vista d
incliné sobre ella, sus pupilas se desenfocaron, los ojo
erdía el c
rante que se mezclaba con el aroma salvaje y violento
ni siquiera sentía nada. Había cono
n en silencio. No hicieron preguntas ni me miraron a los ojos. Tomaron la gruesa manta que ya estaba preparada, envolvieron con m
Silenciosos.
rarse, la habitación quedó su
manecían
o por el deseo: los ojos rojos como la sangre, los colmillos afilados alar
, yo era u
pe
equivo
mis venas. Era el legado
ra dispuesta a tener un hijo suyo... o encontrarse con su verdadera compañera. Si no conseguía ningu
sobre mi cabeza
No había cumplido ningun
po seguía
luna llena eran las peores. El poder me hervía por dentro, como si quisiera arrancarme la piel desd
día que la transform
rse. Los colmillos desgarraban las encí
orar y destruir. Cualquier criatura viva q
molesté en desm
es a cualquier cosa en la ca
pañera. Ninguna loba
a menos que quieras que
do, el suficiente para mantenerse alejadas, yo no tendría que r
creí que el amor pod
a sido mi
ba y yo le creí. Creí que su amor era sincer
ho, mientras el fuego crepitaba y bañaba su per
aldi
uo de la
e temiera y estuviera dispuesta a
dije que
neces
nto tiempo que el fuego t
inmediato que todo había terminado. La
or ta
edaba u
o, sin d
o una cuchilla-. Básicamente eres una bomba de relojería. Alg
apartó la suya de golpe y la escondió a la espalda, c
o no elegí esto. Pero te ne
ás seguir viva. No puedo arruinar toda mi vida por tu maldición. ¿Tener un bebé
bestia! ¡Serí
ó, peligrosamente
que eras el heredero de la familia Voss. Pero ¿sabes qué? Solo eres un bicho raro defectuoso. U
ueta y corrió
, no ha
ca, quebrada. No
irada en la calle-. No me toques. No te acerques a mí. Y si te atreves a hablarle a algui
mar
estruendo resonó por toda la habitación va
cómo me miró jus
. Rep
iera comprendido qu
huesos: si ni siquiera la mujer que una vez me había amado
a a mi secreto. En cuanto a los rumores, dejé que s
ndo a una mujer tras otra y haciéndolas desfilar ante mí.
evorándome por completo. Al menos entonces dejarían de
tes, otra mujer se había
de mi traje hecho a medida. Para cualquiera que me viera, era la
a, habitaba una criatura inquieta que daba vuel
se oxidaban
había acaba
respaldo alto. Reinaba tal quietud que podía oír mi respiración,
rrible error que había cometido. Destruiría cualquier fantasía con la que hubiera llegado. Pondrí
madera se abrió le
una
de una maleta diminuta que daba la impresión de que podría arrancarla. Tenía el rostro pálido y los labios c
ro
alda recta y lo
n mí. No se sobresaltó. No apartó los ojos. Tampoco se
ecer allí, observá
escifrar: una cautela tensa, un agotamiento enter
aquel terror puro e instint
nces s
enas un
orrió la columna como una corriente de alto v
do inquieto su prisión, atormentado por la c
simple d
plosiva, seguida de u
s estado buscando! Dominic, ¿cómo
estuvo a punto de des
n aroma e
e amenazaban con apoderarse de mí. «Mírala bien. ¿Acaso es diferente de todas
¡Es completamen
ue parecía dispuesto a abrirs
itar! Pero ella huele a luz de luna y a bosque. Y a algo más q
tado. Y aunque fuera distinta, ¿qué cambiaría? Eliza llegó a amarme de verdad, ¿y qué ocurrió? Ni siquiera
dio
rugió,
ro puedo sentirlo. Debajo de esa barrera hay algo que en
y estuvo a punto de destruirme. Esta chica ni siquiera ha desperta
o
mitir que la esperan
za me había enseña
y dejé que la bestia s
on a reptar por mi piel como criaturas vivas. Mis ojos se volvieron rojos como la sangre y brillaron en la penumbra
on con sonidos nauseabundos. Los dedos se estiraron, se def
mo una niebla espesa, a punto d
co ser vivo que aún perma
se ocultaba tras una
ate l
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