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Historia

Capítulo 5 Un número

Palabras:1920    |    Actualizado en: 16/06/2022

ono moviendo la imagen de la pantalla hacia arriba y abajo sin observar ningún punto, el llanto de su madre resonaba en la m

**

miraban desde la pue

le o

pone mal cuando habl

Mi madre murió hace varios años, nunca conocí a mi padr

imaginas? ¡Ay, mi Reme! Gritando en la no

Se dejó llevar por el sentimiento de querer consolar a una persona que e

Si te ve Aledis e

lián llamándola en voz baja pero no hizo caso. Respiró hon

¡¿Comer?! Está llorando y le preguntas si quie

pasmo como si la repentin

é de

ó, ni me sacó a patadas y

é que no me conoce, pero

en mis días. -So

or y sostuvo la mano de Aledis entre las suyas en señal de apo

tante que se percató de con quién hablaba, apartó la mano como si apar

que

creo que fui

ó a su empleada, retándola. Estaba

árg

escuchó la v

y de un empujón la l

apó, Ale,

atanza de miradas, Lorena-. Creo que van a fusil

jar de observar a su am

te fuera. -Se acercó a Elián lo atrapó del b

sus pertenencias y se dirigió a la calle, per

ir de quienes somos

saliendo de la tienda sabie

l aparcado. Un policía de tránsito se encontraba poniéndole una multa. «Lo

ia acentuando el movimiento de sus c

o el hombre ni siquiera levantó la vis

á aparcada en doble

cion

Llora maldita sea, ¡ya sé! La Reme en el baño con estreñimiento, ¡qué horrible!». Apretó los labios obli

tré en brazos de otra mujer. -Tomó la mano del policía entre las suyas que la observaba con lastima, la colocó sobre su pec

ñorita, cálme

re obligándolo a juntar los cuerpos en un abrazo-.

. De acuerdo, no le pondré la multa, pero p

niformado y lo

l. -Besó su mejilla, agarró las llaves del auto y

**

o que lo avisara, le es

omputadora, cuando trabajaba se

gracias; dil

aban en salir, beber, chicas, él se dedicaba a estudiar. Era el típico marginado del que todos se reían por no ser muy agraciado, y para colmo ser buen estudiante. Su época en la secundaria hubiese sido un infierno si no fuera por su mejor a

udó dándole un b

i recuerdas venir a comer. -Se

s que cuando trabaj

entenderé nada de lo que me digas; per

cuerdos. «Sus ojos azules, esa mirada. ¿Por qué es tan familiar? ¿Por qué nada más ver

ocó una mano sobre la suy

dón no te

en qué mundo

Te acuerdas de nuestros antig

lirroja, siempre fue una e

ándote a su jardín para jugar con ella, y eso que

s, con las pequitas en la nariz y ese cabello tan rojo. Me recuerda much

ntaban en el porche de la casa a mirarlos jugar. No decían nada, pero notaba que les d

la, más de una vez me la cruc

iño, pero ¿qué te

día solo dejó de estar en el jardín, desapareció. Ni siquiera la recuerdo. Por más que intento traer

compañó el silencio, h

ntrajo. Sintiendo el latir del cor

¿cómo d

ese era s

ellido? -Él lo sabía, pero neces

s padres eran muy buenas personas, hace años que no se de ellos. C

importante. Dime, ¿r

la puerta de la casa tenía un letrero ofre

ser ella. Se apellidan diferente». En ese momento el

desconocido. No me siento capaz de hablar con nadie que conozca. Acabo de cruzar la ciudad conduciendo a más velocidad de la perm

y se levantó

má, luego segu

bajo,

despidió de su madre y comenzó a cami

o háblame, siempre est

utos después ll

ando, ni siquiera log

er a su encuentro donde sea que estuviera, estrecharla entre los brazos y secar sus lágrimas; era lo

r tu voz, no querrás ser la culpable de que un desconocido que te mo

interior del agua. Intentando visualizar la imagen de la mujer de sus sueños, maldiciendo no tener

o y ella va y sale corriendo a la primera comisaria que encuentre en el camino. ¿Por qué decidí jugar a esto? Todo por hacerle caso a Cristian. Y e

bécil! -gri

rlo al agua, sin embargo, en el momento que estuvo a punto d

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