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Historia

Capítulo 3 La meilliza de Jackson

Palabras:1342    |    Actualizado en: 11/09/2026

e vista

nte creía que tenía

casillero y a los profesores perdonándome todo solo porque lideraba al equipo esa

lo haría? Esa imagen me había mante

era que el mejor momento de mi día no tenía nada que ver con e

a Lombardi cuando log

r, era la melliza de Jackson. Eso significaba que, en teoría, era te

a las cosas contra la mesa o me lanzaba esas respuestas cargadas de

límites para ver hasta dónde pod

era un bu

ocina siempre se sentía extraño. No sabía por qué. Tal vez porque casi podía

e parecía querer destruirlo. Llevaba una camiseta enorme, el cabello alborotado y los dedos de sus pie

unt

, solté, apoyándome en

pe me dio una satisfacción instantánea. Fue co

murmuró, con los ojo

que te gustaría

n tanta fuerza que juraría

ompletamente ajeno a la t

lo. En su lugar, clavé la vista en su desayuno y no pude r

con tanta violencia que parecía

ca te cansas de cri

ojos, la forma en que su voz se quebró por la frustración. Ella no se

tenc

molestaba solo por ser un imbécil, o porque no tenía na

obse

de lo qu

ón, verla de verda

a. No soltaba risitas tontas cuando pasaba a su lado ni parpadeaba coquetamente

e desapareciera de l

casillas. Me obligaba a hacer que me mirara, aunque fuera con fuego

la situación

uestras estúpidas bromas cuando la vi sentada con Mariah. Siempre en la mesa

gaba a dejarl

el comedor. "Mejor esconde tu comida o Jess

talló en carcaj

paralizada a medio camino de su boca. No levantó la vista, pero supe

silencio que me volvía loco. Era como si contuviera una tormenta de emociones

ue ni siquiera pensaba dos veces. Él no notaba cómo ella se encogía cuando la gente murmuraba a

yo

veía

atormentándola, porque si yo no lo hiciera

a vez que pisaba el campo, el resto del mundo dejaba de importar. El sonido del balón, el choque

ese d

e fulminaba con la mirada por encima de su desayuno, sus m

a me recorrió. Ella creyó que había sido sutil, pero la desc

ta que no se daba cuenta d

a mi mente mucho más tiempo

nada. Jessa era demasiado sensible, eso era todo. Reaccionaba a mis provocaciones porque sabía

estaba perdie

taba completamen

de que finalmente se quebrara. Antes de que me de

con la misma intensidad cuando n

nte, la sorprendí

ando la cabeza hacia atrás, y cuando miré de reojo, tenía sus ojos clavados en

me veía. No al mariscal de campo estrella. No al mejor

o a

drásticamente. Parecía atrapada, como un ciervo enc

sonrisa burlona. Por primera vez,

í y lo oculté detrás de mi típica sonri

de vergüenza.

n. Vi cómo luchaba por apartar la mirada y

tante cuando supe que es

Jessa Lombardi ya no

maldita

prano, me pas

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