img Rechazada: Reclamada Por Un Vampiro  /  Capítulo 5 | 50.00%
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Historia

Capítulo 5

Palabras:1705    |    Actualizado en: 20/08/2026

LA

elarre se cerraron tras el Mercedes, retumbando c

omo plomo en el estómago; lejos de calmar el hambre, solo me recordaba la necesidad que me devoraba

largo letargo. Era una fortaleza imponente, erigida sobre siglos de secr

a mi lado, con un tono inusualmente sumiso-. Solo... escucha

Tenía la mirada clavada

e. No eran vampiros, sino humanos "Convertidos": siervos de bajo nivel con la suficiente sangre

u propia estirpe; prefería la te

aban sobre las antiguas baldosas del ve

a, mi corazón -esa víscera tra

añada en pan de oro. Mi madre. Lucía exactamente como la recordaba: suave, dorada y radiante. Sin

, pero yo sabía muy bien lo que se ocultaba debajo. Yo había visto esa ruina sangrienta cinco a

ntiendo un gruñido

fondo del ala este. Empujé las puer

a de antorchas cuya luz vacilante proyectaba sombras largas y angulosas sobre las paredes. Alrededor se sentaban los doce: los Alto

si fuera un tablero de ajedrez, y en ese momento yo no era más que una pieza que se había descarriado

de la mesa se s

Llevaba el cabello negro peinado hacia atrás y manten

sencia, el aire de la est

nció Alaric. Su voz

onsejo... -comenzó a protestar uno de

ra.

zos mientras su presencia de Vampiro Alfa inundaba la sala. Los ancianos no esperaron a que lo repitiera: se i

cerraron de golpe. Qued

sobre el mármol pulido, embarrando la superficie con el lodo del aeropuerto, e impo

disfrutaste de la paz mi

El gris de sus ojos desapareció, reemp

es de esa me

e quebrara; quería ver c

de seguir incluso para mis ojos vam

madera, que crujió por el impacto. Mis pies cayeron con fuerza

a un vampiro en un callejón como si fueras un animal. ¿Tienes idea de lo que he tenido que mover para que

logré articular mientras mis colmil

una risotada seca y cortante como vidrio roto-. Arriesgaste a toda nuestra di

el cuello, clav

tener una fuente de poder indispensable. ¿Pero tú? Sigues buscando m

el propio ahogo. La san

ontraste a tu recipiente muy temprano. Encontraste a la

gnorando cómo me a

Viste cómo le arrancaban la garganta a mi madre y no hic

ue siguió fue

todo el color. Acto seguido

ó por l

on la fuerza de un demoledor, resquebrajando la piedra. Caí al suelo to

an como montañas-. Yo no me escondí. Sobreviví para que este aquelarre tuvier

o replegarme. Al liberar la presión de su aura

murió -siseó, recuperando ese tono frío y dista

a vista hacia él-. Si tan solo soy una m

or una fracción de segundo, vi a

escapar tan a la ligera, Malakai. Tu madre esca

efería con que mi madre había escapado? ¿Escapado de qué? ¿Acaso había algo más detrás de su muerte o seguía vi

rumores ya empezaron a correr. Tienes que desaparecer antes de que el Consej

hilo de san

estás enviando a una jaul

reglas, Malakai, y muy estrictas. Tienes que saber que tus poderes estarán neutralizados por el campo

erigiéndose como una s

te. Tu madre me suplicó que te tuviera paciencia antes de

lpe, resonando como la tapa de un ata

temblaban por una rabia tan hiriente que me quemaba hasta la médula. Una escuela re

quedé mirando la lluvia res

saba que me enviaba a un lugar donde me verí

que podía sentir era la fuerza fantasma de ese lazo plateado tirando de

os. Monstruos, y entre ellos, una cuyo torrente sanguíneo me

udad y sintiendo el peso de un vínculo destinado a c

había metido bajo la piel. Un vampiro cuyo recipiente de sang

nuará

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