marcó l
de la villa s
: los embajadores, los empresarios, los
s esperaban en
oda d
imiento soc
arto de vigilancia, un lugar discr
podía ver las cámaras di
o, los abrazos, lo
coche, tomados del brazo, con el
invitados charlar, a los empl
reografía perfecta, vio
nz
a terraza, conver
impecable, como s
hermosa como la prim
lsa com
que el pecho
on fuerza, no por a
lenciosa, pul
ia que no grita,
tanto, brillaba t
a, pero para Amanda vest
da, el rojo del vino derramad
as flores del jardín, tiñéndolas con
a su ha
a cama, con el velo ext
n suspiro, pero pes
, y pensó que todo lo que to
erta s
mente, trayendo un ra
risa temblorosa-. Tus abuelos ya están aq
da la
o -re
resonó como
se marchó, Aman
volvió, pes
l campanario marcó l
flores, pero tzabeth, en el vino derramado
uyendo castillos de papel, creyen
que la casa se había incendiado y ella e
ejo le devolvió una i
Amanda
a o
hecha de sil
hacia el altar no para un
, de su fe, de s
cos afinaban las
estaba a pun
es se mezclaba con e
ó hondo, una v
leva
e su rostro como u
la puerta sonó
n seguía sangrando, pero su voz
al significab
mo una reina traicionada, ella se aseg
sa más serena y aterrado
marcó la h
n que la boda
ez desde la noche anterior, Aman
r había
eredera se
rdines de la villa Portal
cos de flores blancas como una bendició
religioso, y, sin embargo, para Amanda, aquel e
sica c
tejió en el aire una melodía que m
el sonido de una
ció su brazo a su h
, sin sospechar lo que
les. El corazón convertido en un a
e su rostro, como un tel
ha de tul y silencio, Amanda vio la e
levantaron de sus
cionados, con las
ullo, como si estuvieran co
iante, convencida de que esa unió
ecta celebrando un
caminó d
un golpe seco
violín, una l
u madre clavada en ella, una
te pensaba que su hija av
ba hacia un altar co
dornado con columna
cas, rosada
s de
s para simbolizar pu
ían sudar in
nas pétalos caían al suelo, marchitán
onces
mero
Ferr
metido
le había jurado que el
stido su alma para luego d
traje que le daba un
rostro-era lo que más
zo... esta
an lentamente, con
ta de un drama romántico y n
ico, pen
o se le extendi
verdad. Qué fácil vestir el papel del hom
tonces cuando vio algo que co
liza
, como una hermana mayor para ella, ah
una mirada
mirada
irada
mpuesto por una mezcla imposible: tr
nto silencioso... pero que ardía
observó sin
noche, tan elegante como siempre.
abios
s sobre el pequeño
de un dolor que r
cesidad de palabras, que Eliz
obrina débil, temb
isma había provocado. Quizás pensando
nda seguía caminando,
l ceño con una furia
ra estaba
ra estaba
no soportaba
tello de triunfo frío
o estab
ente a
s. Pero por dentro e
las flores parecieron
os invitados brill
admiración se volv
rmosa la
ión tan
eja tan e
nti
o en el aire como
veía rostros distorsionad
te
spect
premio, la jo
u lado, avanza
a que su hija ya
staban entregando a un sep
tad del pasillo, Amanda vo
i estuviera contem
lando con lágrimas que
as
a náusea subirle
rdad os
e que puede eng
arla por esposa después de haber
curo le cruzó
ia, sino de ju
onces
da so
a dulce que t
educada de la h
risa fina, he
que no alca
do el veneno y toda la fuerz
onsc
e Enzo se detuviera
arpadearon,
, como si algo dentro d
S
abía
entendi
o estaba
aba ena
staba
también vio
como si aquella expresión fue
con la seguridad de una reina d
lores temblaron, los invit
erfecto. Todo p
seguía allí, pequeña, letal, un
la muert
camino hac
no p
ca p
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