el muro de raíces, y supe con una clar
blancos, y las venas le subían por el cuello como enreda
mis fuerzas. La hoja rebotó. Donde la madera abría una grieta, l
a mi espalda, casi amable. "No
rtas desde la caída. A través de las grietas vi a J
adeaba, contra mi volu
is. Se desmoronaba en hilachas secas, y a su alrededor flotaba una n
s de las cámar
cían donde el aire salía helado. Se
imera vida, creyendo que eran los muros de concreto o los generadores. Pero no eran
no!",
y cara cansada, levantó la cabeza desde detrás de
odas! ¡Y pon los venti
jará el generado
zlo
gundo. Lue
ugir. De cada rejilla, de cada compuerta, brotó una niebla blan
e retrocedió un paso. Por prim
ces chi
encogió, se ennegreció y se partió en trozos que caían como ceniza. Corrí a tr
Julian,
an perdido el color. Eran
con un hilo d
N
otra, y se congeló, un uno pálido y temblor
, le pasó un brazo bajo el hombro a Julian. Yo tomé el otro. Entre las dos lo arrast
tro! ¡
detrás de
azo, y vi cómo la escarcha le subía por la muñeca roja y apagaba la luz bajo su piel. L
, con los dientes
garró a Desmond por el cuello de la c
ato", jadeó Desmond. "
n los labios azulados. "Tu firma también
lido, con la boca abierta, y por primera
dijo. "P
. Tuve que apa
leándose, con el brazo envuelt
cimiento haga lo que mejor sabe hacer. Y cuando termine con este muelle, no q
ancaron y se perdi
con un golpe que resonó por toda la nave. Dentro, el aire olía a hielo yregazo. Su pecho subía y bajaba despacio. El uno de su
dole el pelo mojado de la f
n momento no me reconoció. Se quedó mirando el
", mu
í es
erró a la mía, helada y temblorosa. "Mientra
recorrió la esp
ojos, grises y enormes,
surró. "Y me pidió q

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