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Historia
La compañera rechazada del Alfa multimillonario

La compañera rechazada del Alfa multimillonario

Autor: J.K. Hades
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Capítulo 1 El Alfa y la Nada

Palabras:1425    |    Actualizado en: 03/02/2026

uiera lo suficientemente tonta como para correr en tacones. Pero a Emily Reed no le importaba la lluvia, ni el frío que se filtraba en

pequeña varilla blanca guardada

íneas

en el brazo de Ryan Evans. La chica humana. El eslabón débil. En un mundo dominado por linajes poderosos y dinero antiguo,

ombre cuyo rostro adornaba la portada de Forbes y cuya presencia

necesitando escucharlo en voz alta-.

rpulento llamado Marcus que solía saludarla con un cálido asentimiento, no estaba. En su lugar h

pecial. Era su tercer aniversario. Ryan le había dicho que subiera al ático, el lugar priv

instintivamente la mano a su vientre plano. Ya no era solo una pobre chica humana. Era la madre del heredero de un mul

te, abriéndose directament

mbar que Ryan tanto amaba. En cambio, el aire estaba cargado de un aroma denso,

-llamó su

o una mueca ante el sonido, agachándose para quitárselas. Al enderezarse, sus ojos ca

estid

señador, y estaba destrozado por las costuras com

estómago, extinguiendo el calor de su entusiasmo anterior. Dio un pas

Date la v

día. Tenía

roneó una voz de mujer. Era una voz que Emily reconoció al instante. Claire Johnson. La hija de un multimillonario rival, una mu

laire -respondió

e esperado para reclama

adera

suspendidas en el air

mpujó la

os cuerpos. Ryan, su Ryan, estaba inclinado sobre Claire, los músculos de su espalda ondulando bajo la tenue luz. Pero había algo extraño;

la vio

cruel y triunfante de labios rojos. Tocó a Ryan en el hombro,

en Emily. Por un segundo, pareció monstruoso. Luego parpadeó, el brill

entó, pasándose una mano por el cabello desordenado, y miró a Emily

prano -dijo

s apretaba su bolso. La prueba de embarazo pesaba como una piedra. -¿Por

na se amontonara en su cintura, exponiendo la piel perfecta de su pecho. -Oh,

caminó desnudo hacia la cómoda para agarrar unos bóxers de seda. Se

iendo rápidamente en una ira ardiente y abrasadora-. ¡Te he d

ó con un desapego escalofriante. -Te tuve aprecio, Emily. En cierto modo. Eras... conveniente. Dul

intió como si le hubie

ns y de la Manada, necesito una Luna. Una compañera con poder. Con linaje -señaló a Claire, que ahora se acercaba a él, rodeá

s finalmente desbordándose, calientes y p

ndo la barbilla en el hombro de Ryan-. Los lobos no neces

ob

as desapariciones durante la luna llena. Había descartado los rumores de "cambiantes" y "manadas" como leyendas urbanas o metáforas d

es uno de el

de voz, haciéndola vibrar en el pecho de ella-

puerta para estabilizarse. ¿Este era el hombre con el que

be

el movimiento. Su mirada se agudizó, estrechándose al in

que siguió

o hacia Emily, y su expresión pasó de la indiferencia a algo

azón golpeando sus costillas

a una petición. Era una orde

las palabras arrancadas de su garg

mano a la boca. -¿Un mestiz

sivo. Por un fugaz segundo, Emily tuvo esperanza. Tal vez, solo tal vez, el instinto

a, suplicante-. Es tu

e de él -

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