IA
tratando de sofocar el pánico. No podía ser. El hombre del auto estaba drogado, indefens
ía besado a mi profesor, mi loba rugió
stra p
e un salto,
n con los míos. Eran esos llamativos orbes azules que
n problema?". Su voz era profunda, exa
. Un minuto más bajo el mismo techo y
anos temblorosas a aferrarse al borde del escr
cerrando un poco sus duros ojos, como si buscara
ía recon
ó la puerta con la
aula a toda prisa y corrí por el
spejo. Tenía la mente hecha un caos. 'Si él es mi verdadero compañero... ¿Por
leto', susurró mi loba en mi mente. '
lmar mis nervios. Si él no podía sentirlo, ent
ba lista para otro escándalo.
abrí la puerta y salí al pa
las sombras, envolviéndose firmemente alrededor de mi muñeca. Co
cho los ojos al encontrarme mirando f
a
ndome contra la pared. Su aroma em
ndola por encima de mi cabeza, mientras la otra se apoyaba contra
ofes
de mi oreja. "Eras tú", susu
edé h
ba como una garra de hierro. Cuanto más luchaba, más fuerte me
una s
racción de segundo antes de volver a clavarla en mis ojos. Metió la mano en
rete de
dedos subieron despacio hasta mi lóbulo.
abía olvidado quitarme el
por una fracción de segundo, antes de apartarse. El con
a cargado, ninguno de los dos disp
favor... Que lo de anoc
terrumpió una
ue Jaxon estaba parado al final del pasillo
dijo en voz baj
í una opresió
hermano menor adoptivo de la madre de Jaxon, una figura esquiva que mantenía distancia de todos. Era conocido como el des
e título. Tenía el cabello oscuro y unos ojos azules impactantes. No parec
o, y había algo feroz e intimidante en sus
re tantos hombres, ¡¿el tío
; sus ojos brillaban co
Cómo es que alguien como tú entró en esta escuel

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