img La compañera oculta del Rey Lycan: loba blanca  /  Capítulo 4 Elijah | 3.77%
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Historia

Capítulo 4 Elijah

Palabras:1159    |    Actualizado en: 20/10/2026

RI

s pulmones. Antes de que pudiera alejarme a rastras, s

la cabeza hacia atrás. "¿De verdad creías que podías huir? Deja

favor

lla

no de ellos abrió la puerta de un

la de madera en med

enl

, por fa

bofetada. Vi estallar

e te cal

ban las manos detrás del respaldo. Luego me ataron los tobillos a las patas de la silla. Me sacu

atrás para contemplar su obra. "El Alfa dijo que la l

rie

vo y supe quién era inclu

tró con esa sonrisa cruel e

sión vacía. No quería creer que de ve

ad creías que podías huir? ¿Después de dejar un rastro de sa

e ir,

lo entiendes, ¿verdad? Me perteneces. Siempre ha

linó hasta que su rostro quedó

a? Va a entregarte al Rey Lycan, tal como planeamos. Y

estaré lej

caparon antes de que

o que apenas la vi. La bofetada me estalló en la cara y me hizo

de nuevo, esta vez con más fuerza.

re que tenía en la boca. "¿Además

. Esta me par

as a mano abierta me dejaron la cara ardiendo. "¡Tú me quitaste todo! ¡Mamá te quería má

es cie

s. "Y ahora tienes una loba, ¿no? Puedo olerla en ti. ¡Por fin conseg

? ¿Cómo podía

de qué está

dorso de la mano. Sentí que un diente

oler el cambio! ¿Por fin te transformaste y creíste que p

tía la cara en llamas. Pero me negué a l

eó Lisa junto a mi oído. "Voy a disfrutar sabiendo que sufr

no para golpe

esonó por to

alizada, con la m

sta vez más cerca. La fuerza del

no de los guardias ap

despedida haci

a lluvia de astillas cuando un enor

Se transformaron y huyeron atravesa

icones, con el rostro p

ro se clavaron en ell

scapar y centró s

mil por hora. Era enorme. Más grande que cualquier lobo que hubiera visto, incluido mi padr

spacio, est

. No supe en qué momento aquellas palab

segura de que lo hacía muy mal. Me quedé inmóvil e i

que yo también era un

una loba. Soy la

nó la cabeza, como si estuvie

a a decir a continuación se me quedó atasca

bdominales marcados, cada músculo y cada v

o a pesar de todo. Era lo más grande que había vis

comodidad, porque se

ba. A ningún lobo le incomoda estar de

e bajar la mirada mientras

s que me ataban las muñecas. Un

regunté mientras se agachaba

minó de desatarme y dio un paso

carrera, la paliza y el miedo, apenas logré end

antes de que t

rprendentemente suave. "Es

.. quién

ra con esos intensos ojos

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