Después de ti, volví a respirar, donde renace el corazón. / Capítulo 2 Para su corazón todo termino | 1.67%; tuvo que apoyarse en
se esparció por la madera, mezclándose con l
descendieron sin ruido, pe
eo no te
bía pa
ue gritaban por sí mi
edió la silla
ferrarse el borde del escritorio, e
París se filtraba a través de la ventana y se q
dre, en lo que
rir a un hombre que había construido imperios pero
sa, en las promesas susurra
, la que le enseñó a amar el arte y la arquitectura, la q
pretó los
dió al fin, desgar
o si cada fibra protest
marcó la m
s, como lo hacía cada hora, recorda
l, la noche acababa de
arpadeando sobre la
pesado que los anteriore
ola, obedeciendo al impulso de quien necesita v
deo se
ción más nítid
o sobre la mesita de noche, el mismo que ell
lizabeth apareció de frente
uien sabe exacta
brió la boca
ito no
el t
el sil
termin
mesa, la noche p
, la última ima
campanas de la ciudad que parecía, irónicamente, anu
o apartó
vio
idad del
a, que cuando el amanecer llegar
lizó sobre París con
n prometer eternidad ahora parpade
as sobre los tejados, el canto débil de algún av
de aquel escritorio en donde su vida se
, la pantalla negra reflejando su rostro
de la arquitecta segura, ni la
ro temblando en
do, pero con el pasar de los minutos se había secado
ente al mar, símbolo del futuro que pensaba construir junto a
s asomaba, pero Am
do hasta ago
aron de ser agua y se convi
, se había convertido en l
os de zinc comenzaban a iluminars
re Eiffel, al fondo, se alzaba indiferente, maje
y sintió una p
o que aquella ciudad era l
bién podía ser el lugar d
esadilla circular: la imagen de Enzo y Elizabeth entrelazados, las risas, los
amor convertidos
es colgando del hilo in
a a la Casa Carrasco, la residencia familiar donde s
entre política y arte, las sonrisas dis
nzaron a encajar en un rompe
pecable, siempre radia
a junto
miradas que en ese momento
as se escondía la complicidad de dos
ubió como un venen
bía dado consejos sobre el matrimonio,
ños detalles", le había dicho una tarde m
os hasta sentir las uñ
, los mismos con los que
ado, diciendo que su automóvil se había averiado en medio del ca
é sola en la carretera.- Ella pensó que Enzo era un hombre muy servicial. Amanda creyó e
e, Enzo n
su departamento con el teléfono en la man
che, fue Elizabeth qui
e. Le he dicho que se cuide mientras conduce,
rió el rostro
olía más que
repug
la noche Enzo y Elizabeth h
no haber vist
ios de Enzo con cansancio y las
ingenua, le iba todos los calificativos posibl
j marcó
s que tantas veces ha mirado en el calendario con ilu
incorporó
ba como si llevara
a imagen desconocida: una mujer de ojos
cía e
cía m
ro de ella se n
l orgullo de
mantener la apari
sobrevivir, incl
hasta
jó que el agua fría
e borrar lo vivido, de arrancarse el recuerdo
por un instante, el sonido del agua c
una bata blanca y permaneció u
iró h
os, tre
menzó a p
o de lino beige,
abello en un
llanto, pero con base y polvo log
, su alma se desmoronaba. Su hermosur
ras del edificio
al pie del auto negro que sol
lado por algunas mucamas y ahora reposaba en el asi
ró y sintió u
e la había hecho soñar ahor
el vestido razón por la cual han dejado el vestido en el departamento de ella a diferenc
mos marcharnos -dijo con
ofer a
izándose entre las calles
tamente, pero Amanda no v
ocaban baguettes recién horneadas en los escapar
guía, vibra
en cambio, t
ciudad los motores, las risas, los pasos se co
ron el
aba con un fu
apartó l
ía ver r
uería
s, su mente regresó una y otra vez al mismo
riendo, tocándose con la impunidad de q
pasado, infiltrados en los recu
aje, cada palabra de amor, se
asta la villa
ja en el horizonte, las manos
anas de gritar, de rom
no l
pirar y a manten
una Portal, la digna Heredera de C
lmente frente a la vill
edra clara, enmarcado por jardin
cía, el aire olía a
an de un lado a otro: decoradore
l montaje de un
auto y se apresuró
on movimientos lent
con delicadeza por dos asistentes, e
onrisas, sin notar las gr
as-. Todo estará listo a tiempo, no se preocupe,
da as
sonrisa forzada, mientras
pala
S
a, aquello no
un ca
dra parecían cerrar
umbrantes, le recordaban
voritas ahora la asfixiaba
de la villa, arrastrando el pes
mo un eco hueco en los
seguía
o seguía
de Amanda Portal,
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