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Historia

Capítulo 2 1. El precio de la carne

Palabras:2753    |    Actualizado en: 25/12/2025

afirmación de una nueva existencia. Había tocado el fondo del pozo humano: la humillación, el hambre y la furia sin adulter

re, ahora se había asentado en un rescoldo constante en su pec

per

rueba de que no estaba loco, de que su destierro era una farsa orquestada por la maldad. La dualidad: Sancer, el demonio

taba u

punzada hueca que se retorcía en su estómago, era un tirano implacable. S

abía cambiado. Ya no veía rostros humanos

e cobre y plata tiradas j

dóla

cio de

dición era inútil; la mone

tocado pergaminos sagrados y la luz de la pureza, ahora se ensuc

de

limpiando la mancha de galletas que Arihwa había derribado en su tropiezo.

la mano para pedir. Se

irme, con una entonación que aún sonaba

cerró los ojos y reconoció al "mugr

jate de mi expositor; si vuelves a der

as monedas en

contacto

te empujó

uí.

las como si esperara que se convirtieran en ceniza. Al ver que era

o de

cambio de valor. Sintió el calor en sus manos, un calor real, de levadura y masa.

mundo, la gracia es el efe

que no gritara "vagabundo y extranjero." Su túnica,

es, quejas sobre el tráfico, anuncios de televisión. Pero había una palabra que se repetía con frecuencia: Internet. L

cadoras. En un rincón, un grupo de jóvenes ignoraba el mundo, absortos en sus láminas. Vio a

mó el teléfono y se deslizó hacia la oscuridad, sin mirar atrás. El pulso en su pecho se aceler

esforzó por comprender los iconos y los gestos. Tras varios intentos fallidos que casi rompen el dispositivo, tropezó con un icono de un

rente de información que lo ahogó. Ciento

joven filántropo que

a perfeccionado, transformando la autoridad tranquila

rmuró Arihwa, sintiendo el ardor de la llama carm

citas sobre el "deber moral de la riqueza." Eran las ideas de

i todas las fot

nos entrelazadas. Sus ojos, llenos de una curiosidad cándida, ahora brillaban con una devoción profunda hacia el im

vacío que eres tú, Sanc

de su recién adoptada huma

l proyecta, Arihwa. L

demonio!" Sancer tenía una identidad, credenciales y el amor de

stro de Sancer. La pista de Vezr

alidad muere. Donde

pie, su mente ardi

lid

ta de búsqueda d

ios ge

to

es do

oble calzada que conectaba la parte antigua de la ciudad con la moderna. Los

ntral donde los dos lados, la "otra

un horno en el smog. Tuvo que vender el teléfono robado por unos cuantos dólares más para comprar una sudadera con cap

o era un

nte de la unión. El aire olía a sal y combustible. Se arrastró hasta l

to solo por el rumor del tráfico

bía n

a. El oro oscuro de

e mezclaba con la desesperación-. Sé que es

dolor, sino una conexión eléctrica. Al mismo ti

rás del pilar, s

umando un cigarrillo. Vestía un traje de calle im

imbre metálico-. Y trajiste la invitación.

perdió e

Está usando mi nombre y lo peor es q

mo; su mirada era

te mundo, siempre gravita hacia el poder. Cuando Seraphiel te desterró, Sancer solo tuvo q

para el cielo y para la humanid

, un sonido se

to rostro. Lo hago porque el juego de Sancer es... aburrido. Es un tramposo sin sutileza. El cielo te destierra

il. Caminó alrededor de Arihwa, examinand

en demonios, y mucho menos en ángeles caídos-hablo mirándolo con desdén. -Creen en pru

pluma en el bol

cia de tu traición en el archivo de Aequus. ¿Entiendes? Llévala a un lugar con un alto contenido de energía afectiva residual. U

cesó la in

ctiva residu

ociones humanas: am

z era ahora puramente humana: un

n lado de su rostro que par

evisión. Es un nido de emociones humanas intensas: ambición, envidia, admiración. La huella d

na advertencia en un tono que

r es un hombre de poder. Necesitas poder para

Arihwa, mirando el brillo carmesí

a diferencia de la gracia del cielo, es manipulable. Te permitirá anclar la pluma de la falsedad a la huella de S

Od

lo al suelo, para despué

tor. Aliméntala. Y luego, oblígala a manifestarse. Pero ten cuidado, Arihwa. El fuego rojo te da poder, pero

r, Vezroth se disolvió en la sombra,

el frío del hormigón. Se concentró.

furia que había sentido

rechazo d

No quiero t

l, su hermano, arr

z de Seraphiel resonó en su

purificador, sino con una presión. El aire a su alrededor se

te", ordenó

esta vez, no sintió

alrededor de su palma. Era más denso que la luz

rmigón a su lado. El odio por

ño ce

golpeó el concreto, el sonido no fue el d

ilar, había una grieta. No una fisura

sonrió por

sa torcid

o la palabra. El poder, por

l de Aries, estaba en la cámara de observación. Sus alas temblaban,

exclamó Thaeriel, con la voz rota por la preocupac

perturbable, estaba a su lado, observando l

l odio es un motor poderoso aquí abajo. Él es ahora una variable inco

l, sino por el pecado que se ve obligado a cometer ahora. ¡Es una trampa perfect

n asi

groso que cualquier demonio. El cielo no lo pe

va es convertirse en un monstruo, entonces que el cielo lo vea. ¿De qué sirve una ley si sol

frialdad-. Y tú, Thaeriel, estás peligros

ojos de Aries, normalmente ardientes, ahora húmedos por la desesperación-. No voy a moverme

mienta. El estudio de televisión. Tenía que llegar a la ener

do. Su cara seguía siendo la de un ángel

mprar un gorro de lana holgado y unas gafas de sol con montura gruesa. Se afeitó la b

atisfactorio. La capucha, las gafas y la ropa oscura ocul

reflejo de su propio rostro-. Ver

estudio de televisión

la llama roja en su pecho. La grieta en el pilar de concreto era su pro

acido el perdido, y su primera

estaba dispu

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