e Ale
gó a casa a
dormir. Controlé mi respiració
n, pero debajo de eso, el sabor metálico de la e
tí un pinchaz
. Dejé que m
r a los miembros angustiados de la manada, pero en dosis altas, vuelven al rec
tes cuatro veces más rápido que un lobo normal. Era unse profundizó en el sueño. Lue
e de la podredumbre. Neces
i hijo. La puerta estaba entreabierta. La luz azul
una vide
o Jacobo, riendo. Llevaba sus
una voz feme
o-. Mamá se volvería loca. E
la puerta, mi mano agarrando la mad
arrogancia adolescente-. Se supone que una Luna debe ser fuerte. Feroz. Mamá e
ravés de los altavoces-. Después de la Gala
bien en un vestido. Que tenga poder. Me vas a ayudar a entrenar para mi tra
cé por la pared, lágrimas silen
oluta falta de respeto por la mujer que le había secado la
camente por el pod
mente como
sobre el inodoro y tuve arcadas secas. El dolor en mi pecho era insoportable. S
nos s
a fue más fuerte e
en el
do, con ojeras bajo lo
or avellana. Ahora, brillaban. Un
r estaba arañan
gruñó. *El compañero. El
e susurré
os traidores*, sis
la puerta me
onio-. ¿Estás bien ah
ujé a la loba hacia abajo, encerrándola detrás de l
e en voz alta, mi voz temblando
de la puerta-. La Gala es obligatoria. Te necesito all
estaré
lor avellana de nuevo, pe
ría por nada de

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