" a Evelyn. Luego negó su embarazo, la forzó a donar sangre para Evelyn y más tarde, en un ataque de ira, la golpeó, provocando que perdiera a su bebé. Jacobo, cegado por las mentiras de Evelyn, creyó que Anabel lo había engañado. Torturó y humilló a Anabel, despojándola de todo lo que le había dado, incluso el violín de su abuelo, que Evelyn destruyó deliberadamente. Anabel, rota y desesperada, fingió su propia muerte caminando hacia un incendio, con la esperanza de escapar de la pesadilla. Jacobo, consumido por el dolor y la rabia, fue manipulado por Evelyn para creer que Anabel era una mentirosa infiel. Buscó una venganza brutal contra Evelyn, pero la verdad sobre la inocencia de Anabel y el engaño de Evelyn finalmente salió a la luz. Mientras tanto, Anabel había encontrado refugio con su hermano, Adán, y había contraído un matrimonio de conveniencia con Julián Córdova, un héroe de guerra en coma. Ella lo cuidó hasta que recuperó la salud, y se enamoraron profundamente, construyendo una nueva vida libre de la sombra de Jacobo. Cuando Jacobo descubrió que Anabel estaba viva y se casaba con Julián, irrumpió en la boda, suplicando perdón. Pero Anabel, endurecida por su crueldad, lo rechazó fríamente, eligiendo su nueva vida y su amor con Julián, dejando a Jacobo solo para enfrentar las consecuencias de sus actos.

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Enamorada de Daniel

Enamorada de Daniel

4.9

Serie Enamorada: Enamorada de Daniel "¡Vamos a registrar nuestro matrimonio en tu cumpleaños!" Casarse con Daniel debería haber sido su mejor regalo de cumpleaños, pero todo se arruinó cuando lo sorprendió durmiendo con otra mujer el día anterior a su cumpleaños. "¡Se va a casar con esa mujer! ¡Ella era mi mejor amiga!" Cuando escuchó la noticia, Irene regresó de su auto exilio con sus bebés gemelos para detener su ceremonia de boda. Ya no era la chica simple e ingenua que era antes. En cambio, ella se había convertido en la cabeza de una facción criminal importante. ¡Era hora de vengarse!

