AN A
mueve su cuerpo de una forma sensual, mueve su cadera al
is manos mientras disfruto del espe
r a mí, llevo la copa a mis labios y de un solo trago beb
toda mujer que comparte mi cama por unas horas sabe perfectamente que ninguna mujer tiene el derecho de probar mis labios; ese único derecho será para zawja
arse al ver que no tomo a una mujer como esposa. Ser el jeque de los Emiratos no es fácil; llevo una enorme carga sobre mis hombros y muchas responsabilidades, y
mujer que no solo esté conmigo por lo que mi posición le pueda dar, sino que esté conmigo y esté dispuesta
al ver a Malak caminar hac
s follar con una de mis bailarinas, lo haces fuera de aquí, es
uién soy, Mal
el mocoso con el cual
e así, Malak, si no fuera por tu madr
fue quien te vio crecer, ¿crees que a ella le gustaría v
ella; ella fue quien me vio crecer, ella fue mejor madre de lo que alguna vez h
escuchar cómo protesta, pero no le pr
te aprovechas de hablarme de esa forma porque te considero mi hermana, Malak, pero no te apr
o de Malak; mis guardaespaldas me siguen. Voy a entrar al
s gritos y no puedo creer lo que ven mis ojos; h
iquilla. Observo cómo su cuerpo está manchado de sangre y no sé qué pasa, pero es como si se me hubiera metido al Shaytan *el diablo*. D
ero les lanzo una mirada que los hace det
golpearme, no lo consiguen; gracias a mi exhaustivo entrenami
que se encuentra en el suelo inconsciente. Me acerco a ella y, al ver
o, pero uno de los guardaespaldas me lo impide y qui
puerta y entro con ella, la acomodo en mi regazo y saco mi pañuelo y limpio su rostro, quitando todo rastr
la puerta del auto es abierta; salgo con ella en mis
ya está aqu
el médico la revise, pero primero quiero que la limpien antes de que el médi
os minutos llegan Nabila y su hija, empiezan a cortar su ropa y, antes que la deje
nciendo la llave y siento cómo el agua fría empieza a resbalar por mi c
sos. Inconscientemente dirijo mi mano a mi miembro, bajando lenta y tortuosamente, imaginando qu
e al darme cuenta de
¿qué mierda estás
ya estás pensando con la ca
ssan, pero no lo es, grita mi su
una toalla en mi cintura y con otra seco mi cabello, camino hacia el arma
o; suelto un suspiro de frustración al sentir que mi erección no baja
nto y observo la pila de documentos que debo revisar. ¡Allah
a los minutos escuch
bierta y por esta veo entrar a la hija de Nabila
rita ya despertó -
-preguntó aún con la vi
e solo son unos golpes y que en unos día
queda en silencio, como vacilando si decirme o no.
e sucede algo y necesita
una chiquilla como ella estuviera sola si
aré. Ahora ve con ella, llévale algo de cenar y búscale
stad. -Hace una re
interrumpido al escuchar cómo la puerta de mi despacho es
nadie me res
Hassan?, ¿y qué hace
ncido; que sea mi madre no le da el derecho de cuest

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