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scansaba en el centro de la sala extensa y rodeada de rosas blancas y rojas, rodeado de rostros hipócritas. ¡Nadie! En verdad lloraba de
u control. Vestía de blanco absoluto: traje ajustado, cabello recogido, labios color sang
equeña tienda en Baltimore, hasta convertirla en un imperio en Ney Y
interrumpió el silencio de su mente y la privacidad de su alma.
olo vio el reflejo de su propia
serenidad-. Las hienas siempre huel
al coñac, inhaló con fuerza y murmuró como si su padre aun la pudiera escuchar:
ojos fríos, una chispa encendía el inicio de la guerra impredecible, de una guerra q
concejo con el que contaba el imperio del padre de Paris, cada uno de ellos sonrió lev
bediente y vividora. Para desgracia de Paris, su padre nunca le permitió tomar un solo día en la empresa, por lo que ella conocía muy
cuales la mayoría llevaban su nombre y sin dejar de mencionar su belleza. Por lo que la e
bargo, aquí estoy. Tomaré las riendas del negocio de ¡Mi padre! Sin importar la opi
mano en el hombro, era la persona mas cercana a la familia y el que confió en su padre desde sus i
se encuentren en un estado difícil, pero es una decisión que se debe analizar con el
ue es lógico? ¡Era mi padre y soy la heredera por naturaleza! No hay nada que discut
lgunos estaban a favor de ella, no coincidieron con la actitud que ella to
samente la empresaria que llevaría un imperio en sus hombros. -señalo con discriminación y arrogancia-. Aun así, considero que seamos prudentes
a a Paris, la calma se estaba deslizando entre sus dedos, nadie estaba ahí para c
el velorio del empresario que ustedes jamás podrán siquiera
a a quedarse sola entre la multitud de rosas, diamantes y joyas dedicadas a su padre en su último día dent
an el alma de Paris que, entre sollozos silenciosos provenientes de lo mas profundo de su ser, no encontraban el camino a la claridad para da
irmeza que había mostrado hace apenas
z con un tono mas serio. -Esas actitudes son las que no hacen que los inversionistas crean en ti. -murmuro muy cerca de su oído-. Deberías de considerar
entre el brillo del atardecer-. ¡Usted se equivoca! Solo deseaba la caída de mi padre p
recha. -Pero que ocurrencias las tuyas... Paris. ¡Por supuesto que no es así! Tu padre y yo
tonces... dígame porque fue usted el único que recibió la llamada del accidente de mi padre y no mi madre como debió haber sucedido. -Paris observó el semblante
espuesta se volvió personal entre ambos-. ¿Oh quieres que tu madre se entere de los millones que le robaste a tu padre con la última colección? Así como también
entable situación, ella dijo sus ultimas palabras tocando el féretro de su padre. -Que el tiempo me juzgue señor Anderson, pero
erés aun permanencia en el lugar y nada de lo que había su
acimiento de una guerrera. Aun así, nada estaba escrito y aun existían decisiones que tomar y decisiones qu
contenida, celo y compromiso de hacerse cargo de la empresa. Colocó ambas manos en el fére
si se negara a olvidar su dueño. Entonces, una voz rasgó el silencio, rasgo el ambiente: ronca, cargada de una sensualidad

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