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Ojos Robados, Corazón Roto

Ojos Robados, Corazón Roto

5.0

Corrí por los pasillos estériles del hospital, con el corazón desbocado. Después de semanas de oscuridad, Ricardo, el amor de mi vida, por fin había despertado. Al llegar a su puerta, grité su nombre, las lágrimas de felicidad nublando mi vista. Pero en la habitación, junto a mi prometido, estaba Isabel, la hija de una de las familias más ricas de la ciudad, con una sonrisa de triunfo. «¿Quién eres tú?», me soltó Ricardo, con una voz helada que no reconocí. Luego de 15 años juntos, me miraba con mis propios ojos, los ojos que le doné para que pudiera volver a ver. «Mi prometida está aquí, aléjate», añadió, y mi mundo se vino abajo. Isabel, con falsa compasión, me dijo: «Sé que siempre te ha gustado Ricardo, pero eres solo una sirvienta de nuestra casa. Por favor, no lo molestes». «¿Sirvienta?», susurré, confundida. Su madre, con una risa cruel, sentenció: «Mi hijo jamás se comprometería con alguien como tú. Isabel es su prometida, ella le donó las córneas». La hermana de Ricardo añadió: «Eres una trepadora. Pensaste que con el accidente podrías aprovecharte. La gente como tú siempre tiene su lugar. Y el tuyo no es aquí». La humillación me quemaba. Me habían robado a mi hombre, mi sacrificio, mi identidad. «¡No! ¡Eso es mentira! ¡Yo le doné mis ojos! ¡Ricardo, tienes que recordarme!», grité. Pero su madre ordenó a seguridad que me sacaran al grito de: «¡Vuelve a la mansión ahora mismo! ¡Tienes que preparar la cena! ¡Es lo único para lo que sirves!». Él solo me miró con indiferencia mientras me arrastraban fuera, rompiéndome el corazón. Atrapada en esa mansión, me obligaron a cocinar para los que me habían destruido. Un día, Isabel derramó té caliente sobre mí y Laura, su hermana, me empujó contra la estufa. Yo, con la piel ardiendo, susurré: «Por favor, necesito algo para la quemadura». Laura se rio: «Deberías estar agradecida de tener un techo. Limpia ese desastre. Ricardo tiene hambre». «Por favor, solo déjame hablar con él. Él me escuchará», supliqué. Entonces, Laura me empujó de nuevo, y mi mano chocó con la olla caliente. «¡Ya basta!», gritó una voz, era Ricardo, con el ceño fruncido. Isabel y Laura mintieron, diciendo que me había quemado sola y que estaba obsesionada. Él se acercó y, sin dudarlo, me soltó: «No sé quién eres, pero ya me cansé de tus mentiras y tu escándalo. Isabel es la mujer que amo. Tú no eres nadie». Me agarró el brazo herido. «No vuelvas a molestar a mi familia». Me soltó con un empujón. El hombre que me prometió amor eterno, me trataba como basura. Ese día, mientras limpiaba, vi cómo desenterraban los cactus, el símbolo de nuestro amor. «¡No! ¡Deténganse! ¡Son míos!», grité, defendiéndolos. Isabel se burló: «Nada en esta casa es tuyo. Eres una empleada. Quítate o te despido». Ricardo apareció y, con rabia, empezó a arrancar los cactus con sus propias manos. Me lanzó uno, las espinas se incrustaron en mi brazo. «¡No quiero volver a ver tu cara en esta casa!», me gritó. «Lárgate. Estás despedida», sentenció Isabel. Me arrojaron mis cosas a la calle. Me quedé allí, en la acera, arrodillada, mi vida reducida a cenizas y espinas. ¿Cómo pude perderlo todo por la amnesia de él y la malicia de ellos? Debería haber muerto en ese terremoto. Un día mi esposo me amó, me adoró, y al día siguiente me golpeó y me echó a la calle. Me encontró Eduardo, el primo de Ricardo. Me miró con compasión, curó mis heridas. «Cásate conmigo», me dijo. «Te protegeré. Nadie volverá a lastimarte». Asentí, sin entender aún por qué. Pero esa noche, Ricardo encontró algo que podría cambiarlo todo: un viejo álbum lleno de fotos nuestras.

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La redención de la viuda billonaria

La redención de la viuda billonaria

5.0

Durante tres años, mi esposo, Mateo Garza, tuvo disfunción eréctil. O eso me dijo él. Fui yo quien lo sacó de un coche en llamas, y este matrimonio fue su promesa de atesorar las manos que lo salvaron. Pero esta noche, lo escuché hablando con mi cuñada, Valeria. Confesó que su condición era una mentira para evitar tocarme, y que siempre la había amado a ella. Nuestro matrimonio era solo una farsa para complacer a su abuelo. Las traiciones no pararon. Afirmó que fue ella quien lo salvó. Me abandonó durante un deslave para rescatarla a ella. Cuando desperté en el hospital con las costillas rotas, me pidió que donara piel de mi pierna para arreglar un rasguño en la cara de ella. Quería mutilar mi cuerpo por la mujer que me robó la vida, la mujer que llevaba a su hijo secreto. Mi amor era una carga, mi sacrificio un chiste del que se reían a puerta cerrada. Entonces descubrí la verdad final, la que me destrozó el alma: nuestra acta de matrimonio era falsa. Nunca fui su esposa, solo un reemplazo. Esa noche, tomé mi teléfono y llamé a la única persona de la que él me había advertido que me alejara. —Álex —susurré, con la voz rota—. Necesito irme. ¿Puedes verme en Europa?

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