img Su renegado: la pareja rechazada de la reina alfa  /  Capítulo 7 Jayden | 63.64%
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Historia

Capítulo 7 Jayden

Palabras:1434    |    Actualizado en: 07/04/2026

ÍTU

VISTA D

ía res

día m

ra podía

l trono, al rostro que había grabado en mi memoria con tanta profundid

yd

ompa

quien

quien

erré vivo con mis

no era el Jayden

te de autoridad; su presencia llenaba la sala de tal manera que incl

y abrumador. Presionaba contra mi piel, se hundía en mis hue

ilo renegado que se

me miraba con ojos tie

n irradiab

al

li

s fuerte que jam

nto y el terror. Es él, susurró con voz qu

a el pe

o era

visto m

ínculo se rompía y se

ía sobrevivido porque era lo suficienteme

ro

o completame

estalló

orestal entre la multitud. «Es tan guapo», dijo una de las damas. «Nunca pensé que el

zado de Serena...». Cada palabra me golpeaba como un puñetazo. Mi

rror, la incredulidad, la creciente comprensión

e apretaron dolorosamen

dientes apretados. «Ese renegado no

rey, se alzaron de nuevo, escudriñand

es me en

ras miradas se cruzaron, a

de los pulmones. Artemisa gritó, arañando desesperadamente mi mente con sus gar

, dijo ella.

e Jayden se

idez allí. N

anh

fri

que me atravesó

ecor

pal

rec

obligado a salir de mis l

iaba po

Me lo

antó lentamen

cluso los alfas más poderosos se tensaron, y sus lo

mesurados, y sus botas resona

e sentía como una cuenta re

estaba a solo unos

erca como para que s

os

mbria

io de los licántropos y algo salvaje en su fondo. Me golpeó como una

e tensó vi

uestro rey. N

ome las uñas en las palma

permitía

rechazarlo y destroza

eza, sus ojos recorriendo mi cu

no fue

uera infe

me quemaba má

ue resonó sin esfuerzo por todo el salón-, l

nunca se a

ras con

insegura se extend

un nudo en

ente lo que e

profundamente. -Su Majestad, si lo desea, podemo

tió una vez

me golpearo

did

olo otra

r en la fila p

ujeres sin pareja que compiten por la

pareció i

e dieron un

les da miedo que Jayden no me elija o, peor aún, que

ocedió, heri

qué estamos dando un

no tenía o

imientos rígidos y mecánicos, como

ujeres avanz

rincesas. Nob

y seguridad, vestidas

tí exp

s rodeó l

mo un

n depr

loba de la fila a someterse instintivamente. Algunas de las

nte a la prim

ndo confianza con su postura.

ra la dej

mirada c

palid

uió ad

r habló d

bló de

bló de

a indiferencia, con una

e detuvo f

re nosotros

apartar l

ndirme en

dijo en

e en sus labios destr

en un silenc

con dificultad

se oscu

murmuró-. Des

me subió

o.

no, silenciánd

tan cortante que parecía capaz de hacer sa

colectivo recor

uedaron paraliz

atravesó. -Déjame dej

voz lo suficiente como para que

uelta a las par

bras me a

mis

n grito ahogado, mi visión se nubló mientras el vínculo se convulsionaba d

on los s

ó? -¿Rechazó al

lzando la voz para qu

ión», dijo fríament

mí por última vez, de

bía sentido

tinuando su inspección co

e mí se sentía como una navaja

s volviero

ici

de

se

eso im

uvo en el cen

o con la mirada el salón, su p

nto», dijo con voz

zón se

ntuvo la r

ba violentament

stá ha

recorrió a los can

fijó en

y peligrosa se dib

ado mi

se volvió

nto

boca pa

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