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Historia

Capítulo 5 Viaje

Palabras:1827    |    Actualizado en: 07/04/2026

ítu

VISTA D

l anuncio de la Celebrac

de in

bles clases de etiqueta, desde la corrección de la postura hasta los rituales de cuidado de la piel, todo c

soy, sino por

o estaba siendo analizado y pulido para aum

cosa con

mi vida se converti

de todo, mi corazón se n

a para emparej

amaba

a mitad, la pieza que me faltaba y de la que me habían arrancado. No importaba cu

ialmente en el últim

ulo de

habí

vivo. Agitado. Presionando contra m

tenía

e emparejarme con el rey si él me elegía. Le daría mi l

nca mi

a mi

ertenecía

quí estaba yo, planeando ya cómo so

mundo. No solo asistían hombres lobo, sino que incluso aquellos ajenos a nuestra

tencia e

al, la capital del reino donde se alzaba el palacio del rey. Es

noche era la

s, me había obligado

reino conocieran bien a su rey, especialmente aque

o y

lo habían hecho. Y como estaban tan decididos a empujarme a emparejarme con

sabía

rendí solo emp

egaremos al palacio en treinta minutos. No nos deshonres. Cumple a la per

respondí e

todos nosotros», añadió, con un tono c

a, aunque sentía un

subyacente tras las palabras de mamá. Cada sílaba cuidadosamente el

eciéndose ante el peso de la situación, con sus garras arañando mi mente, ins

bre el rey durante mi inve

r, su propio medio hermano. Después de eso, masacró a lo

que era

pia

pi

había visto su rostro excep

su nombre dondequier

aguda ahora-. ¿En qué estás pensando? Te he

me enderecé

legado -

o se d

cuidado y adoptando una expres

s alcé

ré por completo. Se me erizaron todos los pelos de los brazos y la es

terior. El palacio estaba vivo, y cada ser en su interior irradiaba poder e intención.

ad y poder, pero extrañamente reconfortante.

diando fuerza y orden. Podía sentirlo: todos aquí eran poderosos. No solo en

aredes parecían latir con autoridad, marcando un territorio que se había defendido durante siglos. Incluso el más mínimo

a que finalmente me de

magn

allada con símbolos de autoridad y legado. Solo con verlo, sentí un nudo en el pecho. No er

seguridad, ya que el palacio bullía de actividad de

n el palacio, más fuerte se h

s se ral

primió

de pareja

solo se

ls

pit

a vivo d

úsculos en tensión, sintiendo algo, a alguien, mucho más fuerte de lo que había anticipado. El vínculo no solo estaba de

tó la res

r q

te, pero nunca desaparecido. Sin embargo, ahora, con cada paso que me a

e, me llevé la

é me si

o ahora. Me obligué a ignorarlo, diciéndome a mí misma que lo pensaría desp

to finalment

en auto no fue fácil, ni

palacio. En el momento en que entré, apenas tuve fuerzas p

e mi cuerpo humano flaqueaba. Ella atenuó el dolor, agudizó mis sentidos y me recordó que era más que frágil ca

baño. Una ducha me ayudaría, al menos lo suficiente para

n pensamiento se negaba a desvane

a descansar. Todo lo demás podía esperar hasta mañana. En ese momento, mi cuerpo e

estino me depa

me asustaba más que

***************

día de la

o había ido y venido a ratos, inquieto y superficial. Sentía el pecho oprimid

ables, profesionales y cuidadosas, como si yo ya fuera de la realeza. Por un breve momento, me per

eron los p

ladora mantuvo mi look sencillo y elegante, realzando en lugar de ocultar quié

ado pe

ato, apenas reconociendo a la mujer que me dev

ntro, me se

llegó

n que pisamos la alfombra roja, los destellos de luz nos rodearon. Cáma

ra las fotografías antes de

plandeciente de poder y riqueza. Alfas, Lunas, nobles e invitados de difer

esentaron a sus aliados, socios y amigos influyentes. Sonreí cuando se espe

i papel a l

e ruedas. Dem

obre mí desde la multitud. Apreté los puños, obligué a mi mandíbula a relajarse y me recordé a mí misma que debía mantener una másca

nto

y ha l

esonó por to

re ca

ón, y cada instinto dentro de mí gr

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