img Una Asistente Para El Millonario  /  Capítulo 6 Regalo de disculpas | 10.00%
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Historia

Capítulo 6 Regalo de disculpas

Palabras:1964    |    Actualizado en: 02/03/2023

in me contestas. Ten

entes aquí, y apenas si aca

la segunda planta. Debía encontrar el do

ero que me acompañes a pintar en la casa, me aburre estar sola en esta ciudad tan grande. ¿Paso por ti? - inqu

iban a

Pediré permiso para salir a esa hora y

tu solo termina tu trabajo y pasaré por ti a las cinco. Mucha suert

El ni siquiera sé atrevía a pedirme mi consentimiento. Se que acepté el traba

ald

ira. - una voz de hombre m

cticamente en la boca. Estaba en shock. Creí que estaba sola. Ah, había olvidad

o también ayude para los nervios a flor de piel. - señalo el batido que

sto solo paso desde l lunes y ya no lo aguanto. Pero en realidad me gusta mucho mi trabajo y amo llevarme bien con todos. - solté bruscamente s

vas a estar bien. Yo también trabajo aquí, si te lo

antes. Soy Ada García. Asistente de la dirección ejecutiva,

especializarte en diseños? - contesta entusiasmado sacándome de contexto. No entendía como el pudo ver mis propuestas cuando solo se las había enseñado a Enrique...-So

s el señor

ventud te espantaron Ada, pero llevo muchos años en este negocio

necesitaba. Su presencia había sido extraña. Más que nada su presentación, como si estuvie

oficina, me agaché un poco en el lugar dónde noté la palabra "contratos". Busqué el nombre de los contratos con el dichoso Williams y encont

cina de Eduardo. Mi primera impresión fué el recibimiento de mi escritorio, solo

pegar la oreja de la puerta del señor Eduardo Polls para rectificar que era el, y no estaba equivocando me. Quise creer que era solo mi imaginación, pero el de

e sonrió, subiéndose como podía la camisa, que a los lados dejaba ver parte de su

lo escuchaba detrás de las puertas, seguramente pensaba que yo era una tonta, pero la vergüenza que yo sentí fue mucho más grande,

en. Que no iba a permitir que se divulgara un romance entre ella y uno de los magnates más conocido de esta Ciudad. No debía arriesgarse a ser una mujerzuela para el. Yuli me lo

ién era seguro. La protegía de que todos se enteraran de su romance, para que no la molestaran. Eso me obligaba a pensar que el, coqueteaba con muchas también, ten

ra esa puerta, o algún invers

acostarse con cuántas le placía. No era de mi incumbencia decir con quién si, y con quién

Mónica me envió un mensaje y no tuve más que invertarme

una cuadra cerca de ella y apresuré el paso. Eran casi las cuatro de la tarde, no había visto el rel

ía de apariencias haciéndose el perfecto. Cuando en realidad si era lo que

de los carros hacia mucho ruido. Me apresuré a llegar. El edificio se alzó sobre mí y

oy que llegué temprano mandaría a traerlo conmigo, cuando no podía llegar temprano a cas

ro pero así se notaba la gran iluminación del lugar, haciéndome sentir feliz. Se veía costoso

la cartera llamando a la guarderí

ría canina de Liz, ¿

oy? Estará mi hijo Azul, por allí? - pregun

ho, ojalá pudieras estar con el mucho más tiempo - confesó.

uedo ir a buscarlo o usted quiere traerlo? ¿Y sus juguetes los puede poner en un bolso

unció. ¿Quién podría ser a esta hora? No le

ritos cuidados por mi, con mi hija y salgo para allá. N

- murmuré escuchando como colgaba el teléfono del otro

e en todos lados. Atemorizando un poco. Pero no le preste atención, ni mucho meno

timbraso llegó a mis oídos. Me levanté del sofá y me asomé de inmediat

o no había hecho ningún pedido de comida, lo cual era lo que el

e de la empresa de los Polls. ¿Se encuentra Ada Gar

está buscando. Segu

te me estaba buscando, la había enviado Eduardo para

do a la señora con una s

r- ofreció una caja pequeña, que desprendía un buen olor,

e no tenga problemas. Marque lo como entregado y qu

él. No quería nada

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