Le di una bofetada a mi prometido y luego me casé con su némesis multimillonaria / Capítulo 1 Ruptura por una maldita taza | 0.37%/0/22269/coverbig.jpg?v=23d44817b6d03229e9ba91f9cef7b6b7)
ash
o me soltó
seando con cómo iba a poner bonito ese ático carísimo
e me cayó una taza.
notazo en plena cara -sin
lla. Me tomó como medio minuto volver al presente, tratando de
entes apretados, tratando de que las palabras
. "Era solo una taza con el rostro de Catherine", soltó, como si yo estuviera haci
l pecho me subía y bajaba, desbordado de rabi
remordimiento en la cara. Pero se le fue al toque
Acepté casarme contigo, ¿qué más querés? ¡Catherine se f
irse por tú! ¿Ahora también le tenés envidia? ¿Querés borr
me atravesó más duro
ano me chorreaba sangre. Pero el corazó
mejor que pude: "Yo no la eché
n. Catherine dejó una nota. En esa carta decía que había leído mi diario
por la cabeza. No solo lo leyó, sino que fue y lo vent
supiera mi secreto. Me crucificaron como si fuera
. Como si debiera estar feliz porque ahora yo era "la elegida". Aunq
mportaba si era más capaz, más sensata o más madura que Cath
cachetada se hi
s me temblaban. Una rabia caliente me subió hasta la gargant
s y furiosas, nublándome la vista. Parpadeé c
a que salir de ahí ya, o me iba a quebrar delante suyo. Y lo último
la muñeca y me jaló pa'l
endo asegurarme que no había
s pedazos", escupió, con una f
del to
ara con firmeza, soltando l
andíbulas. "¿Estás segura de que qu
os, pero ni se me movió el parpado. Lo miré fij
isotear mi dignidad,
jir. La bronca en sus ojos era puro fuego, y debajo de todo eso... había algo más. Incred
"Última chance. Si no hacés lo q
é en seco, con una f
egundos, ni respiraba. Jamás im
ecién me empezaba a correr la sensación de alivio cuando él me l
fue
é terrible cachetazo en esa cara
ilencio. El aire,
o dentro algo explotó: una satisfa
or el golpe, sino porque su mundo se acababa de dar vuelta. Nunca cre
miré a los ojos. Me salió una sonr
onar, salí arrastrando lo
ntes que él viera mis lágrimas, pre
. ¡zas! De c
caos mental: com
un ardor punzante. La sangre
pude, agarré mi
r a casa. Alejarm
en, salí volando -para chocarme de frente con una
podía callar todo un recinto con solo entrar. Era de esos que si se enfa
o tanto- eso lo hací
vara a su cueva. Me sonrojé como idiota. Si esto fuera
la rea
omático y corrí al asc
el bolso. Y se me c
es. No e
o en mi contra hoy. Bienvenidos a
udir la manija de la puerta como una loca. Nada. Pero tenía que largar lo que me comía por
el suelo frío. Los sollozos me destrozaban la
, una voz -grave, bajita, como terciopelo
llav
entera. ¿Otra interrupción justo
y ahí estaba otra vez. El tipo de antes. El que pa
y señalando las cosas de mi bolso regadas po
ue la cabeza me ardía de vergüenza. Se la arranqué y abr
ta detrás mío, me cayó la f
ira. Qué
. Y adiviná. Lo vi abrir tranquilamente la
nuevo
a facha y esa vibra, imposible q
con un desconocido fachero justo ahora
s los hombres son
convencerme. Pero ese rostro, tan jodidamen
la cara... y el corazón, que n
r a la cocina, cuand
lla. Sentí un frío re
má
e arruinaba la vida sin pensarlo dos
e atravesó como un cuchil
apaz de humillar así a Rhys? ¡Pedile disculpas
todo, pero me cortó ant
ué, por más que hiciera todo bien, nunca me ganaba ni un poquitito d
.Ya B
i ponía corazón en todo, me
más me iban
a encontrar el respet
de compromiso con Rhys.
GOOGLE PLAY