img Su Hermosa Jaula  /  Capítulo 4 La Verdad que Él No Dirá | 36.36%
Instalar App
Historia

Capítulo 4 La Verdad que Él No Dirá

Palabras:2263    |    Actualizado en: 20/05/2026

e vista

en el aire como u

apa

fixiante e inamovible. Era un peso que no podía apartar, sin i

. Me observaba con una mirada que no era la de un extraño ni la de un captor. Era la mirada de un hombre que ya había leído la última pági

que algo dentro d

o silencio. Sonaron más afiladas de lo que esperaba,

o, vibrando con una electricidad peligrosa. La mirada de Luciano se oscureció, sus pupilas se expandie

se trata de pos

ír el apodo; sonaba como

has encerrado en una casa de pi

nto y controlado, cada músculo de su cuerpo moviéndose con una gr

e superv

de un impacto físico. Entrecerré los o

ano? ¿La tuya? ¿O la del "Jefe" d

stuvo la mía

tu

presión cambió. Fue un destello de algo humano, algo protector que no encajaba con el

é-, entonces empieza a hablar. Porque aho

o cómo la luz de la luna golpeaba el cristal, antes de volver a mí. Parecía estar pesa

er estado en ese

ón me tomó

por callejones todos

ve como piedra pulida- no es al

ago se r

Solo estaba to

o

etante en esas dos palab

ica eso? ¿Có

ció las palabras que p

vi

ió la espalda, convirti

or quién? Es

. Personas que han estado esperando que

lvió a latir

aso mis días frente a una pantalla. No veo co

y su voz finalmente restalló como un látig

n la frustración convirtiéndose en

. Apartó la mirada, c

Y no envían equipos profesionale

ión parecí

negación-. ¿Crees que soy... qué? ¿Algún activo s

os, y la lástima que había en ellos fue lo más ate

intentando arrancarle las capas de su máscara.

e lentamente-. Sabes exact

idad fue como u

or

lantados, aunque todos mis instintos me gritaban que corriera. Si mos

ara ello. La verdad te r

do qué puedo soportar. Tratándome como a una niña o una mascota. ¡Soy

ada no

ntiene viva. Tus derechos n

on frías como el

r esa decisión

la t

razón. Había tomado la decisión por mí en el momento en que sus manos me sacaron de la

ez la ira había desaparecido. Solo

dolor? ¿Arrepentimiento? Desaparec

necías allá af

signif

cado mucho más tiempo del que te das cuenta.

, tan profundo que pareci

ido. Tengo recuerd

ue te permit

perdiendo el control de la realidad. Las paredes se inclinaban, las sombras se hacían más p

staba suplicando. Y al mirarlo, comprendí que eso era exactamente lo que é

ndió como si fuera a tocar mi mejilla

endrás

uán

puedas escuchar la verdad sin que destru

ya no podía soportar la oscura promesa en sus ojos. Escuché sus pasos dirigiéndose

ar

iré. No

esta noche. Mantén las

í el

omperlas, ¿recuerdas?

ntenerte dentro -dijo, bajando

a cabeza, con el

signif

erta, su silueta recortada

también pueden verte.

cerró. El cer

comprendí que la habitación no era solo un

de la puerta, esperando que se abriera de nuevo. Quería que volviera y se retra

ue me respondió

una estaba alta ahora, proyectando una luz plateada sobre el cristal reforzad

e, di un pa

na chica pálida, fantasmal, con ojo

real -susurr

ta y plata. Los árboles se erguían como centinelas silenciosos, sus ho

niendo. Estaba mintiendo. Solo intentaba mantenerme

ces l

emasiado alta, demasiado deliberada. Mi corazón dio un salto y

ado por las lámparas de seguridad de la mansión, había una figura de pie. Un hombre. Estaba c

o.

po se entumeció. Era imposible. Nadie podía pasar a los g

clinó sobre su eje. No vi un rostro, solo una silueta, pero un relámpago de reconoc

y dentado, atravesó l

acia la mía, cubierta de algo oscuro. Una voz

áneo. Una luz blanca cegadora det

e... -susurré, suj

figura había desaparecido. El jardí

había visto. No fue una alucinación. Ese h

aquí para salvarme de las sombras. Me había traído porque yo

a los ojos, veía esa silueta y ese nom

dillos blancos mientras apretaba las sábanas de seda. Necesitaba moverme.

completamente que estuviera cerrada. Para mi sorp

hora? ¿Por qué me dejaban sin vigilancia? ¿Era u

el recuerdo de las voces del día anterior. Atravesé el laberinto de la mansión, con el cora

biertas apenas

ás jugando con fuego -decía una voz. Er

tenece -respondió la voz de

ión. Los Ancianos ya están haciendo pregunt

o. ¿El sello? ¿De q

n gruñido bajo-. Si no la hubiera tomado, ahora est

. ¿Cuál es la diferencia? -preg

s que yo soy qui

paso atrás, con la mente dando vueltas, y mi talón se

la habitación

, pero no fui lo suficientemente rápida. La puerta se abrió de

ra. Parecía un dios de la guerra, con el rostro marcado por una furia fría. A su lad

tesoro? -preguntó Dante-. Es u

bello desordenado y mi cuerpo tembloroso. En ese momento, lo su

Ahora -ord

arida del león, sabiendo que la puerta estaba

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY