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Historia

Capítulo 2 1. La locura en Málaga

Palabras:1671    |    Actualizado en: 09/01/2023

a

un

eocupado, no me era difícil conseguir lo que quería, eso sí. Lujos no tenía alguno pe

en otra parte- Dijo una de las

momento, Demasiadas mujeres bailaban al ritmo

, muñeca-dije haciéndole un

ses extraña, me hacía pensar una y otra vez en aceptar el cargo como ceo en la empresa de mi padre. Constanza DiVaio, una modelo de prestigio, hija de un

retuje a mi pecho, haciendo que sintiera como tenía de dura mi entrepierna y hacerla decir mi

s, era él, el que me apoyaba en el acto de patán, de poder dominar a cuanta mujer se

de vida, que me vuelva responsable y que acepte la oferta de mi padre al dirigir Rodríguez Industries, pero mi lado loco, bohemio y despreocupado no me permit

ordí el lóbulo de su oreja y me encamine hacia la barra, donde el idiota se e

seguís invitando a la plebe a beber

de lo que había dicho, mientras

nde estaré y te espero allá-extendí mi mano para tomar las llave

on todos y me retire de ahí, con rubiales

ompleta, obviamente, a esta chica ya no la vería más así como las otras

gunté a la bella mujer que

o para varias sin ningún compromiso. Las ganas de poseerla no se hicieron esperar y aparque el coche, me quite el cinto de seguridad, abrí la puerta de atrás del mismo y la jale dire

nciencia, el anisado era muy fuerte y delicioso, no lo cambiaba por nada. Tomé unas cuantas on

*

ana, me hicieron despertar de golpe, en mi cama solo estaba yo en bóxer, desorient

verde a mi tranquilidad, había llegado a casa. Me preparo para ir a la ducha y terminar mi recorrido

de la musa que tenía ayer. Estaba buena, ¿Qué no?-me dedico una sonrisa medioc

e cama con e

abía dado. Desayunamos normal, Luis Pedro y Javier quedaron en juntarse con nosotros en Sevilla, quedamos en ver la copa del rey juntos y perdernos

n mí, así de enfermo alco

utaba con el Sevilla y el atlético de Madrid, la fiesta no se

personas, estaba ella ahí. ¿M

arecía más que una señal. Me encamine hacia dónde ella estaba, cuando me vio solamente sonrió y se

ello estaba en completa libertad de andar por donde yo quisiera y h

labio de abajo, con tal sensualidad que me pon

de guitarra y... sólo recordar lo que había

e la he hecho yo, niña. Que gusto en ser

en mi mejilla y decidí pasar con ella nuevamen

lar unas cosas en Madrid, regreso a por ti,

camino a casa, haciéndome recordar lo que le había prometido a la pobre chica. Pero esa, esa siempre fue mi táctica para mantener amoríos con otras mujeres,

la nena?-preguntó Nathan, quien se m

nova, no me gustaba compartir mujer con nadie, au

guarros preguntar por la mu

y rio,-¿De qué

a una pregunta no

mi se hubiese quedado en Málaga, pero, no creía que me hubiera enamor

a que viví allá, y, a

N MÁLAGA, SE Q

*

cto, o lo que ellos quie

l total de Rodríguez Industrias y, la verdad e

stoy viejo, tus hermanas me

a tenido dos hijas. No tenía nada contra

de que mueras o te enfermes, falta mucho t

lesto, y aco

rórroga. Si no decides en ese tiempo, venderé todas las acciones y te quedas en la calle. Gilipollas-se levanta de la

, me tenía tomado de las bolas, no podía dejarme en la call

r las locu

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