img Si por contrato, Amor inesperado.  /  Capítulo 3 Hipodromo | 1.74%
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Historia

Capítulo 3 Hipodromo

Palabras:1508    |    Actualizado en: 09/07/2025

taba a las mujeres que se

un nudo en

, grises como el acero, se clavaron en los suyos sin

la

ió la vista

o. Siguió la mirada de Naven y enton

íbula y respiró hond

con tono firme, si

giró lentamente y la observó con deten

ra juzgando cad

con una voz profunda y controlada-.

spondió ella, con el cora

vestido rojo

a, Naven? ¿No va

o la

irte,

contenida en su rostro, pero Isabelle no dijo nada más.

nos de un metro de distancia. Ella se obligó a mantener la mirada

es lo que ofrezco -

lla-. Y estoy aq

eó apenas en el

onmigo, Sofía? No soy un hombre amable. Ni

olo quiero proteger a Catalina. Tampoco en mis planes estaba co

sto muy alto - La voz de Naven era enigmática

cabeza, como si encontrar

oble -murmur

resando a la baranda

mentos. Un contrato nupcial sin lugar a interp

dió ella si

baba de atarse al hombre más enigmático y peligroso que jamás había con

aba... sería mucho más

bronceado por el sol de Marbella, rodeado de guardaespaldas discretos, pero visibles. Llevaba un traje blanco, llamativo, arrogante, como su sonrisa. Detrás

¡Por fin te encuentro en Madrid! Siempre tan escurridizo - Era evidente que si a

notó. Su mirada continuaba fija en la pista, donde los caballos daban la última vuelta. El hombr

nimado-. No sabía que ahora también llevabas

o las mejillas se le teñían de rojo, no de orgullo, sino de incom

l hombre, esbozando una sonrisa llena d

desnuda en medio de una sala llena de personas que jugaban con millones, c

de ese mundo. No

r -respondió finalmente con voz

fingiendo sorpresa-. Vaya, vaya... in

compañaba lanzó u

le susurró a Sofía-. A él l

ación de la otra mujer. Quería defenderse, decir que no era lo que creían, que no estaba allí p

guía sin deci

defenderla. No corrigió al otro empresario. No

ones eran una escultura de mármol

an hacer o pensar de ella? ¿O acaso

sirviéndose una copa del bar cercano como si estuviera en su casa-. Tal

se c

undo. Era una broma, lo sabía. Pero

nsando. -dijo con voz baja, sin alterar el tono, pero

Naven hablara. Mucho menos que corrigiera a alguien en

oma lo que estás diciendo, e

así -contestó Naven con

arse por el diseño de sus uñas. Sofía seguía sintiendo cómo sus mejilla

con torpeza y

as sorpresas! -y sin esperar aprobación, bebió de un solo trago ant

izonte, más allá de las pistas, como si

esto que estaba viviendo, nunca estando con su padre ha

de nuevo a la baranda, a su lado. La vista desde

ree tener derecho a to

luid

culpas. Solo la observó como si analizara una f

sin mi permiso -respon

ó ella, sin saber de dónde sac

sombra de sonrisa asomó en la comisura de

buscaré yo o si prefieres esperarme en la Suite en

ir más. Ya había vist

he caía sobre la ciudad con una lentitud pesada. Mientras el auto la llevaba de regreso al hote

nta. El vehículo de la pequeña m

e aún flotaba en el aire, delicado y dulce, tan ajeno a todo lo que representaba N

había marchado. Sus ojos grises, fríos como el acero, no revelaban emoción alguna. Pero detrás de

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