e
, intentando e
ersonas, destacaba. Se había encogido en l
ne W
son y Harold Wilson
Dylan
ara mis
sido fáciles para ninguno de nosotros. Mi padre hablaba muy bien de vosotros. No estoy aquí para reemplazarlo. Solo estoy aquí par
aplausos
a ahora completamente roja. Los ojos
por l
n ado
ercarme a e
de conferencia
espacho del abogado de m
asil en cuanto salí por la
ía creer lo que veían sus ojo
enfadarla mucho. Ya sabes cómo pueden ser las
e mi tarjeta para decirl
bar? Decidiste emborracharte
la cabez
rachos. Y ella lo pidió. Ya sabes que n
rcamiento ahora. El
oche y me metí en el
rrancó
la para hoy? -pregunté, aju
a. Se giró despacio para mirarme
etalle de su vida en menos de tres semanas. ¿Y todavía me preguntas si sé s
palabra más. Mi
amos nosotros en este preciso momento -di
ví hac
ería por nada del mundo, aunque eso signifique que
*
ty Enterprises durante al menos tres años antes de recibir su herencia -dijo el señor Gaven, golpeando el documento con las gafas-.
y estoy muy cerca -dije, inclinándome h
ien o dimitir de su cargo de CEO porque podría ir a la cárc
necesito esto. No puede darlo to
giendo sus archivos. Su tono era definitivo-. No
o detrás de él, dejándo
perdí todo en Moscú en tres meses. Ahora necesito mi herencia para volver a pon
evantándose y alisándose la camisa-. Habl
cho y cerramos la
ene desde hac
il me recomendó cuando le cont
honesta, leal, trabajadora y h
u cara bonita, su estatura menuda, el pelo largo,
mbre más estúp
n para hoy, para que ella volviera aye
sabía que le era leal. Nunca habría ac
e merece a una
un hombre que aprec
is pensamientos-. Dile lo que rec
esponder, una voz rasg
s podido h
voz de
esuré
la intentaba arañar a Dylan y a Audrey. Tenía
ba enfadada, le temblaba todo el cuerpo. Parecía que de
umentos? ¡¿Cómo has podido, A
los ojos de Jolene. Se
dijo Dylan-. El juzgad
a. La señora mayor c
nr
guapa. Era
ría controlar sola a la bestia en la que s
a cintura. Luchó conmigo, lanzando los codos. La levan
o y puñetazos en la espalda, pero
reza a Dyla
on las cejas
. Yo me ocuparé de ella. Mi amigo Basil
*
mi oído mientras conducía. Golpeaba la ventan
ién, con los ojos todavía en la carr
instante. Su respir
s mi nombre
epentina m
ni la mi
e de un rest
y pollo agridulce -le dije al camare
a vez, más bajito, después
id Coun
quieres de mí? ¿Por qué sigues apareciendo? Primero el bar
né hacia
udarte -dije-. Y tamb
eron la
Có
e que le han puesto tu padre, Harold Wilson, y su amante
a risa de humor. Salió sec
importa. Solo
Tienes alguna prueba para sa
o comprar a todos los abogados que
. Los ojos se
undo donde las cosas com
a li
a ca
rectamente
conmigo,

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