img Después de ti, volví a respirar, donde renace el corazón.  /  Capítulo 2 Para su corazón todo termino | 1.67%
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Historia

Capítulo 2 Para su corazón todo termino

Palabras:2075    |    Actualizado en: 27/08/2026

; tuvo que apoyarse en

se esparció por la madera, mezclándose con l

descendieron sin ruido, pe

eo no te

bía pa

ue gritaban por sí mi

edió la silla

ferrarse el borde del escritorio, e

París se filtraba a través de la ventana y se q

dre, en lo que

rir a un hombre que había construido imperios pero

sa, en las promesas susurra

, la que le enseñó a amar el arte y la arquitectura, la q

pretó los

dió al fin, desgar

o si cada fibra protest

marcó la m

s, como lo hacía cada hora, recorda

l, la noche acababa de

arpadeando sobre la

pesado que los anteriore

ola, obedeciendo al impulso de quien necesita v

deo se

ción más nítid

o sobre la mesita de noche, el mismo que ell

lizabeth apareció de frente

uien sabe exacta

brió la boca

ito no

el t

el sil

termin

mesa, la noche p

, la última ima

campanas de la ciudad que parecía, irónicamente, anu

o apartó

vio

idad del

a, que cuando el amanecer llegar

lizó sobre París con

n prometer eternidad ahora parpade

as sobre los tejados, el canto débil de algún av

de aquel escritorio en donde su vida se

, la pantalla negra reflejando su rostro

de la arquitecta segura, ni la

ro temblando en

do, pero con el pasar de los minutos se había secado

ente al mar, símbolo del futuro que pensaba construir junto a

s asomaba, pero Am

do hasta ago

aron de ser agua y se convi

, se había convertido en l

os de zinc comenzaban a iluminars

re Eiffel, al fondo, se alzaba indiferente, maje

y sintió una p

o que aquella ciudad era l

bién podía ser el lugar d

esadilla circular: la imagen de Enzo y Elizabeth entrelazados, las risas, los

amor convertidos

es colgando del hilo in

a a la Casa Carrasco, la residencia familiar donde s

entre política y arte, las sonrisas dis

nzaron a encajar en un rompe

pecable, siempre radia

a junto

miradas que en ese momento

as se escondía la complicidad de dos

ubió como un venen

bía dado consejos sobre el matrimonio,

ños detalles", le había dicho una tarde m

os hasta sentir las uñ

, los mismos con los que

ado, diciendo que su automóvil se había averiado en medio del ca

é sola en la carretera.- Ella pensó que Enzo era un hombre muy servicial. Amanda creyó e

e, Enzo n

su departamento con el teléfono en la man

che, fue Elizabeth qui

e. Le he dicho que se cuide mientras conduce,

rió el rostro

olía más que

repug

la noche Enzo y Elizabeth h

no haber vist

ios de Enzo con cansancio y las

ingenua, le iba todos los calificativos posibl

j marcó

s que tantas veces ha mirado en el calendario con ilu

incorporó

ba como si llevara

a imagen desconocida: una mujer de ojos

cía e

cía m

ro de ella se n

l orgullo de

mantener la apari

sobrevivir, incl

hasta

jó que el agua fría

e borrar lo vivido, de arrancarse el recuerdo

por un instante, el sonido del agua c

una bata blanca y permaneció u

iró h

os, tre

menzó a p

o de lino beige,

abello en un

llanto, pero con base y polvo log

, su alma se desmoronaba. Su hermosur

ras del edificio

al pie del auto negro que sol

lado por algunas mucamas y ahora reposaba en el asi

ró y sintió u

e la había hecho soñar ahor

el vestido razón por la cual han dejado el vestido en el departamento de ella a diferenc

mos marcharnos -dijo con

ofer a

izándose entre las calles

tamente, pero Amanda no v

ocaban baguettes recién horneadas en los escapar

guía, vibra

en cambio, t

ciudad los motores, las risas, los pasos se co

ron el

aba con un fu

apartó l

ía ver r

uería

s, su mente regresó una y otra vez al mismo

riendo, tocándose con la impunidad de q

pasado, infiltrados en los recu

aje, cada palabra de amor, se

asta la villa

ja en el horizonte, las manos

anas de gritar, de rom

no l

pirar y a manten

una Portal, la digna Heredera de C

lmente frente a la vill

edra clara, enmarcado por jardin

cía, el aire olía a

an de un lado a otro: decoradore

l montaje de un

auto y se apresuró

on movimientos lent

con delicadeza por dos asistentes, e

onrisas, sin notar las gr

as-. Todo estará listo a tiempo, no se preocupe,

da as

sonrisa forzada, mientras

pala

S

a, aquello no

un ca

dra parecían cerrar

umbrantes, le recordaban

voritas ahora la asfixiaba

de la villa, arrastrando el pes

mo un eco hueco en los

seguía

o seguía

de Amanda Portal,

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