afirmación de una nueva existencia. Había tocado el fondo del pozo humano: la humillación, el hambre y la furia sin adulter
re, ahora se había asentado en un rescoldo constante en su pec
per
rueba de que no estaba loco, de que su destierro era una farsa orquestada por la maldad. La dualidad: Sancer, el demonio
taba u
punzada hueca que se retorcía en su estómago, era un tirano implacable. S
abía cambiado. Ya no veía rostros humanos
e cobre y plata tiradas j
dóla
cio de
dición era inútil; la mone
tocado pergaminos sagrados y la luz de la pureza, ahora se ensuc
de
limpiando la mancha de galletas que Arihwa había derribado en su tropiezo.
la mano para pedir. Se
irme, con una entonación que aún sonaba
cerró los ojos y reconoció al "mugr
jate de mi expositor; si vuelves a der
as monedas en
contacto
te empujó
uí.
las como si esperara que se convirtieran en ceniza. Al ver que era
o de
cambio de valor. Sintió el calor en sus manos, un calor real, de levadura y masa.
mundo, la gracia es el efe
que no gritara "vagabundo y extranjero." Su túnica,
es, quejas sobre el tráfico, anuncios de televisión. Pero había una palabra que se repetía con frecuencia: Internet. L
cadoras. En un rincón, un grupo de jóvenes ignoraba el mundo, absortos en sus láminas. Vio a
mó el teléfono y se deslizó hacia la oscuridad, sin mirar atrás. El pulso en su pecho se aceler
esforzó por comprender los iconos y los gestos. Tras varios intentos fallidos que casi rompen el dispositivo, tropezó con un icono de un
rente de información que lo ahogó. Ciento
joven filántropo que
a perfeccionado, transformando la autoridad tranquila
rmuró Arihwa, sintiendo el ardor de la llama carm
citas sobre el "deber moral de la riqueza." Eran las ideas de
i todas las fot
nos entrelazadas. Sus ojos, llenos de una curiosidad cándida, ahora brillaban con una devoción profunda hacia el im
vacío que eres tú, Sanc
de su recién adoptada huma
l proyecta, Arihwa. L
demonio!" Sancer tenía una identidad, credenciales y el amor de
stro de Sancer. La pista de Vezr
alidad muere. Donde
pie, su mente ardi
lid
ta de búsqueda d
ios ge
to
es do
oble calzada que conectaba la parte antigua de la ciudad con la moderna. Los
ntral donde los dos lados, la "otra
un horno en el smog. Tuvo que vender el teléfono robado por unos cuantos dólares más para comprar una sudadera con cap
o era un
nte de la unión. El aire olía a sal y combustible. Se arrastró hasta l
to solo por el rumor del tráfico
bía n
a. El oro oscuro de
e mezclaba con la desesperación-. Sé que es
dolor, sino una conexión eléctrica. Al mismo ti
rás del pilar, s
umando un cigarrillo. Vestía un traje de calle im
imbre metálico-. Y trajiste la invitación.
perdió e
Está usando mi nombre y lo peor es q
mo; su mirada era
te mundo, siempre gravita hacia el poder. Cuando Seraphiel te desterró, Sancer solo tuvo q
para el cielo y para la humanid
, un sonido se
to rostro. Lo hago porque el juego de Sancer es... aburrido. Es un tramposo sin sutileza. El cielo te destierra
il. Caminó alrededor de Arihwa, examinand
en demonios, y mucho menos en ángeles caídos-hablo mirándolo con desdén. -Creen en pru
pluma en el bol
cia de tu traición en el archivo de Aequus. ¿Entiendes? Llévala a un lugar con un alto contenido de energía afectiva residual. U
cesó la in
ctiva residu
ociones humanas: am
z era ahora puramente humana: un
n lado de su rostro que par
evisión. Es un nido de emociones humanas intensas: ambición, envidia, admiración. La huella d
na advertencia en un tono que
r es un hombre de poder. Necesitas poder para
Arihwa, mirando el brillo carmesí
a diferencia de la gracia del cielo, es manipulable. Te permitirá anclar la pluma de la falsedad a la huella de S
Od
lo al suelo, para despué
tor. Aliméntala. Y luego, oblígala a manifestarse. Pero ten cuidado, Arihwa. El fuego rojo te da poder, pero
r, Vezroth se disolvió en la sombra,
el frío del hormigón. Se concentró.
furia que había sentido
rechazo d
No quiero t
l, su hermano, arr
z de Seraphiel resonó en su
purificador, sino con una presión. El aire a su alrededor se
te", ordenó
esta vez, no sintió
alrededor de su palma. Era más denso que la luzrmigón a su lado. El odio por
ño ce
golpeó el concreto, el sonido no fue el d
ilar, había una grieta. No una fisura
sonrió por
sa torcid
o la palabra. El poder, por
l de Aries, estaba en la cámara de observación. Sus alas temblaban,
exclamó Thaeriel, con la voz rota por la preocupac
perturbable, estaba a su lado, observando l
l odio es un motor poderoso aquí abajo. Él es ahora una variable inco
l, sino por el pecado que se ve obligado a cometer ahora. ¡Es una trampa perfect
n asi
groso que cualquier demonio. El cielo no lo pe
va es convertirse en un monstruo, entonces que el cielo lo vea. ¿De qué sirve una ley si sol
frialdad-. Y tú, Thaeriel, estás peligros
ojos de Aries, normalmente ardientes, ahora húmedos por la desesperación-. No voy a moverme
mienta. El estudio de televisión. Tenía que llegar a la ener
do. Su cara seguía siendo la de un ángel
mprar un gorro de lana holgado y unas gafas de sol con montura gruesa. Se afeitó la b
atisfactorio. La capucha, las gafas y la ropa oscura ocul
reflejo de su propio rostro-. Ver
estudio de televisión
la llama roja en su pecho. La grieta en el pilar de concreto era su pro
acido el perdido, y su primera
estaba dispu

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