e vista
en el aire como u
apa
fixiante e inamovible. Era un peso que no podía apartar, sin i
. Me observaba con una mirada que no era la de un extraño ni la de un captor. Era la mirada de un hombre que ya había leído la última pági
que algo dentro d
o silencio. Sonaron más afiladas de lo que esperaba,
o, vibrando con una electricidad peligrosa. La mirada de Luciano se oscureció, sus pupilas se expandie
se trata de pos
ír el apodo; sonaba como
has encerrado en una casa de pi
nto y controlado, cada músculo de su cuerpo moviéndose con una gr
e superv
de un impacto físico. Entrecerré los o
ano? ¿La tuya? ¿O la del "Jefe" d
stuvo la mía
tu
presión cambió. Fue un destello de algo humano, algo protector que no encajaba con el
é-, entonces empieza a hablar. Porque aho
o cómo la luz de la luna golpeaba el cristal, antes de volver a mí. Parecía estar pesa
er estado en ese
ón me tomó
por callejones todos
ve como piedra pulida- no es al
ago se r
Solo estaba to
o
etante en esas dos palab
ica eso? ¿Có
ció las palabras que p
vi
ió la espalda, convirti
or quién? Es
. Personas que han estado esperando que
lvió a latir
aso mis días frente a una pantalla. No veo co
y su voz finalmente restalló como un látig
n la frustración convirtiéndose en
. Apartó la mirada, c
Y no envían equipos profesionale
ión parecí
negación-. ¿Crees que soy... qué? ¿Algún activo s
os, y la lástima que había en ellos fue lo más ate
intentando arrancarle las capas de su máscara.
e lentamente-. Sabes exact
idad fue como u
or
lantados, aunque todos mis instintos me gritaban que corriera. Si mos
ara ello. La verdad te r
do qué puedo soportar. Tratándome como a una niña o una mascota. ¡Soy
ada no
ntiene viva. Tus derechos n
on frías como el
r esa decisión
la t
razón. Había tomado la decisión por mí en el momento en que sus manos me sacaron de la
ez la ira había desaparecido. Solo
dolor? ¿Arrepentimiento? Desaparec
necías allá af
signif
cado mucho más tiempo del que te das cuenta.
, tan profundo que pareci
ido. Tengo recuerd
ue te permit
perdiendo el control de la realidad. Las paredes se inclinaban, las sombras se hacían más p
staba suplicando. Y al mirarlo, comprendí que eso era exactamente lo que é
ndió como si fuera a tocar mi mejilla
endrás
uán
puedas escuchar la verdad sin que destru
ya no podía soportar la oscura promesa en sus ojos. Escuché sus pasos dirigiéndose
ar
iré. No
esta noche. Mantén las
í el
omperlas, ¿recuerdas?
ntenerte dentro -dijo, bajando
a cabeza, con el
signif
erta, su silueta recortada
también pueden verte.
cerró. El cer
comprendí que la habitación no era solo un
de la puerta, esperando que se abriera de nuevo. Quería que volviera y se retra
ue me respondió
una estaba alta ahora, proyectando una luz plateada sobre el cristal reforzad
e, di un pa
na chica pálida, fantasmal, con ojo
real -susurr
ta y plata. Los árboles se erguían como centinelas silenciosos, sus ho
niendo. Estaba mintiendo. Solo intentaba mantenerme
ces l
emasiado alta, demasiado deliberada. Mi corazón dio un salto y
ado por las lámparas de seguridad de la mansión, había una figura de pie. Un hombre. Estaba c
o.
po se entumeció. Era imposible. Nadie podía pasar a los g
clinó sobre su eje. No vi un rostro, solo una silueta, pero un relámpago de reconoc
y dentado, atravesó l
acia la mía, cubierta de algo oscuro. Una voz
áneo. Una luz blanca cegadora det
e... -susurré, suj
figura había desaparecido. El jardí
había visto. No fue una alucinación. Ese h
aquí para salvarme de las sombras. Me había traído porque yo
a los ojos, veía esa silueta y ese nom
dillos blancos mientras apretaba las sábanas de seda. Necesitaba moverme.
completamente que estuviera cerrada. Para mi sorp
hora? ¿Por qué me dejaban sin vigilancia? ¿Era u
el recuerdo de las voces del día anterior. Atravesé el laberinto de la mansión, con el cora
biertas apenas
ás jugando con fuego -decía una voz. Er
tenece -respondió la voz de
ión. Los Ancianos ya están haciendo pregunt
o. ¿El sello? ¿De q
n gruñido bajo-. Si no la hubiera tomado, ahora est
. ¿Cuál es la diferencia? -preg
s que yo soy qui
paso atrás, con la mente dando vueltas, y mi talón se
la habitación
, pero no fui lo suficientemente rápida. La puerta se abrió de
ra. Parecía un dios de la guerra, con el rostro marcado por una furia fría. A su lad
tesoro? -preguntó Dante-. Es u
bello desordenado y mi cuerpo tembloroso. En ese momento, lo su
Ahora -ord
arida del león, sabiendo que la puerta estaba

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