o para Sergio; su restaurante, "Sabor de
lular lo golpeó como un rayo: Mónica, su esposa, radiante y sonri
te como pólvora; sus empleados cuchicheaban, las mi
sas baratas que se desmoronaron al escuchar la voz de
digital, Diego subió una foto de sus manos entrelazadas, con el a
o, validada por la cuenta del propio restaurante, lo
tonto en los negocios, despojado de su dignidad por la familia de Mó
gala que Diego había arruinado, él, sintiendo la brisa
a destruirte! ¡Haré que no vuelvas a conseguir trabajo
o y se sumergió en el mar, emergiendo libre,
eptada con una rapidez que confirmó su insignificancia pa
su abuela y lo arrojó a la basura, algo en él s
de irse de su "hogar", destrozó a patadas el coche de l
por sus últimas pertenencias, escuchó a la familia de Mónica,
taron con desprecio, acusá
, ustedes y yo ya no estamos casados. El divorcio es definitivo desde hace tres días
regresara, revelando que había firmado los papeles
talento, mi nombre, mi capacidad para arreglar tus desastres. Pero a mí, a
ebró, y Diego huyó del país, dejándola sin nada; mientras, Se