img Peligrosa Seducción: El precio de amarte.  /  Capítulo 2 Otra vez Tú | 12.50%
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Historia

Capítulo 2 Otra vez Tú

Palabras:2179    |    Actualizado en: 11/10/2026

ápido que latía su corazón. Observó su mano y

ombre que la pon

él. Si mantenía las distancias, qu

Su día había comenzado con aquel inesperado ataque al coraz

os urgentes que atender. Se aproximaba el período de inscripción para la carrer

que únicamente quedaban horarios noctur

a mientras estudiaba no era algo que le gustara, aunque Ernesto nunca había estado en contra de que ret

mprender que su mamá también necesitaba hacer cosas por

ris. No había razón ni motivo para pr

abía dejado atrás. Los años de ausencia habían hecho que bajara de semestre y prácticamente tuviera que comenz

espidió de él con un beso y le e

escuela, mamá también

a pronto. Esa era una de las habilidades de los niños: podían

versidad a las

rimer día de clases,

d no había cambiado demasiado. Todo seguía prácticamente igual, salvo por algun

ndo el salón Iván Pávlov. N

se había equivocado, siempre podía volver a bajar. Despué

a en la cuarta mesa, jun

entrar, pero no r

ara poder verla mejor.

o estás? ¿Cómo

umo que lo

a? ¡Qué emoción! Volv

r. No supe nada de t

er tus mensajes. Estaba pasan

abía. ¿Por qué n

as veces que Carlos me era infiel y no quis

iento. Nunca fue mi i

hubiera sido por ti, ese maldito

los

ines de semana. Fue un poco difícil par

s difícil

mpió las lágrimas que comen

urante unos segundo

n lo

e me pregunto qué hice mal. ¿P

n eso. No te

ado? ¿Cómo está tu

gente. Y Ernesto pues... hace unas semanas lo enviaron a otro destacament

extr

i esposo, lo

ue...

respiró profundo y la miró directamente.

demasiados años conociéndola como

, la puerta se abrió. Un homb

ata de un tono rosa más oscuro. Amelia no le prestó demasiada atención. E

zarra y comenzó a escribir.

o ahora. No me de

í un h

Qu

siado fuerte. El hombre frente a la pizar

evó una man

er

es? ¿Cómo

ocí en el parque de mi

gu

o.

grosamente atractivo. Para ser sincera

. Amelia hizo una pausa. El hombre dejó de escribir. Se

ombre es Christopher Daniels y se

melia se quedó completamente inmó

solo

l son pocos los que vienen la primera s

speraremos hasta el lunes p

as dos. Aunque habló para las dos, Chris no pudo e

ue comenzaba a subir por sus mejillas

¿qué hacemo

más clases, pu

aci

inó hasta el baño que estaba al final del pasillo

ía ser su

, la clase era de Derechos Humanos y él

o ausente durante años. No había forma de saber que él sería su profesor. Cuando revisó l

año se abría. Era Katte. Es

se dirigió directamente hacia

ó y, por favor, no insulte

es el hombre

S

ieres que te

S

uerer ver a

miró y sonrió. Amelia salió del

o, abrió el grifo

l de un fantasma. Seguía asustada

có el celular del bolsillo de su pant

eguntó Katte-. Todavía es tempr

e enviarle un men

cuentes todo so

......

ltad y caminaron hasta un bar que quedaba a unas

s servían como escondite para jóvenes amantes o simplemente para qu

marilla y naranja que le daba al lugar

r pidieron una

rga pitada y expulsó el humo lentamente

ía que

ntes del

e va a

obreviví al divorcio. Estoy se

el cigarrill

. Tomó un gran sorbo de cerveza y después encendió un cig

el humo haciendo una peq

que fu

i estabas consciente

por qu

ejé cuando nació Matt. Ahora

ron de sus vidas, de los años que habían pasa

e era ser madre y de lo sola qu

ijos y de cómo habían

or, había decidido q

o durante los tres primeros m

ue Aurelio, todavía no

mpo se les pasó sin darse cuenta. Amelia miró su

tsApp diciéndole que ya iba de ca

on un taxi cada una en

.........

su hermana dormida en la sala fren

nn

, murmuró algo y se levan

ntes de acostarse, tomó el celular y

aje d

lo. No adivinarías a quién me encontré... ¿Recuerdas a Katte? Espero que sí. Pues está en mi salón. Aún n

la mesa de noche. Se

nsó nuevamente en a

......

como de costumbre, con

rreglarse para ir

erse, se sorprendió fre

ndaba su cabez

taría a

dibujaba bien

s y una blusa de cuello de t

segundo. Se despidió de Matt y de su he

s audífonos y escuchó una

e qu

e qu

ra de esos hombres que

beza. No. No tenía por qué pensar en eso. P

pie, cada una perdida en su propio mundo, utilizando

arazada. Amelia no dudó en cederle su asie

colocó un poco de perfume, crema en las manos y una menta en la boca. Su primera clase era con C

Leslie se había

o el tema, siempre decía lo mismo: Er

ue tarde o temprano

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